La proeza de competir en el Dakar sin extremidades

Philippe Croizon es el primer tetramputado que disputa un Dakar. A los mandos de un BMW X6 adaptado espera cumplir su nuevo objetivo, tras cruzar el Canal de la Mancha a nado y cuatro estrechos que unen cinco continentes.

San Miguel de Tucumán (Argentina).- La vida puede cambiar en segundos, en milésimas. Si tienes 26 años, un hijo y tu mujer espera el segundo, todo lo que suceda puede poner del revés los sueños que construías y los que estaban por llegar. Eso fue lo que le sucedió a Philippe Croizon (Francia, 1968) una tarde de marzo mientras reparaba la antena de su casa en Saint-Rémy-sur-Creuse.

Una fuerte descarga eléctrica obligó a los médicos que le trataron en el hospital de Tours a amputarle las cuatro extremidades. En 2010 decidió cruzar el Canal de la Mancha, y tras un intenso entrenamiento lo logró en menos de 14 horas.

 Philippe Croizon

Philippe Croizon

Foto: ORECA

Pero Croizon no se detuvo ahí. Las ganas de vivir le llevaron a atravesar cuatro estrechos que unieran cinco continentes en 2012: el de Bering (Asia-América), el de Gibraltar (Europa-África), el mar Rojo (Asia-África) y de Australia a Asia.

“Representa el inicio de una aventura humana”, asegura Croizon a Motorsport.com sobre su debut en el Dakar, el de la altitud, el de la navegación, “el más duro de Latinoamérica”.

“Mi mujer me dijo una mañana: ‘Llevas mucho tiempo sin hacer nada, ¿qué te apetece hacer?’ Y respondí: ‘Hacer el Dakar”, cuenta cómo decidió embarcarse en este nuevo y complicado reto. “Lo primero que hice fue llamar a Yves Tartarin para ser el jefe del equipo porque él ya ha hecho 18 Dakares. Después llamé a los ingenieros para preparar el coche y les dije que tenían cuatro meses para hacerlo. Es algo único para mí”.

Croizon maneja su BMW X6 con un jostick hidráulico con su brazo derecho. Acelera moviéndolo hacia delante, frena moviéndolo hacia atrás y gira con los movimientos laterales. Con el otro brazo sube y
baja de marchas. Con este sistema, el francés quedó 55 de 87 en su primera etapa en el Dakar este lunes de Asunción a Resistencia.

 

Ilustración Philippe Croizon
Ilustración Philippe Croizon

Para prepararse completó el rally de Marruecos y la Baja española. “Cuando volví del rally de Marruecos estuve durmiendo durante tres días. Cuando vuelva del Dakar estaré durmiendo un mes”, bromea con una sonrisa en la boca el piloto.

Precisamente en la edición 2016 de las 24 horas de Le Mans, Frederic Sausset, también francés, se convirtió en el primer tetramputado en ver la bandera a cuadros de la legendaria prueba de resistencia.

Pero a Croizon no se le pasa por la cabeza emular a su compatriota: “No me gustan las carreras de circuitos, son muy monótonas. Prefiero el Rally Raid”.

“La clave es la concentración. Porque en el mar puedes pensar en otras cosas aunque estés cansado. Pero cuando estás concentrado no te puedes permitir despistes”.

 

Philippe Croizon
Philippe Croizon

Foto: ORECA

Su preparación física se ha centrado en mejorar su aptitud cardiovascular “para que no se me acelere el corazón y así puedo mantener la resistencia mucho más tiempo”.

“El próximo objetivo será la luna. Conozco a Branson [dueño de Virgin] y hablaré con él para ser el primer tetramputado en llegar a la luna”, bromea, o no, el francés.

Croizon ya ha hecho historia, pero, por supuesto, su objetivo va más allá de tomar la salida. Ver la meta de Buenos Aires supondrá el colofón a una aventura heroica. A un sueño que tuvo que llegar después
de una pesadilla de marzo. Habrán pasado casi 23 años cuando lo consiga y su sonrisa, a pesar de todo, será especial. “Todo es posible. Lo imposible solo somos nosotros”.

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Acerca de este artículo
Series Dakar
Evento Dakar 2017
Pilotos Philippe Croizon
Tipo de artículo Artículo especial