Lorenzo, rival de Lorenzo

Tras tres carreras sin victorias, dos podios y sólo un final delante de su compañero Rossi, Lorenzo venció de nuevo. El éxito flamante en Brno llegó con un premio adicional: la punta del campeonato

Jorge Lorenzo tiene la misma ilusión que cuando era niño. Y usa ciertos métodos de preparación que acarrea desde los tiempos en que era un chaval palmesano, el hijo de José Manuel y María.

El cuádruple campeón mundial, bicampeón 2010/2012 de MotoGP, trabaja otra vez discretamente con Chicho, su padre, histórico instructor. Con él suele entrenarse en circuitos pequeños -delimitados para la ocasión con conos- que replican distintos tipos de curvas.

El objetivo de esa actividad es pulir la técnica en cada viraje hasta ganar media centésima por curva. Si lo consigue, suele calcular Chicho, al cabo de diez curvas habrá mejorado cinco centésimas, lo que puede redundar en un segundo y medio en el tiempo total de un Gran Premio a 25 giros.

Lorenzo venció a Marc Márquez por menos de cuatro segundos y medio en Brno, República Checa. Había derrotado a Valentino Rossi por ocho décimas este año en Montmeló, Cataluña.

Lorenzo no pudo subir al podio en las primeras tres carreras de la temporada: fue cuarto en Qatar y Austin, y concluyó quinto en la Argentina. Cuando lo consiguió, en Jerez de la Frontera, ascendió directamente al escalón superior. El hilván de cuatro victorias en fila que incluyó además los triunfos en Francia, Italia y Cataluña le permitió convertirse en contendiente principal al campeonato. Sin embargo, tropezó otra vez.

Después de tres carreras sin victorias, dos podios y sólo un final delante de su compañero Rossi, Lorenzo venció de nuevo. El éxito flamante en Brno llegó con un premio adicional: la punta del campeonato. Aunque la comparte con Il Dottore, que ha estado en cada podio esta temporada y acumula la misma cantidad de puntos, el español saca ventaja porque cuenta con más victorias (cinco a tres).

Después de haber sido uno de los más consistentes anotadores en la segunda mitad de 2014, cuando ya era tarde para darle pelea al contundente Márquez que había triunfado en las primeras diez carreras del año pasado, Lorenzo empezó este año con llamativa tibieza. Fue sorprendido por Rossi, quien ganó dos de las primeras tres carreras.

Al dejar Termas de Río Hondo, donde terminó quinto y a más de diez segundos del vencedor, Lorenzo parecía perdido, como si no terminara de entender qué debía hacer para ganarle al veterano italiano. El mallorquín no había sido superado así desde 2008, su primer año en MotoGP y como compañero de Vale.

La reaparición de Lorenzo en los sitios que solía frecuentar coincidió con la agudización de los problemas de Honda y Márquez, y mientras Dani Pedrosa estaba fuera de concurso debido a sus inconvenientes físicos. El español entendió que en ese momento tenía un único rival con poderes plenos y ocupaba un lugar en su mismo box.

El exbicampeón de 250 cc. trabajó aún más en su propia preparación y con los ingenieros para poner a punto la Yamaha según su estilo de manejo pulcro y suave, que tiene a la velocidad en curva como herramienta principal.

Cuando lo consiguió, resultó imbatible.

Al salir de Santiago del Estero figuraba a 29 puntos de Rossi, que había sumado 66 sobre 75 posibles. Ocho carreras -incluidos cinco triunfos- después, igualó al heptacampeón de MotoGP. Y aún quedan siete en el programa.

El bache de rendimiento entre victorias, principalmente en Holanda y Alemania, tuvo a los neumáticos como principales apuntados. Bridgestone decidió que la provisión para esas carreras fuera de un compuesto parecido al usado a comienzos de 2014, y que a Lorenzo no le agradaba porque no le daba confianza suficiente.

Esto llenó de dudas al español y facilitó el trabajo de Rossi, que volvió a superarlo en Assen y Sachsenring, donde Lorenzo se dedicó a sumar. Más cómodo con el caucho, devolvió el golpe en Indianápolis. Desde la pole, resultó temible en República Checa, donde Yamaha no ganaba desde 2010.

 Tomó en cuenta el estado del tiempo, la previsión y temperatura, la equilibrada puesta a punto discutida con Ramón Forcada, y calzó neumáticos medios tanto adelante como atrás. Márquez puso una goma dura atrás y Valentino, dos duras. Fue invencible.

 Esa versión mejorada de Lorenzo, en uso de plenos poderes y confianza, suele ser imbatible.

Ahora, como él mismo graficó luego de su quinto triunfo en Brno (segundo en MotoGP), arranca igualado con Valentino -en rigor, con dos victorias más que el italiano-, hermanado con la M1 y desbordante de ánimo.

Lorenzo luce como cuando niño. Y cuando está así, él es su único rival.

 

 

Sé parte de algo grande

Escribe un comentario
Mostrar comentarios
Acerca de este artículo
Series MotoGP
Equipos Repsol Honda Team
Tipo de artículo Análisis
Etiquetas marc marquez, motogp