Un 20 de julio: El día que un sacerdote irrumpió en una carrera de F1

El 20 de julio de 2003, la Fórmula 1 disputó el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone, con el histórico episodio de un sacerdote escocés, Neil Horan, entrando en la pista.

Un 20 de julio: El día que un sacerdote irrumpió en una carrera de F1

Silverstone acogía en la segunda quincena de julio la undécima carrera de una temporada 2003 que contaba con 16 grandes premios.

Allí llegaba Michael Schumacher como líder del mundial, sacando 8 puntos a Kimi Raikonnen en una época en la que la victoria valía 10 puntos y el segundo puesto, 8. En la clasificación, el alemán solo pudo ser quinto, mientras su rival lograba el tercer mejor puesto.

El compañero de Schumacher, Rubens Barrichello, se había llevado la pole con el otro Ferrari por delante del Renault de Jarno Trulli, y entre los dos candidatos al título se colaba, cuarto, Ralf Schumacher.

Trulli y Raikkonen sorprendieron a Barrichello en la salida, aunque el de Ferrari lograría dar cuenta del finlandés de McLaren en la vuelta 11. Antes, en la siete, había aparecido el primer Safety Car por un extraño problema: se le desprendió el reposacabezas de su coche. Más allá de eso, la carrera transcurría sin problemas hasta que en la vuelta 13 de 60 uno de los espectadores que llenaban las gradas de Silverstone irrumpió en la pista. Concretamente era un tipo vestido con una falda escocesa naranja, medias, chaleco, corbata y boina verdes, y una estrella de David pintada en la frente.

Se trataba del padre Neil Horan, un sacerdote radical irlandés que vivía en Clapham, Londres, y que quería alertar al mundo sobre la llevada de una serie de eventos en Oriente Medio que llevarían a una tercera Guerra Mundial que podría provocar el fin del mundo.

Horan escaló la cerca que rodea la pista antes de correr hacia el circuito en la recta Hangar mientras los monoplazas pasaban por ahí a más de 270 km/h, tratando de esquivarle. Llevaba una pancarta que decía 'Lee la Biblia, la Biblia siempre tiene la razón'.

La carrera rápidamente pasó a un periodo de Safety Car, mientras Horan corría hacia la salida de la secuencia de curvas de Beckett antes de que el comisario Stephen Green lo abordara y luego lo detuviera. La policía de Northamptonshire le acusó de allanamiento agravado y se le condenó a dos meses de prisión.

El escocés Neil Horan pasó a ser conocido como 'El sacerdote del Grand Prix', y los aficionados eligieron esa carrera del GP de Gran Bretaña 2003 como una de las que la Fórmula 1 repitió de manera gratuita para entretener al mundo durante la pandemia de coronavirus en 2020.

La carrera la acabaría ganando Rubens Barrichello, por delante de Juan Pablo Montoya y Kimi Raikkonen, que solo pudo recortarle un punto a un Michael Schumacher que fue tercero y que, a final de año, se convertiría en hexacampeón del mundo por solo dos unidades.

(Pulsa sobre la imagen para disfrutar de las fotos de esa carrera antes de seguir leyendo)

Aquel trastornado fue reincidente, y en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 arruinó la carrera del brasileño Vanderlei Cordeiro de Lima, que lideraba la maratón y, tras el asalto del sacerdote, que tiró al suelo al atleta, acabó teniendo que conformarse, entre lágrimas, con la medalla de bronce.

También quiso aparecer con un saludo nazi en la Copa del Mundo de fútbol 2006 disputada en Alemania, pero la policía le neutralizó a tiempo.

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