Carlos II, un ejercicio de paciencia dakariana

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Carlos II, un ejercicio de paciencia dakariana
Sergio Lillo
Por: Sergio Lillo , Redactor
21 ene. 2018 16:38

El bicampeón del mundo de rallies ya es doble ganador del Dakar tras una 40ª edición de contención, precisión y esa pizca de fortuna tan añorada en el pasado.

Ganador #303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz, Lucas Cruz
Ganador #303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz, Lucas Cruz
Ganador #303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz
Ganador #303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz
#303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos SainzCruz
Ganador #303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz
#303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz
#303 Peugeot Sport Peugeot 3008 DKR: Carlos Sainz, Lucas Cruz
Ganador coches Carlos Sainz, Peugeot Sport
Ganador coches Carlos Sainz, Lucas Cruz, Peugeot Sport
Stéphane Peterhansel, Carlos Sainz, Cyril Despres, Peugeot Sport
Stéphane Peterhansel, Carlos Sainz, Cyril Despres, Peugeot Sport
Stéphane Peterhansel, Carlos Sainz, Cyril Despres, Peugeot Sport
Ganador coches Carlos Sainz, Peugeot Sport

Córdoba (Argentina).- El 40º aniversario del Dakar se cierra con un hombre español en lo más alto. No uno cualquiera. Aquel al que llaman El Matador por sus años en los rallies de medio mundo. Aquel que es respetado en cada rincón del planeta y aquel al que siempre se le tildó de ‘desafortunado’. Hasta ahora.

Carlos Sainz ha logrado en estas dos últimas semanas meterse en el top 3 de los pilotos que más etapas ganaron en la historia el Dakar, superando a Jackie Ickx, nada más y nada menos. Y con su triunfo de este sábado se ha ganado a pulso entrar en el club reservado de los siete pilotos que desde 1978 han logrado repetir corona en coches: Peterhansel, Vatanen, Lartigue, Metge, Masuoka, Schlesser y Al Attiyah.

El español nunca se ha imbuido del espíritu 100% dakariano. Para él, el Dakar siempre ha sido un WRC a lo grande con algunas trampas y complicaciones de más. Un terreno donde faenar con su velocidad y su gusto por los detalles.

El objetivo cuando en 2006 debutó en la mítica carrera con Volkswagen solo era uno: ganar, ganar y volver a ganar, como dijo el gran Luis Aragonés. A Sainz nunca le valió simplemente estar. Ni siquiera disfrutar del ambiente, las vivencias únicas de la aventura, la hoguera nocturna de los vivac o ganar etapas día tras día. Solo ganar al final, por encima de todo.

En esta edición de dunas, del regreso a Perú, de las siempre incómodas cancelaciones de etapas en Bolivia y de la complicada navegación, Sainz simplemente ha sido el mejor. Lo curioso en esta ocasión fue el ejercicio de inmensa paciencia que completó durante los 15 días de rally junto a su ángel de la guarda, Lucas Cruz.

Ya lo advirtió antes de poner rumbo a Lima: “Quizás hay que ser más pacientes y hacer más estrategia. Yo soy impaciente por naturaleza y me ha costado adaptarme a esto. El año que ganamos fue el que menos etapas vencimos. Y es que abrir pista siempre penaliza. La estrategia será especialmente clave este año y habrá que hacer un ejercicio de paciencia que a mí a veces me cuesta”.

Sainz ‘solo’ ganó camino de La Paz en la primera etapa en pistas del raid y de nuevo camino de Uyuni dos días después, cuando Peterhansel destrozó la trasera de su 3008 DKR tras esquivar al quad de Kees Koolen, con el que el español vivió la polémica del rally.

Ni siquiera esto le desconcentró y continuó con su ejercicio de paciencia los día siguientes. La etapa 9 de Tupiza a Salta se canceló y eso implicó descontar un día más. El “día a día” de Sainz en este Dakar ha sido ese: ir tachando fechas en el calendario.

Pero lo ha hecho de manera brillante. Salvando imprevistos como la rotura del cambio a 15 km de meta en la 12ª jornada, que a punto estuvo de castigarle duramente como en el pasado. La suerte llamó a su puerta esta vez, después de cinco años sin terminar el Dakar. Desde aquel desafortunado 2009 en La Rioja, Sainz ha estado en el podio en las tres ocasiones que ha visto la línea de llegada (dos victorias –2010 y 2018– y un tercero en 2011).

Ya no se podrá decir nunca más que Sainz es gafe o que siempre tiene mala suerte en momentos decisivos. En esta ocasión la ración de infortunios le tocó a sus rivales y él pudo librarlos con pericia.

El Dakar ya tiene nuevo rey paciente. ¿Dejará este su corona sin batallar por revalidarla?

 

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Sobre este artículo

Campeonatos Dakar
Pilotos Carlos Sainz
Autor Sergio Lillo
Tipo de artículo Artículo especial