El reto más difícil del Dakar, en manos de un bombero

Julián Merino es el único piloto español que compite en la categoría de motos sin asistencia. Su día a día pasa por un parque de bomberos. Si llega a Buenos Aires será el primero en lograr terminar en Sudamérica en esta modalidad.

Tupiza (Bolivia).- ¿Qué les puedes decir a tus cinco hijos cuando te vas 16 días a rodar entre polvo, barro, granizo, frío y calor extremo? La pregunta la puede responder Julián Merino (Madrid, 1967) que este año disputa su segundo Dakar, el primero en la categoría Malles Moto (sin asistencia).

En 2016 logró terminar y lo hizo el 81 de la general tras pasar con su hermano malas y gloriosas tardes con su hermano de acompañante. Ahora sueña con ser el primer español en terminar en esta categoría sin asistencia en Sudamérica.

“El año pasado conseguí terminarlo, que nunca pensé que lo lograría. Cuando terminas un Dakar ya buscas otra motivación. Siempre miraba de reojo el Malles moto porque siempre me ha gustado su espíritu y es una forma de correr que me motivaba mucho”, cuenta a Motorsport.com. “El primero era demasiado porque soy novato e inexperto y las posibilidades son casi nulas”.

Tiempo es lo que le falta a este bombero que combina guardias, cuidar a sus hijos y tratar de entrenar entre medias. Tiempo es lo que está dedicando desde el primer día de este Dakar a arreglar los diferentes desperfectos de su moto y tiempo es lo que no tiene para descansar.

“A mí el año pasado me ayudaban en muchas cosas. Ahora el tiempo lo tengo que gestionar entre el road book, el descanso y la mecánica de la moto. Todo esto sin tener ninguna experiencia va a ser muy complicado. El road book habrá días que no tendré tiempo ni para pintarlo”.

Un radiador roto es lo último que ha golpeado a Merino en la tercera etapa entre San Miguel de Tucumán y San Salvador de Jujuy. Pero sonríe con el polvo en la cara y en el pelo a lo afro -que recuerda al actor secundario Bob de Los Simpsons pero en moreno- y sueña con Buenos Aires.

Julian Merino, Yamaha Pont Group
Julián Merino, Yamaha Pont Group

Foto: Yamaha Pont Group

Este año lleva una VR de Yamaha y recibe el apoyo de la filial española. “Tenía claro que no iba a volver a hacerlo con una sin motor de arranque. No lo necesitas muchas veces, pero hay dos o tres momentos en los que vas asfixiado en una duna, se te para la moto y tienes que darle 10 veces para arrancarla”.

En Malles Moto, explica Merino, la organización te lleva una caja de 80 litros donde tienes que meter tus repuestos y herramientas. Nadie le puede ayudar. Nadie. Aunque Yamaha le ofrece material. Que él tiene que instalar.

A lo que más teme Merino es a salir atrás. “Al salir de los últimos en seguida te adelantan los coches, los camiones, se destroza la pista por la que vas… vuelves a llegar tarde al día siguiente… En el Dakar tienes que correr sí o sí, porque sino la carrera te come”.

“Sé que me he puesto un reto muy, muy difícil, así que terminarlo es la motivación que necesito para poder aguantar. En Sudamérica ningún español lo ha podio conseguir aún, así que ese es un reto tremendo”, confiesa el madrileño.

La dureza, la altitud, el calor, el fesh fesh y la navegación no son rivales para el espíritu de este bombero y piloto a tiempo parcial. El Dakar es su pasión, aunque no pueda entrenar apenas. Terminarlo sin ayuda, sin respaldo. Solo. Con el peligro por compañero y la concentración como amiga.

“Una vez que te decides correr en esta modalidad sabes que tienes que ir a por todo. No me condiciona nada”, apunta Merino sobre 'el Dakar más duro en Sudamérica'.

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Acerca de este artículo
Series Dakar
Evento Dakar 2017
Tipo de artículo Artículo especial