La mística del Rally Dakar

El Rally Dakar genera fuertes posiciones a favor y en contra pero si te cautiva, de la forma que sea, difícilmente puedas dejarlo, escribe nuestro columnista Mauricio Gallardo.

A poco de largarse la 8° edición del Rally Dakar en Sudamérica, sigue intacta la mística de una competencia nómade que llegó para quedarse.

Del 2 al 16 de enero próximos, Argentina y Bolivia vivirán una vez más la adrenalina de un comienzo de año diferente, con 556 competidores representando a 60 naciones en acción.

El denominado rally raid más duro del mundo desde sus orígenes desafió a los intrépidos aventureros y ésta vez tuvo que ponerse a prueba a sí mismo, tras la repentina salida de Perú y la reorganización entre Argentina y Bolivia.

En efecto, la prueba se presentó oficialmente en París y en Buenos Aires, con detalles de una ruta que no trae demasiadas sorpresas, a pesar de que parte del recorrido se terminó de trazar a último momento.

Las superficies de Argentina, tan cambiantes hasta en una misma etapa, y los desafiantes caminos de Bolivia ya son conocidos por la gran mayoría. Los organizadores, ahora con el exitoso Marc Coma como Director Deportivo, plantean diferentes situaciones para agregar mayor complejidad a la gestión de la carrera.

De esta forma habrá etapas maratón, sin ningún tipo de asistencia y largadas simultáneas donde se mezclarán a los mejores pilotos de cada categoría, en un espectáculo digno de ver.

Así vemos que a los habituales desafíos que propone el Dakar, con las altas temperaturas, extensas jornadas y los retos de navegación, se sumarán como nunca cuestiones tácticas que bien podrían cambiar el rumbo de las cosas.

Con un planteo que busca destacar a los más fuertes y resistentes y no tanto a los más veloces, el mítico rally raid que soñó alguna vez Thierry Sabine sigue reinventándose para mantener la emoción y la expectativa no solo de los fanáticos sino también de los propios competidores.

Lo curioso del caso, es que tras su desembarco en Sudamérica allá por 2009, luego de la cancelación de la edición 2008 por los conflictos sociales y políticos en Africa, nadie pensaba en el Dakar por estas tierras más allá de un par de años.

Cuando los organizadores intentaron volver a sus orígenes, la agitación y las amenazas seguían latentes y hoy mismo lamentablemente, las cosas no han cambiando mucho.

Sumado a ese desconcierto, Argentina, Chile y Perú en su momento, Bolivia últimamente y varios otros países de la región a futuro, proponen escenarios por el cual la prueba pueda quedarse algún tiempo más.

Gobiernos que apoyan el evento por la difusión de los puntos turísticos a nivel global, plataformas comerciales atractivas para patrocinadores, paisajes únicos para desafiar a los más avezados y por sobre todo, un aspecto que el Rally Dakar y sus protagonistas NO desconocen, el fervor de la gente.

Cada año, millones de personas se vuelcan a los caminos y no caminos para alentar a los competidores, convirtiéndolos en verdaderos héroes. En cada rincón por más inhóspito que sea, siempre aparecen personas para arengar a los pilotos y muchas veces también para ayudarlos, porque ese es otro de los elementos del Dakar que cautiva, a diferencia de muchas otras actividades, aquí la gente puede ser parte de la hazaña, devolviendo un coche volcado a la ruta, facilitando algún repuesto de su propio vehículo, cediendo algo de combustible a alguno que haya errado el camino y así miles de factores que luego pasarán a ser grandes anécdotas.

Y lo mejor es que el afecto y el apoyo es para todos por igual. Lo mismo da empujar el coche de aquel laureado múltiple campeón o del ignoto piloto de apellido raro que nadie sabe como pronunciar.

El Dakar es eso y mucho más y seguramente en aquellos países donde aún no se vivió esa adrenalina tan especial que genera, no lograrán entenderlo hasta poder sentirlo.

Es enorme el encanto especial que tiene ésta gran aventura sobre ruedas, donde todos pisan el mismo suelo y duermen bajo el mismo cielo, sin distinción. 

También es cierto que aún hoy genera fuertes posiciones a favor y en contra, pero de lo que nadie duda es de que si el Rally Dakar te cautiva, de la forma que sea, difícilmente puedas dejarlo.

Sé parte de algo grande

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Series Dakar
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