¡A Mil Por Hora! Mónaco a la vista y Mercedes en aprietos

Ángelo della Corsa realiza un recuento histórico previo al fin de semana del Gran Premio de Mónaco, el más elegante de la temporada.

No todo tiene que ser sonrisas y alegría en cada momento de la vida aunque bien vale la pena intentarlo. De por sí en el otro extremo está la melancolía, que tiene su flanco favorable, tanto,  que no hay quien, al escuchar el “Valse Triste” de Jean Sibelius, no exclame casi unánime: qué hermosura.

Viene al caso porque la nota sobre Mónaco de esta vez, se reitera, para dedicarla de nuevo a Jules Bianchi.

El piloto francés de 25 años. La promesa truncada el 17 de julio del año pasado después de un accidente muy grave sufrido en Japón en la temporada previa a su deceso y quien, en las calles del principado escribió un día magnífico de gloria: fue el domingo 25 de mayo de 2014, cuando con un Marussia casi inservible, a pesar de 5 segundos de penalización, se metió a los puntos. Ganó 2 unidades, porque quedó como el noveno en esa carrera y de pasada: le dio las únicas anotaciones que consiguiera su equipo en cuatro campañas, cerca de ser estériles.

 

MÓNACO Y LO INGRATO

En 1952 murió después de accidentarse en los entrenamientos de una carrera de AutoSport, Luigi Faggioli sobre un Lancia. Alberto Ascari nada más se fue al agua, y se salvó saliendo a nado, auxiliado por los salvavidas, fue por 1955; cuatro días después, entonces sí, se mató en Monza.

1965, fue el año del accidente del australiano Paul Hawkins quien tuvo que salir también  nadando desde “La Piscina”. A Lorenzo Bandini le tocó la de malas, y murió en el principado el 10 de mayo de 1967, con un Ferrari V-12, calzado por Firestone. Esencia en la rapidez plena: que está toda anegada de sus suspiros.

Un mal paso al salir de “El Túnel”dejó a Karl Wendlinger muy lejos de las promesas que significaba. No fue fatal su tropiezo, felizmente. Pero quedó un tiempo en coma, y ya después, no volvió a ser el mismo. Era el rival más incómodo para Michael Schumacher. Habían sido compañeros en la categoría de AutosSport con los Mercedes feroces, a los que nada ni nadie detenía. Era a la sazón 1991.

El primer año en la Fórmula 1 del mexicano Sergio Pérez, con Sauber, poco después de la salida del dichoso túnel. También golpea muy fuerte pero al lado derecho, al acontrario que Wendlinger, tal ocasión no tuvo mayores consecuencias: tan sencillo que no tomó la largada en aquel GP de esa campaña y se perdió Canadá, para regresar poco más tarde en Valencia. El susto y la experiencia recogidos. Qué alivio.  

 

PILOTOS DE F1 Y SUS CIRCUNSTANCIAS

Del principado han surgido mil historias para contar. Retira a algunos, como ocurió con Bernard Ecclestone inscrito para el GP de 1958, en un auto Connaugth, y no calificó siquiera para largar. Quedó clara la lección, su asunto iba a ser otro bien distinto.

En su júbilo desbordante no se puede olvidar lo endemoniado de esta carrera, que traiciona y en cambio a otros, paga muy bien.

34 pilotos han ganado cuando menos por una vez, y 80, han subido a los podios principescos. 34,  se han adueñado de las PolePositions y 40 han marcado las vueltas + rápidas en carrera.

Ayrton Senna es el rey de Mónaco porque lo ganó 6 veces. Le siguen Graham Hill y Michael Schumacher con 5 cada cual. Alain Prost, 4. Stirling Moss y Jackie Stewart con 3. Pero por ejemplo, Nigel Mansell, nunca pudo vencer en la callejera, por excelencia.

Encargado de las PolePositions, también domina Senna con 5 de ellas; empatados con 4 están: Juan Manuel Fangio, Jim Clark, J. Stewart y Prost. Tres, han sido para Moss, Niki Lauda y M. Schumacher. 

Los podios han sido los más, lo mismo: para el señor Senna con 8. G. Hill y M. Schumacher, 7. Prost 6 y el sudafricano, Jody Scheckter, llegaron a 5.

De los que están en la profesión ahora, es notable que Nico Rosberg lleva ganadas tres carreras al hilo –las más recientes– con el equipo alemán Mercedes AMG, y siempre se asienta, que es el lugar del mundo donde él paga sus impuestos. Esto es, que Mónaco le pertenece. O sea que, en 10 Grand Prix, se ha regalado cuatro podios, y tal circunstancia lo marca como el que tiene las mejores calificaciones de entre sus 21 colegas, también en liza.

Es obvio que Lewis Hamilton, su compañero y durísimo rival, hará hasta lo imposible porque no vuelva a suceder otra vez que gane el alemán. Eso, abre una pequeña ventana para los pilotos de Ferrari: Kimi Raikkonen y Sebastian Vettel.

Van facturadas tres PolePositions a nombre de los de La Casa de Stuttgart, las dos pasadas de Nico y la inolvidable de 1955, a manos del cinco veces campeón argentino Juan Manuel Fangio. No será sorpresa, si repiten los señores de La Estrella De Tres Picos. Pero tampoco lo será, si un coche de Maranello lo hace. Lo que sí, es que la tienen muy difícil en Mercedes, ya que con algo de suerte, se les va otra prueba más, como ocurrió en Barcelona.

De igual manera, es posible que Valtteri Bottas o Felipe Massa, con uno de los Williams lleguen al podio. Se podrá ver cuáles argumentos tiene la pareja de pilotos de Red Bull: Max Verstappen y Daniel Ricciardo que traen cuentas pendientes adquiridas desde hace quince días. Por otro lado, va  a ser interesante lo que logren los volantes de Toro Rosso: Carlos Sainz y Daniil Kvyat.

 

Novedades, es seguro que las habrá.

 

DATA BASE

POR PILOTOS

Con más victorias: Ayrton Senna (BRA): 6

Más Poles P: Ayrton Senna: 5

Más vueltas + rápidas: Michael Schumacher (ALE): 5

Más podios: Ayrton Senna: 8

+ vueltas liderando: M. Schumacher: 435 Laps

 

POR EQUIPOS

Más victorias: McLaren: 15

Más Poles P: McLaren: 11

Más vueltas + rápidas: Ferrari: 17

Más podios: Ferrari: 49

+ vueltas liderando: Ferrari: 916 Laps

 

POR MOTORES

Más victorias: Ford Cosworth: 13

Más Poles P: Renault: 12

Más vueltas + rápidas: Ferrari: 18

Más podios: Ferrari: 50

+ vueltas liderando: Ford Cosworth: 930 Laps

 

OTROS NÚMEROS

Justa con más rebases: 29, en 1993

Con menos rebases: ninguno, en 2003

Victorias saliendo desde la Pole: 26

Victoria, saliendo desde más atrás: desde el 14º cajón, en 1996,

Olivier Panis (FRA) con Ligier-Mugen Honda

Cuando más coches terminaron en 2007: 19

Cuando menos coches terminaron en 1966: 4

 

CARRERA EN LA CALLE 

En Canadá o en Australia, se hacen las pruebas de F Uno en parques públicos, como ocurre en cierta forma, asimismo con Montreal. Mónaco, Singapur y de alguna suerte Sochi, son urbanitas; este año, vendrá Bakú a agregarse a éstas. A diferencia del GP belga que se realiza sobre una carretera. Monza, Silverstone, Hockenheim y Suzuka que son autódromos en toda forma, y además considerados como clásicos; esto es, que no lo dejan a usted indiferente. En el Oriente Medio, se realizan carreras con fausto desproporcional; en el resto de Asia, llega a haber instalaciones de verdad colosales; sí claro, es Shangai.

Muy rápido, se explica esta trayectoria callejera con cinco lapsos más rápidos: La Recta Principal,  la salida de Massenet, al bajar hacia El Túnel, y en el trecho de La Nueva Chicana que va de La Tabaquería, a La Piscina. Pero no son muy largos, y apenas si se aprovechan un poco.

Son siete sus curvas llenas de parsimonia: Mirabeau, Loews, La Siete, Portier, La Nueva Chicana, Rascasse y Anthoni Noghes de las cuales en ninguna, se favorece a los rebases. Con tres frenadas importantes: la de La Santa Devota, para entrar a Massenet y a poco de salir de El Túnel, para abordar la Chicana Nueva

El buen negocio se puede hacer, si se alcanzan a enfriar los frenos que están hirviendo mucho tiempo, sobre todo al empezar –con más lastre por tantos kilos de gasolina que traen encima– todo lo que demanda a: lanzar lo maximo de la carga vertical (Down) para poder exigirle al auto. Incluso hasta con el MonkeySeat, que es ese alerón como mascota, que va abajo del asa posterior, y que tiene que entrar en acción para colaborar con que la parte trasera, apriete contra el suelo.

Entonces dejar que el resto de alerones, Spoilers, y los pequeños conductos adicionales, Flaps o asimismo los patines: manden todo el aire posible hacia los radiadores y los frenos.

La carga aerodinámica puesta a todo: compensa la velocidad media, que es escasa. Obsequia esa falta de adherencia intermitente, en el trayecto laberíntico. Naturalmente, dicho todo ello con apenas, cierto vuelo en la superficie; se está más bien, como queriendo acariciar la influencia de la llamada DownForce, en un trazado singular y al final de cuentas: bello. 

 

EN CASA DE ALBERTO Y CAROLINA

Se espera a los 22 pilotos con un ánimo positivo y sin nada escrito de antemano. Un Gran Premio que es casi normal que lo gane el que arranca desde la PolePosition. Con todo el SetUp o reglaje, para buscar la mejor adherencia en un asfalto resbaloso y engañoso, eso sí, de máxima sinuosidad, que pasa alegre por esos puntos de quiebre que le dan su identidad, por si se necesitara más.

Hay que empeñar toda la transmisión y el esfuerzo brutal de la caja de marchas, aunque no sea especialmente selectivo porque nunca se espera la entrega total de la aceleración de los motores, ni de toda su potencia. Muy favorable entonces, para que la unidad motriz de Honda se reivindique, aunque sea un poco. La gran bronca es el enfriamiento. Si ya resolvieron la bondad de los radiadores, se verá de los japoneses que ya adelantaron poco más en su desarrollo.

Respetable circuito urbano, con su piso –hay que insistirlo– traicionero y que sin embargo, castiga poco, porque permite un agarre relativamente favorable. Dejando la aerodinámica, más al servicio de la refrigeración, que es donde de verdad se necesita y endiabladamente.

La de Mónaco en números fríos, es la carrera más breve de la temporada, porques es el circuito más corto de toda la campaña y al que más veces se le da la vuelta; posee por cierto, la marca de la velocidad más baja y con las curvas que se tienen que agarrar a la velocidad mínima.

Sus trampas insolentes están en las tapas de las alcantarillas, en las rayas de pintura sobre el asfalto, que son como cáscaras de plátano y con la rugosidad del pavimento en ciertos tramos. Aunque esté recién re-asfaltado, por partes. Ya se sabe que cada año se hace el MakeUp por aquí o por allá.

Las maquinarias híbridas, necesitan para su turbo-compresor de muy altos regímenes en las vueltas por minuto y entonces, la salida de las curvas, siempre lentas: quita algo de adherencia y tiempo, hasta que el motor, vuelve a resollar plenamente.

Es un vericueto y por eso siempre interesante, aunque a veces un tanto, procesional. Pero todo mundo lo aplaude ¿por qué no?

 

COMO MÓNACO, NO HAY DOS

El casino. La elegancia. La gastadera de plata. La felicidad momentánea e impresionar, o quedar asombrado por alguien a quien nunca volverá a ver. La cumbre del ocio y del prestigio de las carreras de automóviles.

La Costa Azul se viste de gala, mientras que muchos de sus habitantes salen en esos días de la ciudad de príncipes y princesas, para evitar el desbarajuste en las calles y el ruido infernal. Llegan más turistas de los deseados, es cosa cierta. Pero allí, hay que estar antes de dejar este mundo, y poder confesar que sí se ha vivido.

 

PARA MÁS SEÑAS

Todavía queda data por compartir. Llega la sexta carrera del año y una de las más esperadas. El Grand Prix de Mónaco de 2016 que viene a ser la carrera oficial número 941 de la historia que ha empezado en 1950.

Por entonces, fue cuando a la Fórmula Uno le urgía la necesidad de hacerse mundial; algo que el príncipe Raniero III (Luis Enrique Majencio Bertrand Grimaldi) había empezado a maquinar con una estrategia espléndida y muy certera. Haciéndose del respaldo de la sangre azul europea y de los “famosos” fueran banqueros o alguna que otra Vedette. Provocar a la prensa internacional, darse aires de grandeza y sofisticación: la cultura, los deportes de alta gama y la llegada de personajes de primera plana, estaban entre las ideas para conseguir la expansión de la fama y por ende, la prosperidad.

En 1956 casa con la actriz estadounidense Grace Kelly, en adelante conocida como La Princesa Gracia. Se vuelca primero Hollywood y enseguida, todo el mito y la parafernalia de Norteamérica.

Así, es. En las calles del Principauté de Monaco ocurre el segundo Grand Prix de la historia moderna del automovilismo de la más alta competición. Que llega ahora, a sus 64 ediciones.

 

DE CASTA

Que viene de lejos. Los jóvenes Grimaldi son dueños de una destreza heredada de sus padres para relacionarse de tú, con lo mejor del mundo y con los potentados más imponentes, ungidos de una gracia y cierto halo de majestad sin parangón. Un poco de a de veras y otro tanto de opereta, pero tienen tan bien estudiados sus usos y sus costumbres, de modo que actúan en esa farsa venerable que corre como celoso paradigma de la clase más distinguida, los reyes de la elegancia, el glamour y la admiración de los más trastornados pudientes.

El mundo entero puede tocar la puerta de palacio, pero muy pocos entrarán en sus dormitorios. Mónaco y lo monegasco son más que una aspiración. Lo imposible. Aquí, se decanta esa lección que acusa flagrante que, una cosa es ser rico y otra muy diferente ser BonVivant sin ponerle freno a la excentricidad, al derroche, a lo original y a lo inalcanzable.

Tener mucho dinero es para gente aguzada, excesivamente trabajadora y muy tenaz, que ahorra con enorme obsesión. Ser estúpidamente rico, es en cambio, un sacrilegio que se comete entre muy pocos elegidos, a quienes ungió la enorme fortuna y el cretinismo demencial.

Son inmensas sumas de dinero, pero todavía más: es el refinamiento y la convivencia íntima con los todopoderosos que implica ese algo, que no se da en macetas. Ser chic, súper seductor, un poco facineroso, con su pizca de chiflado, también enigmático y cachondo. Mucho en lo material y el hálito del serafín.

La Troupe completa de La Carpa Mágica –a mil por hora– viene y hace suyo el puerto. Los pilotos elevan su heroicidad a lo sublime. Sus seguidores se trastornan cuando pasan, al reconocerlos sin el casco en la cabeza. Y consagran, a quienes se imponen al resto. Estos sí, que se respetan como merecedores del estatuto de la realeza real. Representan al macho modélico para la prolongación de la especie.

El atracadero, los hoteles, la tabaquería, el casino y los centros gastronómicos de más mundo, se engalanan. Igual, por las calles y los jardines se hace alarde. El artificio obsequia un placer a los ojos para contemplar a las mujeres más bellas. Danzantes, que se contonean como ejecutando un fuego fatuo en homenaje al máximo de los faunos.

Si por el designio de un hado hubiera que quedarse con un solo rostro femenino para siempre, de La Costa Azul, la elección por los siglos de los siglos, volvería a recaer en Romy Schneider la del filme La Piscina, con el borde del agua exactamente en la botonadura de sus cántaros de miel ¡Virgen santísima!

NEGRESCO

Cada quien tiene su postal preferida de los lugares que va visitando. En el Mar Mediterráneo hay uno particular, blanco, con sus palomares alevosos y su torre gorda. Nada de negro. Fondo azul.

Azul la letra como en canción de Agustín Lara, y así la pantalla. Azul el salón y azul usted. Es el mar, es el cielo. Es una avenida y su camellón. Flota el aroma de costanera… Poco adelante, una curva o dos: La Cornisa, gira a la izquierda y allí está: el peñón.

Soñado o leído por allí. Abunda en las grandes piedras. En donde reina la mayor, la del Monte Carlo, fue que él, un poeta un pintor delirante sin pinceles, o un soñador: fijó su atención.

Abrió en el ensueño de par en par las entradas para que, François Grimaldi recibiera a sus colegas, piratas y malandrines, que pronto sometieron todo rastro de autoridad y también a los soldados somnolientos, al servicio del gobernante de Génova.

Llegó y comienza la leyenda. Acá estamos.

8 de enero de 1297. Día de los pérfidos bucaneros italianos, capaces de cualquier hazaña y, luego, de matarse de la risa. A ellos, les venían de maravilla los rumbos de la costa rocosa, con sus paredes escarpadas aptas para cometer cualquier suerte de fechorías y correr unas juergas divinas, interminables. Con sus cachimbas llenas de tabacos negros.

Así, le fue de fácil al fundador de la dinastía, disfrazarse de monje y colarse entre las puertas de la fortaleza que marcaba el territorio de tres villorrios deslavados, que ni idea tenían de lo que iba a ser el aroma de Chanel Número 5.

Pasan volando siete siglos y unos añitos, con la historia dando golpes y tropezones.

Todavía hoy, está vivo ese Estado soberano, de los más codiciados del mundo, que papá grande —signore Grimaldi— fundó en poco más de un kilómetro cuadrado; para metamorfosearse en la santa sede del glamour, el bacará y la ruleta. Mucho champagne y coca a lo carambas para esnifar. Donde la sociedad más pudiente y bien poco pudorosa la pasa rico, tirándose a la vida cachonda. El cobijo más consentido del JetSet y lo AvantGarde.

 Es una saliente en el mar con el castillo de quienes descienden del ilustre precursor.

 No más imágenes…

En lo tocante a la competición sobre cuatro ruedas, es sede de formidables justas entre los autos veloces. La catedral más afamada de la Fórmula 1. No hay piloto que no quiera ganar aquí.

Un enredo. Nelson Piquet lo dijo categórico, que era como andar en la sala de casa, en motoneta. Trayecto entretejido en calles trazadas para coches tirados por caballos. Sinuoso, con elevaciones y bajadas, y hasta con su túnel zafado de la realidad. 

El principado fantástico, alegórico, supercalifragilístico: que es donde han ganado el caché quienes de verdad son los inmortales en el deporte de la velocidad por excelencia.

No hay por qué dejar lejos los sueños, y bueno es ver todas las marcas que marcan al mundo con el visado que regala este mundillo. Los sultanes; las alfombras que vuelan; las princesas que cuentan los cuentos; los existencialistas, los acróbatas, los bipolares; los más excelsos modistas, los joyeros y los traficantes de influencias políticas.

Niños del globo: si un día éste, su mundo, se va a acabar. No se olviden de pagar el seguro del Ferrari. No dejen enfriar la pasta al dente, a la carbonara. Por favor, se despiden del mejor pilotaje y de su ánimo de PlayBoys, vuelvan a ser el Señor de la Costa Azul.

 MUJERES HERMOSAS

De hecho también hay otras, a más de las que guarda cada quien en sus diarios de juventud. Si tienen un hondo pesar, piensen en ellas. Si tienen ganas de llorar, piensen. Cuando quieran quitarse la vida, piensen. En sus mitos y en sus mitones. Aprehendan. Penetren por la memoria de Anita Ekberg, echando el pecho por delante. Por la de Brigitte Bardot, cuidando a su minino. El Himno a la Alegría o las Mañanitas del Rey David.

 Este es un domingo de Mónaco Full ¡A resucitar, compadritos!

 Muy amigable mente,

Ángelo della Corsa

 

 

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Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Mónaco
Pista Monte Carlo
Pilotos Lewis Hamilton , Nico Rosberg , Max Verstappen
Tipo de artículo Análisis