La espartana del Dakar tras su abandono: "Hay ganas de revancha"

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La espartana del Dakar tras su abandono:
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13 ene. 2019 13:39

Sara García, la primera española en correr el Dakar sin asistencia, tuvo que abandonar camino de Moquegua por un fallo eléctrico en su moto, pero admite haber disfrutado de la experiencia.

Arequipa (Perú).- Incluso los grandes guerreros deben ser capaces de asumir derrotas y prepararse para la siguiente batalla. A Sara García no le derrotó el Dakar, lo hizo un fallo eléctrico en su moto durante la cuarta etapa, cubierta de fesh fesh (arena fina), deshidratada y tras tres horas intentando el imposible. Pero la zamorana no se rinde y buscará volver a conseguir el sueño de acabar “el rally más duro del mundo”.

“Anímicamente estoy un poco peor, pero poco a poco lo vamos interiorizando. Hay que quedarse con la parte buena, que es que hemos podido vivir el sueño durante varios días y ahora también vamos a seguir apoyando a Javi [Vega, su novio] en todas las etapas. Físicamente, tengo la muñeca izquierda un poco tocada, pero creo que solo es el golpe y no es nada importante”, reconoció a Motorsport.com en el vivac de Arequipa.

“Me lo estaba pasando super bien, íbamos cogiéndole el hilo al terreno, la arena es superblanda, en el fesh fesh hay medio metro y vas totalmente enterrado cuando te pasa un camión o pasas a un quad. Es inhumano, se te hace de noche, es como una nube de polvo y no ves nada. El día anterior sí estaba disfrutando mucho. En un tramo de fesh fesh tuvimos un fallo de navegación y en lugar de coger la pista que iba por encima de la montañita, nos metimos en el valle y era una piscina de fesh fesh. Pasamos bien, pero Javi paró a ayudar a un quad a salir y cuando reemprendimos la marcha tuve una caída tonta y luego al levantarla la moto no arrancaba”.

A partir de ahí, intentaron todo lo posible con los medios que llevaban encima, pero fueron incapaces de encontrar el problema en la Yamaha y decidieron que Javi Vega siguiera para delante.

“Llevaba con problemas en la batería desde por la mañana, desde que salimos al enlace. Por eso también ha ido fallando el iritrack (señal de localización) estos días. La cambiamos por la de Javi, teníamos alimentación, intentamos arrancar y no funcionaba las bombas de gasolina. Las conseguimos cargar, funcionaba el motor de arranque, pero era como si no le llegara gasolina a la moto, revisamos toda la parte eléctrica y vimos que fallaba un poco el botón de contacto general. Lo puenteamos para que tuviese corriente toda la moto. Tampoco arrancaba y no nos quedaba mucho más que hacer. No llevamos todas las herramientas necesarias encima, solo lo imprescindible. Una pena, pero el Dakar es así”, asegura.

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García no lo tuvo fácil en las tres jornadas anteriores en su categoría Original, sin asistencias, y deja claro que necesitó de todo el apoyo de su compañero para seguir adelante.

“Si no es por Javi, no hubiera podido completar ni siquiera la segunda etapa. Estaba muy cansada, en el km 70 me caí y me hice daño en la muñeca izquierda, estaba muy dolorida y sobre todo baja de moral, porque has tenido un golpe, has hecho un error y te da el bajón. Él consiguió hacerme ver que podíamos acabar y seguir y la verdad es que ha sido increíble. Pero ese día se hizo muy cuesta arriba porque luego tuvimos un enlace de 511 km que hicimos desde las 15.10 hasta las 23.30 de la noche que llegamos al vivac. Me iba durmiendo en la moto y tuvimos que parar varias veces”, relata su aventura.

“Es muy duro, en Malle Moto [Original] te deja muy poco tiempo. Creo que para ir ahí, hace falta llevar un poco más de ritmo del que llevaba yo este año, porque a cualquier pequeño problema que tengas va a suponer una o dos horas más de reparaciones y menos de sueño. Es una carrera totalmente distinta de la gente que va delante, te encuentras la pista destruida, te adelantan camiones… es el punto que tenemos que mejorar”.

Aunque se le calló el mundo encima cuando vio que su sueño se acababa a mitad de la cuarta etapa del Dakar peruano, la espartana tiene ganas de batalla y deja claro que volverá, pero más preparada y con más garantías.

“Sí, hay ganas de revancha. Creo que es la carrera más dura del mundo, ya no por las especiales, porque son asumibles, pero los enlaces te matan. Son paisajes preciosos, unas vistas increíbles y me lo he pasado increíblemente bien, aunque también he sufrido mucho. Al final es un reto finalizarlo y a ver si podemos volver otro año. Ha sido my difícil llegar hasta aquí y espero tener las energías suficientes para estar aquí más preparados de lo que estábamos”.

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Sobre este artículo

Campeonatos Dakar
Evento Dakar
Subevento Etapa 5: Moquegua - Arequipa
Pilotos Sara García
Autor Sergio Lillo