De decisiones y decididos

Martín Urruty, nuestro experto en MotoGP, nos habla de lo sucedido en el Gran Premio de San Marino y de aquellos que se decidieron a ganar.

En plena era de las comunicaciones, en la que compartir lo que ocurre parece ser más importante incluso que vivirlo, quienes se avienen a observar un Gran Premio de MotoGP suelen preguntar por qué el Mundial aún no ha implementado un sistema de comunicación entre el piloto y los boxes como sucede en el automovilismo. Existe el tráfico inverso de información, del equipo al piloto, a través del cartel mostrado desde el hueco del paredón a cada paso por la recta.

Aunque más sofisticado que el viejo pizarrón, con gráfica reflectante y hasta mensajes cifrados, el cartel no expresa más que algunos datos primarios como vueltas faltantes y diferencias con antecesor y/o perseguidor. Una fluida comunicación radial hubiese avisado a Valentino Rossi cuándo era el momento apropiado para volver a cambiar a la moto para pista seca en Misano. ¡Qué bueno que Il Dottore, como sus colegas, no haya tenido ese artilugio!

El Gran Premio de San Marino, anotado este año como 13ª fecha del Mundial, resultó una carrera dramática debido a las cambiantes condiciones del tiempo. Aunque el nuevo asfalto del trazado Marco Simoncelli estaba seco en el momento de la largada, una llovizna que comenzó tenue y fue aumentando en intensidad obligó a la primera movida: entrar a boxes para cambiar de moto y montarse sobre la alistada con gomas y puesta a punto para mojado.

Rossi, Marc Márquez y Jorge Lorenzo fueron midiéndose entre sí en los primeros giros y cuando el primero -en ese momento, Lorenzo- enfiló hacia boxes, el resto lo siguió. Sin embargo, más tarde la lluvia cesó y el pavimento comenzó a secarse. Las gomas para pista húmeda necesitan del agua para subsistir. Sin ella, con el asfalto más caliente, la degradación es inmediata. Entonces la condición impuso otra movida: volver a boxes para retomar la moto alistada para seco.

Márquez, aún en la contienda por el título aunque con posibilidades remotas luego de la caída en Silverstone, dejó que las Yamaha fueran adelante para estudiar cuánto se gastaban las gomas para mojado. Y apostó su ficha a un cambio temprano. Rossi y Lorenzo, que llegaron a Misano separados por 12 puntos en el campeonato, estaban más pendientes uno del otro. Pero, como siempre e igual que el resto, con la obligación de decidir por sí mismos según conocimiento e intuición cuál era el mejor momento para volver a entrar. Sin un ingeniero que al oído les dijera sus cálculos, les pasara tiempos parciales de quienes ya habían cambiado ni analizara el pronóstico meteorológico.

Lorenzo, que viajaba detrás de Rossi a suficiente distancia como para que al italiano le resultara difícil verlo y anticipar sus movidas, entró antes. Valentino se quedó una vuelta más en pista y pareció suicida: giraba unos nueve segundos más lento que Márquez, que ya estaba montado sobre la Honda con lisas.

Cuando el heptacampeón de MotoGP encaró hacia la calle de boxes, Lorenzo se fue al piso y con él, buena parte de sus opciones de ganar el título. La caída del bicampeón 2010/2012 sirvió para enmendar el error de Rossi, quien de otro modo podría hasta haber perdido en casa la punta del certamen. El italiano emergió quinto después de haber sido líder y ya no le quedaban suficientes vueltas para descontar la distancia que le llevaban sus predecesores. Vale quedó fuera del podio por primera vez en la temporada, al tiempo que Márquez marchó rumbo a su primera victoria en MotoGP en la pista italiana, Bradley Smith festejó un podio inesperado y Scott Redding, el primero de su campaña en la cilindrada mayor.

Ganadores y perdedores jugaron y decidieron por sí mismos. Como ocurrió un año atrás en Aragón, donde Márquez se equivocó al quedarse con lisas mientras la pista estaba empapándose y terminó en el suelo. Esta vez acertó. Y allí reside parte del atractivo de MotoGP, capaz de prescindir del fárrago informativo de una orda de ingenieros para dejar en manos de quienes le ponen el cuerpo a la batalla decisiones que pueden costar o dar victorias y campeonatos. Más allá de la admiración que produce la tecnología, al cabo desarrollada gracias a la capacidad humana, son los lances de hombres y mujeres jugándose el honor y hasta la vida, sus hazañas, los resortes que despiertan sentimientos, pasiones y fanatismos. De ellos se alimenta el deporte. Y el deporte ha resultado siempre una irremplazable materia prima en la industria del entretenimiento.

Sé parte de algo grande

Escribe un comentario
Mostrar comentarios
Acerca de este artículo
Series MotoGP
Evento GP de San Marino
Pista Misano
Pilotos Valentino Rossi , Jorge Lorenzo , Marc Marquez
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas misano