El mito de las rachas demuestra que Hamilton no está acabado

John Noble, nuestro especialista en Fórmula 1, nos ofrece su personal visión sobre la inercia de los dos pilotos de Mercedes en lucha por el campeonato del mundo.

El Mercedes de Nico Rosberg apenas se había enfriado tras su impresionante Gran Premio de Singapur cuando ya eran algunos los que sugerían que las opciones de ganar el título de Lewis Hamilton habían descarrilado.

La tercera victoria consecutiva de Rosberg para volver a tomar la delantera del campeonato mundial, se está viendo desde algunos sectores como una señal de que el alemán tiene firmemente tomado el impulso hacia el título, y que Hamilton está contra las cuerdas.

En su rueda de prensa post carrera el domingo por la noche, Hamilton fue interrogado repetidamente sobre el paso atrás que había experimentado su camino hacia el título.

“Realmente no tengo una respuesta a esta pregunta, porque cada año es diferente”, dijo. “Las cosas van así, algunos fines de semana se me hacen largos y otros me salen muy bien”.

“Nico acaba de hacer un trabajo excepcional este gran premio y nosotros hemos tenido algunos buenos fines de semana anteriormente”.

“Son un montón de cosas, una combinación de muchos factores los que en última instancia te permiten hacer un fin de semana perfecto”.

Tiene razón, por su puesto, y el deporte tiene mecanismos de reajustar el éxito/fracaso en un instante. Basta con mirar el Gran Premio de Mónaco de este año: Hamilton redujo 43 puntos de cara a esa carrera, después de haberse temido que podía incluso soportar una temporada sin victorias en 2016.

Su brillante triunfo en las calles de Montecarlo, con Rosberg sufriendo problemas en el agua, restableció la batalla por el título y frenó una racha de seis victorias en siete carreras.

La inercia se puede frenar en un instante, no es un impulso definitivo.

Spa y Monza, mal

Uno de los problemas que sugieren que Hamilton se encuentra en una posición difícil tras el reciente triplete de Rosberg, es que la realidad de las tres últimas carreras no justifica la conclusión de que psicológicamente el británico esté tocado.

En Spa-Francorchamps, fue un gol a puerta vacia para Rosberg porque Hamilton tuvo que cambiar de motor como resultado de los problemas que le habían afectado a principios de temporada. Mientras que en Monza, una pobre salida selló su destino.

Para el Mercedes seguir el aire turbulento de otro coche no es lo mejor (como Rosberg, que tuvo problemas para recuperarse en Hockenheim), además de la desventaja de los pilotos según la degradación de los Pirelli, ya que nunca pueden apretar al máximo para cerrar grandes brechas. En segundo lugar, en Italia se hubiera visto al mejor Hamilton, teniendo en cuenta dónde estaba en la primera vuelta.

Singapur fue diferente para el británico que fue superado en buena lid. La diferencia de siete décimas con Rosberg en la clasificación del sábado se explica principalmente por el difícil viernes del británico, incluida la perdida de valioso tiempo en el FP2 con la fuga hidráulica, y las vueltas limitadas por el consumo del combustible, aunque se las arregló pese a estar luchando con los frenos.

Al final Rosberg está en una excelente forma, quizá el mejor momento de su carrera, para conseguir una impresionante victoria.

Al igual que una golondrina no hace verano, un mal fin de semana para Hamilton y uno impresionante para Rosberg, no significa que el campeonato se haya terminado.

Una de las cosas que ha caracterizado los últimos combates por el título entre Hamilton y Rosberg es la capacidad de ambos para recuperarse de los malos momentos. Es como si tuvieran un botón de reinicio inmediato.

Durante sus tres años juntos, el éxito ha oscilado hacia los dos lados, y muy a menudo no ha habido mucha distancia entre una buena victoria del uno o del otro.

Pero un aspecto que siempre ha estado en juego en algún momento de una racha ganadora de uno de los pilotos, es el juego mental, que se hable de que el impulso del que pierde se ha extinguido.

El mito de las rachas

De hecho, existen serias dudas de que el impulso, o inercia, en los deportes exista realmente como una fuerza real para marcar la diferencia entre los competidores.

Numerosos trabajos académicos han intentado analizar el éxito y la percepción de las rachas en el deporte, y todos han llegado a la conclusión de que estar en una buena racha no aumenta ni disminuye las posibilidades de éxito en el futuro.

Sin embargo, lo que sucede es que las rachas llegan a percibirse como una fuerza real para los aficionados y aquellos que cuentan con ella.

A modo de ejemplo, aunque no existen pruebas de que un jugador de baloncesto 'on fire' tenga más posibilidades de éxito en la siguiente jugada, un estudio descubrió que el 91% de fans creen que un jugador tiene más posibilidades de anotar después de haber metido los últimos dos o tres lanzamientos que uno que había fallado los dos o tres últimos intentos.

Pasando eso a la F1, es fácil ver que la gente piense que un piloto que gana tres carreras seguidas (como ha hecho Rosberg) tiene más posibilidades de lograr una cuarta. Pero no es necesariamente cierto.

El error viene de creer que si los hechos se deben al azar, entonces un jugador podría anotar cualquier lanzamiento o un piloto podría ganar cualquier carrera sobre su compañero.

Pero el azar no funciona de esa manera. Todos sabemos que si lanzas una moneda al aire, hay más o menos un 50% de posibilidades de que salga cara o de que salga cruz. Pero eso no quiere decir que si durante un rato salen más caras o más cruces, en el siguiente lanzamiento una de las dos opciones tenga más opciones de salir.

Lanza una moneda 100 veces al aire, y tendrás un número de caras y un número de cruces, porque así funciona la aleatoriedad. Pero sugerir que "cara" (por ejemplo) está en racha después de que salga diez veces sería erróneo.

Como compañeros, Hamilton y Rosberg se han repartido la mayoría de victorias en la Fórmula 1 durante los tres últimos años. Y, como el azar tiene rachas de éxito para un lado o para otro, ambos, con igualdad de coches, han tenido éxitos divididos en patrones que son interpretados como si tuvieran un significado especial.

Como compañeros, Hamilton y Rosberg se han repartido la mayoría de victorias en la Fórmula 1 durante los tres últimos años. Y, como el azar tiene rachas de éxito para un lado o para otro, ambos, con igualdad de coches, han tenido éxitos divididos en patrones que son interpretados como si tuvieran un significado especial.

Pruebe ahora esto: lanza una moneda 15 veces emulando las 15 carreras que lleva la Fórmula 1 hasta ahora en 2016. Pon a Hamilton cara o cruz y a Rosberg la otra opción. ¿A que no se alternan? No, lo que ocurre es que surgen patrones.

Cuando yo hice la prueba, las victorias se distribuyeron de manera bastante uniforme desde el principio, pero luego Rosberg logró una racha de tres triunfos desde Silverstone a Alemania antes de que Hamilton ganara en Spa, Monza y Singapur. Esas 'inercias' fueron fruto de la casualidad.

Las carreras de Fórmula 1, por supuesto, no se deciden por pura suerte, y hay una multitud de recursos (o problemas) humanos y técnicos que pueden decidir victorias.

Sin embargo, en la situación en la que se encuentran Hamilton y Rosberg, cuando dos hombres cuentan con la misma maquinaria, hay muy poca diferencia entre ellos. La historia nos muestra que ambos son capaces de lograr un fin de semana perfecto y el otro no se ha rendido.

Así que Hamilton está en lo cierto: no hay necesidad de un dramático reajuste psicológico sobre cómo afrontar esta temporada.

Con un fin de semana bueno para Hamilton, volverá la sensación de que sigue teniendo todas las opciones de llevarse el título y ya ha tenido muchos fines de semana así en el pasado.

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Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Singapur
Pista Singapore Street Circuit
Pilotos Lewis Hamilton , Nico Rosberg
Equipos Mercedes
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas f1, formula 1, lewis hamilton, mercedes, mercedes f1, nico rosberg, temporada 2016