¡A Mil Por Hora! Victoria de Samotracia, escultura para la eternidad

Hay pocas situaciones que causen tanta emoción a los animales que piensan, los seres humanos, como esa dicha que provocan los inicios y si por acaso se va entrar en contacto con un nuevo amor, ni se diga.

Hay pocas situaciones que causen tanta emoción a los animales que piensan, los seres humanos, como esa dicha que provocan los inicios. Empezar es bellísimo, sea al momento de nacer o al salir de un postgrado; y si por acaso se va entrar en contacto con un nuevo amor, ni se diga.

Así las cosas, formarse en la parrilla para la largada en esta nueva carrera que se llama Motorsport.com resulta de lo más encantador. Ángelo della Corsa –el ángel de la carrera– no entiende nada con mayor claridad, que ese placer de arrancar, de ir en la punta. Llegar el primero, y derramar la espuma blanca encima del podio, bañando a todo quien se acerque al gozo, a la dicha del triunfo.

Siempre con la victoria como medio y como fin para que dé razón a los esfuerzos.

Bienvenidos amigos y amigas de tanto tiempo, lectores y seguidores fieles: que nos espera un agasajo juntos. Y así lo hemos de disfrutar. Se los felicita mucho por esta navegación en línea, que regalará momentos fascinantes.    

Amarrar los arneses

Y explicar la esencia de esta ventura.

Desde el inicio de la danza de la humanidad, además de bailar, cantar y articular las palabras a los hombres del comienzo del tiempo, les surgió y les urgió un impulso fenomenal –hasta feroz– por provocar el enfrentamiento. El ansia de competición.

Bien como ritual para el contento de sus dioses o bien como mero juego: pero acabaron por ser organizadas carreras que dejaran ver quién era el más hábil, el que llegaba primero. Y nacía tal imprudencia emocionante que nunca tendrá fin. Sus razones íntimas están ligadas a la búsqueda del más apto. El que será el ejemplar de excepción. Al que se elegirá para consumar el acto feliz de la procreación.

Después de centurias y centurias, en el circo romano se llega a un episodio de satisfacción plena. En la arena se dirimen pruebas entre carros tirados por caballos que permitieron ver a los héroes de entonces. Con aquel Furor Circensis se plantó la primera semilla de lo que son las carreras de autos de hoy.

La estatuaria clásica de Europa sobre los arcos del triunfo o en la fachada los edificios más representativos, presume orgullosa al carro de los honores, al de la corona de los laureles.

Sin ápice de duda, considerando a todas las clases de luchas entre autos, la Fórmula Uno está reputada como la majestad. Consiste en enfrentar a los contendientes, para que se descare el talento, y ver entonces al más intrépido, al que tiene más ingenio y hasta al más astuto para aplicar mejor los recursos.

La categoría reina es una corporación universal que da origen al arte tecnológico más requintado y se nutre de él, por eso es la uno, la impar. La máxima.

La velocidad como negocio

También es espectáculo, una guerra en la paz compuesta por 19 batallas cada año: en las que ganará el que más sublime sea al enarbolar el estandarte del progreso; el más hábil, el que innove con mas fiabilidad. Y desde luego, quien genere más dividendos. Porque es asimismo el aparador más amplio en el que sin pudores, que sumen y resumen, para que resten o multipliquen sus intereses las marcas más impensadas, desde los vermús hasta las bebidas energéticas.

Los beneficios económicos, las finanzas, los flujos de retorno son su esencia y por ello, se distancia de las corruptelas. Entre negociantes las trampas se pagan con la exclusión de los círculos del prestigio y por más que se quiera lo contrario, siempre acaba quedando anulado el fullero.

Esto, para explicar que más allá de las nuevas modas y los modos que tanto han cambiado, los autos que sean los más veloces y sus mejores volantes: serán los que dominen siempre.

Habrá carreras de Grand Prix para largo rato, y se tratará de escudriñar por dentro sus misterios hasta donde esto sea posible.

Es de lo que van a tratar estas columnas, siempre yendo a todo trapo.

Con absoluta certeza, se está contando con su complicidad. Ya que el compromiso contraído tiene como único motor, su satisfacción garantizada. Y se cumplirá.                   

Amigablemente,

Ángelo della Corsa

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Acerca de este artículo
Series F1
Equipos Scuderia Ferrari
Tipo de artículo Análisis
Etiquetas angello, corsa, della