¡A Mil Por Hora! El Danubio Azul

Ese imperio que vino desde la expansión europea de Roma y acabó por ser el astro-húngaro: estuvo en lo que son las tierras altas de Österreich, cuna –también– de buenas leyendas de la Fórmula 1.

Viena, en 1900

Ese imperio que vino desde la expansión europea de Roma y acabó por ser el astro-húngaro: estuvo en lo que son las tierras altas de Österreich, cuna –también– de buenas leyendas de la Fórmula 1. Nada más recordando el circuito A1 y la versión de ahora, llamada Red-Bull-Ring en el mismo lugar, Spielberg.

La saga apellidada Rindt y otra más que se conoce todavía hasta hoy en vivo, como es la dichosa llamada Lauda. Esto, así no haya decenas de formaciones de autos aborígenes; aunque sí que está viva esa que no hace tanto escribió páginas esplendorosas. Por supuesto, la de la marca de la bebida que dicen que da alas.

Poniéndose puristas, no debe de obviarse que Toto Wolf, responsable de Mercedes AMG es también oriundo de la tierra de Sigmund Freud. Y al hablar del patrón de los sicoanalistas, se abre por fuerza el paraguas, para recordar que Viena –la de 1900– hacía las veces de capital del mundo con su vida intelectual tan poderosa y bella.

Por sus hombres ilustres y las obras maravillosas que legaron al mundo. Los arquitectos, Josef Hoffman o Adolf Loos; sus grandes pintores: Óskar Kokoschka, Egon Schiele, Gustav Klimt y más tarde: Friedensreich Hundertwasser. También quienes hicieron música: Franz Schubert, los Johann Strauss, Arnold Schonberg, Anton Webern, o Alban Berg; así como, algunos escritores, producto del movimiento de aquellos años de fábula: Robert Musil o Hermann Broch y Stefan Zweig, sólo por hablar de tres plumas prodigiosas; sin olvidar a sus grandes científicos y a los pensadores que produjo ese tiempo de lujuria: Otto Bauer, Karl Popper y Ludwig Wittgenstein, más sus círculos de estudio y las tertulias interminables que dejaron bien establecido, que Austria era grande y muy creativa.

La fantasía

En esa tierra pequeña, de mucha altura y hendida por los más hermosos valses, así como un río lleno de reminiscencias que la simboliza y la muy hace rica, el Danubio. Es una ondulación pródiga, de donde salió un enorme visionario: Dietrich Mateschitz. Tipo sagaz, intrépido, que tomó la palabra a lo que era un fracaso de Tom Walkinshow quien lideraba el equipo Jaguar, asociado con la Ford europea y desde luego con maquinaria de Cosworth, hacia el año 2004. El patrón austriaco de las bebidas Red Bull, decidió ver en ello un buen canal de propaganda para su producto la Fórmula 1 y lanzó el proyecto que parecía una necedad, al inicio.

Nada de eso ocurrió. Al contrario, gracias a la asesoría de Helmut Marko; el ingenio del diseñador Adrian Newey y la joven gestión de Christian Horner: culminó –con ayuda del prodigioso piloto alemán Sebastian Vettel en las carlingas– el impar logro de una cadena consecutiva, bordada con cuatro campeonatos mundiales impensables: de 2010 a 2013, acompañados por los impulsores de Renault.

Ello no se debe de ver, sino como una hazaña de la tecnología, de la administración y del marketing en mezcla que ha tocado la excelencia, de una organización abocada a la victoria y a reproducir el dinero de manera bestial. Y que han dejado, entre otras cosas, unos registros con índices de productividad inigualables.

Un solo cariz de debilidad tiene, si es que a esto se le puede llamar flaqueza, y se debe a que la razón primera así como última de su existencia, es y será, la obtención de beneficios o utilidades vendiendo las aguas benditas. Lo que quiere suponer que no se trata de un equipo de competición puro, que se vaya a sobreponer a todo sobresalto. Es negocio y conveniencia, nada más.

Pero bueno, no hay acción perfecta en sí misma.

Lo que es un hecho imposible de eludir es que, en 11 temporadas, llegan a 203 largadas con 10 diversos pilotos. Hasta tres motoristas (Ferrari con 18 GP, Cosworth con otros tantos y desde luego, que los franceses, con quienes hicieron 167) y que acumularon como equipo al final de esta temporada de 2015: 50 victorias; 57 PolePositions; 47 vueltas más rápidas en carrera; 119 podios; 16 dobletes y la cosecha de 3,052.50 puntos [lo que es igual a 15.04 puntos por Gran Premio y 277.50 por campaña] 3,075 vueltas yendo a la cabeza, esto es 15,816 kilómetros haciendo punta; en sólo 21,534 Laps recorridas o sea, 108,611 kilómetros y ¡A Mil Por Hora!

Por su nómina han pasado corredores de distinto plumaje: David Coulthard, Christian Klien, Vitantonio Liuzzi, Robert Doornbos, Scott Speed, Michael Ammermuller, Mark Webber, Daniel Ricciardo y Daniil Kvyat.

La historia de Red Bull que del año 2011 al 2015 se llamó Infniti-Red Bull, aún tiene páginas por escribirse, ni duda cabe que a ellos y a sus asociados de Renault-Nissan-Infiniti, los cogió mal parados Mercedes, que sí hizo bien la tarea en 2014 y en el curso recién terminado.

Su porvenir inmediato está marcado: Williams y Force India les quieren alcanzar. Pero todo acusa, que Ferrari y los de Stuttgart, se les irán cada vez más lejos.

Lo interesante en esta columna es, que se habla del poderío austriaco, que asimismo, da cuenta de un buen número de pilotos que han sido registrados corriendo bajo su lábaro: Gerhard Berger con 210 largadas; Niki Lauda con 171; Alexander Wurz 69; Jochen Rindt 60; Christian Klien 49; Karl Wendlinger 41; Harald Ertl 19; Hans Binder 13; Patrick Friesacher 11; Helmut Marko 9; Jo Gartner 8; Helmuth Koinigg 2; Dieter Quester 1, y Roland Ratzenberger 1, cuando infelizmente de mató. También apunte a: Ewald Boisitz, Karl Oppitzhauser y Otto Stuppacher, quienes no corrieron, pero tienen registro oficial.

Para dar más realce a este asunto de la alta velocidad, nada mejor que decir algo sobre sus dos enormes monarcas. 

Primero, para recordar a uno de los dioses de la mitología del mayor formulismo. El único que ha sido coronado post mórtem: Karl-Jochen Rindt (nace 18 de abril de 1942 en Mainz-am-Rhein –Alemania y muere, el 5 de septiembre, de 1970, en Milán) se mató durante los ensayos libres para el GP de Italia –en Monza– de manera, que inició su andadura en un GP austríaco e igual, fue su última competición, en otro.

Largó 60 veces, en sus  7 breves  temporadas. Trabajó para: Cooper en 28 carreras, Brabham 13 y con Lotus 19. Consiguió 6 victorias (el 10% de las posibles); 10 PolePositions (10%); 3 vueltas más rápidas (5%); 13 podios (21.67%); 17 compromisos fuera del Campeonato del Mundo y un total de 109 puntos en su haber.

Otro de los pilotos a los que se les echa de comer aparte es, Andreas-Nikolaus Lauda. Alias NIki. (nace el 22 de febrero de 1949  en Viena). Dejó 13 temporadas a cuestas que iniciaron en el GP de Austria de 1971 y se cerraron en el de Australia de 1985. Ha sido campeón mundial en 1975, 1977 y en 1984.

Con 171 Grandes Premios. Corrió para: McLaren en 58 GP; para Ferrari 57; con Brabham 29; con BRM 14 y por fin 13, al servicio de March.

Una hoja de servicios con 25 victorias (14.62%); 24 pole positions (14.04%); 24 vueltas más rápidas (14.04%); 54 podios (31.58%); 9 compromisos fuera del Campeonato del Mundo y una suma de 420.50 puntos.

Su enorme fama la debe a la tenacidad inigualable que ha demostrado. Una gran valentía. Así como la claridad, tal vez más destacada que se ha visto, para saber a donde llegar y cómo hacerlo en la historia de la Fórmula 1.

Nadie olvidará jamás su accidente en el Gran Premio de Alemania de 1976, del que heredó las huellas en su cara para siempre. Fue durante la carrera número 274 de siempre, el domingo primero de agosto en el Ring de Norburgo. El hombre en llamas.

Dueño de Lauda Air y actual vertiente definitiva en lo que ocurre dentro del equipo campeón Mercedes AMG. Su experiencia y su providencial calma, valen oro molido. Es el hombre que representa mejor que otros, el espíritu de la F1. 

Una síntesis para el cierre: Austria también tiene su historia. Las aportaciones hechas a El Circus de verdad son para tomarse en cuenta. Todos somos austriacos…

Muy amigable mente,

Ángelo della Corsa

 

 

 

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Acerca de este artículo
Series F1
Tipo de artículo Análisis