Estados Unidos, la tierra no prometida de la F1

Después de años turbulentos, el circuito de Austin aporta estabilidad a la complicada relación entre el país norteamericano y la categoría europea. Hace 39 años que un estadounidense no gana un gran premio.

La relación entre Estados Unidos y la Fórmula 1 siempre ha navegado en un tira y afloja. A la categoría de monoplazas europea le cuesta arraigar en una tierra donde NASCAR e Indycar cuentan con fieles seguidores. Ya sea por el espectáculo en torno a un fin de semana de carreras estadounidense o por la diferencia tecnológica y deportiva entre la F1 y las disciplinas propias del país,, la relación no termina de desarrollarse.

Sin embargo, desde los primeros pasos de la F1, Estados Unidos ha estado presente en ella. Harry O'Reilly Schell fue el primer piloto estadounidense en disputar un Gran Premio de F1. Era 21 de mayo de 1950 en las calles del Principado de Mónaco. A los mandos de un Cooper T12 V2, su debut terminó en la chicana del puerto junto a otros ocho pilotos en un recordado accidente.

También los trazados de Estados Unidos acompañaron los inicios de la categoría europea. Las 500 Millas de Indianápolis fueron una prueba puntuable para el Mundial de Fórmula 1 de manera ininterrumpida desde 1950 hasta 1960, siempre ganadas por pilotos locales y con escasa participación de los europeos. 

Desde entonces se han disputado 55 Grandes Premios más en el gigante norteamericano. Aunque con diferentes denominaciones: GP de EE UU, GP de Las Vegas, GP de EE UU Este y GP de EE UU Oeste. 

La primera cita fuera del óvalo de Indianápolis fue en 1959 en el aeródromo de Sebring. Para utilizar el trazado de 8,36 kilómetros, era necesario cerrar las pistas de aterrizaje. Desde 1952, alberga las 12 horas de Sebring, una de las pruebas de resistencia más importantes del país. 

En aquella primera y última cita con la F1, Jack Brabham se coronaría campeón del mundo por primera vez tras cruzar la línea de meta empujando su Cooper T51 L4. Desde entonces la FIA prohibió por reglamento una situación similar.

Pero fue su compañero de equipo, un joven Bruce McLaren, quien se hizo con su primera victoria, estableciendo un récord de precocidad que no se batiría hasta el GP de Hungría 2003 con Fernando Alonso como protagonista. 

Frecuentemente olvidado, Troy Ruttman logró ganar las 500 Millas de Indianápolis de 1952 –puntuables para el campeonato del mundo de F1– con 22 años, dos meses y 19 días, 23 días menos que McLaren cuando ganó en Sebring.

Una decena de circuitos

En esa relación complicada de amor y odio, la F1 ha ido pasando por diferentes escenarios en Estados Unidos. Más allá de Indianápolis y Sebring, el desaparecido Riverside (1960), Watkins Glen (1961-1980), Long Beach (1976-1983), Dallas (1984), Detroit (1982-1988), Phoenix (1989-1991), Casino Caesars Palace-Las Vegas (1981-1982) y Austin (desde 2012) han protagonizado tardes variopintas en la categoría.

Pero para Ecclestone nunca fueron suficientes. Su sueño de ver la F1 correr con el skyline de Nueva York de fondo se diluyó por la falta de apoyos del promotor Leo Hindery allá por 2014. Sin embargo, la Fórmula E de Alejandro Agag sí desembarcará en Brooklyn el 29 y 30 de julio de 2017 en su tercera temporada. 

Escasas victorias locales

Además de los 10 ganadores diferentes cuando las 500 millas de Indianápolis eran parte de la F1, solo otro piloto local ha logrado llevarse la victoria en algún Gran Premio estadounidense: Mario Andretti (Long Beach, 1977, Lotus 78 V8).

Ayrton Senna y Michael Schumacher son quienes más carreras han ganado en suelo estadounidense (cinco cada uno). El alemán en Indianápolis y el brasileño entre Detroit y Phoenix. Hamilton podría empatarles este fin de semana y llegar a sus 50 victorias en F1. 

Ha sido Michael Schumacher quien más kilómetros ha rodado en cabeza en tierras estadounidenses, con un total de 1.417, todos y cada uno de ellos en Indianápolis. Segundo es Jackie Stewart, con 1.128, curiosamente todos en Watkins Glen. 

Si regresamos al presente, es Lewis Hamilton quien más victorias se ha apuntado en el actual escenario del GP de EE UU, con tres de cuatro posibles en su haber. Sin embargo nunca ha salido en primera posición –Vettel y Rosberg han conseguido dos poles cada uno–, nunca ha registrado la vuelta rápida y no es quien más vueltas ha liderado la carrera –Vettel lo ha hecho durante nueve giros más que él–. Este fin de semana busca reencontrarse con el Lewis de 2015 que se proclamó campeón en este mismo escenario. 

Del estacionamiento del Casino Caesars Palace, a un Riverside que pasó a mejor o peor vida, pasando por el óvalo de Indianápolis en los 50, hasta llegar al Circuito de las Américas de Austin, una obra de ingeniería del siglo XXI. La inestable relación de EE UU y la F1 continúa a pesar de todo, pero este año ningún piloto local ganará en casa. Y en 2017 habrán pasado ya 40 años de la solitaria victoria de Andretti con Lotus.

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Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Estados Unidos
Pista Circuito de las Americas
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas austin, estadísticas, gp de estados unidos, hamilton, indianapolis, numéros, schumacher, senna