Hijo del arte

Nuestra columnista habla en esta ocasión de Carlos Sainz que, a su juicio, fue el "protagonista de la carrera".

Ayer Lewis Hamilton consiguió su victoria número 45, Bottas sumó el primer podio de la temporada para Williams, Verstappen se defendió como un jabato de los ataques de Rosberg... Pero si hay un claro protagonista del Gran Premio de Canadá ése es, desde mi punto de vista, Carlos Sainz. De vigésimo a noveno en una espectacular remontada.

Por eso hoy me parece oportuno hablar de este jovencito que me tiene maravillada desde que debutó hace más de un año en el gran circo. Ya le conocía de antes, cuando aparecía en el paddock acompañado por su padre para ver a sus ídolos... Sus ojos le brillaban cuando Sebastian Vettel, Lewis Hamilton y, sobre todo, Fernando Alonso, se paraban para hablar con él. Y en esos momentos, yo no me podía imaginar en lo que convertiría. Porque era bastante tímido, reservado e incluso parecía algo inseguro. Ahora me doy cuenta que lo que le pasaba es que era muy prudente porque aún no estaba en su sitio. 

Pasaron los años, llegó su debut en la máxima categoría y Carlos Sainz comenzó a maravillarme en todas sus facetas. Escucharle hablar con los medios de comunicación era y es una delicia. Y no es fácil. Los periodistas del gran circo pueden ser muy duros y en su caso las comparaciones con su ex compañero, Max Verstappen, siempre han sido odiosas. Él lo ha llevado con una deportividad admirable. Nunca una respuesta mal sonante, autocrítico siempre que ha tenido que serlo y cuando ha habido que decir algo negativo del equipo, lo ha hecho desde la elegancia más absoluta. Sinceramente, me encanta escucharle. 

En el plano deportivo, siempre ha demostrado una madurez impropia con su edad. Es todo un ejemplo de superación. Se crece ante las adversidades. La temporada pasada sufrió todo tipo de problemas de fiabilidad con siete abandonos por causas mecánicas. Y nunca se vino abajo. Merece la pena recordar el GP de Rusia donde tras sufrir un espeluznante accidente durante la tercera práctica libre y pasar la noche en el hospital, luchó con todas sus fuerzas para disputar la carrera. Y corrió. Salió desde el pit lane y había remontado hasta la séptima posición cuando sus frenos dijeron basta en la vuelta 47 de 53. Duro castigo tras todo un ejemplo de ese anglicismo que tanto usan los pilotos, "never give up" (nunca hay que rendirse).

Esta temporada ha seguido creciendo. En lugar de venirse abajo después de que ascendieran a su compañero Max Verstappen a Red Bull en el GP de España, se ha venido tan arriba que figuras como el tetracampeón de F1, Alain Prost, claman para Carlos un asiento en un equipo top como Ferrari. Lleva tres carreras consecutivas puntuando, luciéndose y batiendo a su nuevo compañero, Daniiel Kvyat, los sábados y los domingos. Lo del GP de Canadá fue el mayor ejemplo. Remontada desde la vigésima a la novena posición con una excelente salida, buena estrategia, sin miedo a los muros y agresivo.

Fue la estrella, aunque no estuviera encima del podio, aunque aún no lo haya pisado, pero poco le falta. Porque Carlos Sainz, como me dijo un conocido ingeniero de competición, Enrique Scalabroni, es "hijo del arte". Y yo no puedo estar más de acuerdo.

Sé parte de algo grande

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Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Canadá
Pista Circuit Gilles-Villeneuve
Pilotos Carlos Sainz Jr.
Tipo de artículo Artículo especial
Etiquetas carlos sainz, f1, formula 1, gp de canada, montreal