Sólo un ganador

Martín Urruty, nuestro especialista en MotoGP, reflexiona sobre los intentos del Mundial para conquistar Estados Unidos, donde de tener tres carreras hasta hace un par de años, habrá solamente una en el próximo calendario de la categoría.

Dos años atrás, como nunca antes en la historia del sexagenario Mundial de motociclismo, Estados Unidos tuvo tres competencias en su territorio, y en un calendario de 18 fechas. Todas fueron ganadas por Marc Márquez en su primer año en MotoGP, la cilindrada mayor.

La carrera en Laguna Seca, el circuito californiano en Monterey que aún hoy figura como la pista estadounidense que más veces ha recibido a la categoría, ostentaba entonces el rótulo de Gran Premio de Estados Unidos.

Indianápolis se había sumado en 2008 y aparecía el pujante Circuit of the Americas, que desde la texaca Austin y cerca de la frontera con México prometía además captar mucho público latino. Es probable que el programa de 2016 sólo incluya una cita en Norteamérica, la más nueva, en el estado de la estrella solitaria. 

El mercado estadounidense resulta un atractivo ineludible para los fabricantes de vehículos, ya sean de dos o cuatro ruedas.

Después de los grandes campeones de 500 cc. -Eddie Lawson, Wayne Rainey, Kenny Roberts, Freddie Spencer y Kevin Schwantz- entregados a la historia principalmente desde la segunda mitad de los 70 hasta entrados los 90, Estados Unidos no ha logrado producir la misma calidad de corredores, a pesar de que consiguió un par de títulos más con el hijo de King Kenny y el aún vigente Nicky Hayden.

Como suele ocurrir con otros deportes, MotoGP parece más interesado en Estados Unidos que el país en el Mundial. Sin embargo, los intereses no siempre logran cuajar. 

A comienzos de siglo, la petrolera española Repsol propició el ascenso de Hayden al equipo oficial Honda, en el que fue compañero del campeón Valentino Rossi, como herramienta de promoción de sus lubricantes en Norteamérica. Años más tarde, Hayden pasó a Ducati, cuyo mercado principal de ventas es Estados Unidos. Casi el 20% de las 45.100 motocicletas fabricadas en 2014 por la casa de Borgo Panigale fueron vendidas en ese país.

Las motos de gran cilindrada tienen mucha aceptación en América del Norte, principalmente en la costa oeste. Por eso, las divisiones menores -Moto2 (antes 250 cc.) y Moto3 (ex 125 cc.)- en su momento no acompañaban a MotoGP en Laguna Seca, donde las teloneras eran las especialidades locales por encima de 600 cc.

A pesar de esto, la soleada California fue la primera en quedarse sin carrera porque no pudo solventar los costos del contrato ofrecido por Dorna, la promotora del campeonato. Sin ayuda del estado, la empresa que maneja el autódromo se declaró incapaz de pagar el cánon anual para mantener la fecha. Por eso hace dos años que no tiene competencias de MotoGP, aunque recibe al Mundial de Superbike, también manejado comercialmente por Dorna pero mucho más barato.

Indianapolis Motor Speedway, una maquinaria capaz de general más de 500 millones de dólares anuales en movimiento económico para el estado de Indiana, puede costear una carrera cuya convocatoria sería envidiada por otros organizadores, pero que resulta visualmente minúscula en tales instalaciones: las poco más de 67.000 personas que hubo el último domingo no llegaron a cubrir ni un cuarto de la capacidad de Indy.

Si bien la cita produce interesante impacto en los números, sólo representa el 11% del total de Indianápolis, cuyo espectáculo principal -las clásicas 500 Millas, pertenecientes al calendario de IndyCar- aporta el 60% del movimiento en la zona y las 400 Millas del Brickyard (Nascar), el resto.

Disconforme con tantas tribunas vacías y con contrato ya firmado para volver en 2016 a Austria, circuito manejado por el gigante de bebidas energéticas Red Bull -antes patrocinador de la carrera en Laguna Seca y últimamente en Indianápolis-, el Mundial conservará sólo una escala en Estados Unidos.

Antes Continental Circus, ahora MotoGP, el Mundial sigue buscando fórmulas para conquistar Estados Unidos: debería pedirle la clave a Marc Márquez, su campeón. El catalán consiguió allí convertirse en el vencedor más joven de la historia -Austin 2013- y ha ganado cada vez que montó una moto de la cilindrada mayor: tres veces en Indianápolis, otras tantas en Texas y la última edición en Laguna Seca. Márquez es el único que nunca perdió.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Tipo de artículo Análisis
Etiquetas indianapolis, motogp