Análisis: Cómo hizo Ferrari para brillar en Hungría tras un mal comienzo

Ferrari llegó al Gran Premio de Hungría sabiendo que se trataba de una carrera crucial para su ambición en la disputa por el título de la Fórmula 1.

El equipo italiano no ganaba desde Mónaco, un período en el cual su rival, Mercedes, logró cuatro victorias, por lo que la presión era alta para demostrar que no habían perdido impulso en la pelea por el campeonato.

Para ayudar a mejorar sus posibilidades, Ferrari eligió llevar a Hungaroring una importante actualización para su auto buscando maximizar su fortaleza con alta carga aerodinámica en una pista donde debía encajar mejor.

Pero el primer día de actividad no resultó como se esperaba y fue Red Bull quien se mostró en control de la situación, ya que Daniel Ricciardo lideró ambas sesiones de entrenamientos con un mejorado RB13.

Ni Sebastian Vettel ni Kimi Raikkonen se sintieron muy cómodos con el auto, ya que tuvieron problemas con el balance en una pista que cambiaba rápidamente. No había sido el viernes dominante que quizás habían imaginado tener.

"Intentamos jugar un poco con el auto y con la puesta a punto. Probamos algunas cosas, las cuales nos dieron un camino y deberíamos saber qué hacer mañana. Necesitamos dar un paso adelante", dijo Vettel tras los entrenamientos.

Mientras Vettel pronunciaba esas palabras, el equipo ya había comenzado a trabajar para resolver la situación y entender por qué una actualización que se veía tan promisoria en los papeles, no trasladó el rendimiento esperado en la pista.

Fue así como Antonio Giovinazzi, piloto de pruebas de Ferrari, debió dejar atrás la bandera roja que había causado en el FP1 conduciendo el Haas y voló a Maranello para hacer un poco de trabajo extra.

Su labor fue importante, trabajando durante la noche en el simulador –algo que es habitual en las carreras europeas- para llegar al fondo de por qué las cosas no habían resultado tan bien con las actualizaciones.

El foco se centró en tener el balance correcto, porque la información demostraba que la carga aerodinámica estaba bien con los elementos individuales, pero los pilotos no podían extraer todo el rendimiento porque la manera en que interactuaban no terminaba de dar la sensación de confianza que necesitaban.

Giovinazzi trabajó toda la noche probando cosas y ayudando a encontrar respuestas para los pilotos titulares, lo cual esencialmente resultó ser una puesta a punto bien elaborada para ayudar al ya perfecto balance aerodinámico del SF70H, para que todo el rendimiento de los elementos en particular pueda ser aprovechado.

Para el momento en que Vettel y Raikkonen salieron de los pits en la mañana del sábado, el auto era otro y ya no habría vuelta atrás.

Ferrari logró un dominante 1-2 en la clasificación y alcanzó ese mismo resultado en la carrera, si bien el rendimiento se vio comprometido por un problema en la dirección en el coche de Vettel.

Había quedado en claro que Giovinazzi jugó un papel importante para dar vuelta el fin de semana de Hungría y permitir a Ferrari estar nuevamente en forma antes del receso de verano.

El domingo por la mañana, Sergio Marchionne, presidente de Ferrari, destacó lo hecho por Giovinazzi y reconoció que el italiano estaba medio dormido en su regreso al Hungaroring.

"Hizo un gran trabajo", dijo Marchionne. "No estuve allí, pero me explicaron que trabajaron toda la noche para evitar los errores que había en el balance del auto. Estoy muy feliz con él: regresó aquí y se puede ver que está cansado".

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