El Big Bang en la F1: historias de grandes choques en rivalidades

La historia de la Fórmula 1 está llena de incidentes, toques de picardía y auténticas venganzas con un cuchillo en la mano que han pasado a formar parte del imaginario colectivo de los amantes de este deporte. Al estar casi en la mitad de la temporada no podemos olividar el contacto entre Lewis Hamilton y Max Verstappen en Silverstone, pero también hay que remontarnos a la historia de otros duelos.

El Big Bang en la F1: historias de grandes choques en rivalidades

"Un duelo no empieza en el momento en que se cruzan las espadas: empieza cuando se decide luchar". Esta es quizás una de las frases que seguramente habrán captado aquellos que han tenido el placer de disfrutar de esa obra maestra del cómic que responde al nombre de Dago. 

"Un duelo comienza cuando decides luchar". Obviamente, la referencia a lo ocurrido entre Lewis Hamilton y Max Verstappen en el Copse durante el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1 es inmediata. El aire era -o, deberíamos decir, es- eléctrico desde el comienzo del año, desde que el RB16B y el W12 pusieron sus ruedas en la pista en Bahréin.  

Siempre ha habido respeto entre ambos, pero esta vez todo pasa a un segundo plano por razones relacionadas con el desafío de la supremacía: por un lado tenemos al campeón consagrado, que busca el último récord para reescribir todos los grandes libros de historia del deporte. Un piloto que es, sin duda, el ídolo de los jóvenes pilotos que comienzan sus jóvenes carreras esperando emularle algún día. 

En el otro lado tenemos al aspirante, aquel que -con una actitud bastante descarada desde su llegada a la F1- muestra poca fe en las jerarquías establecidas, queriendo llevarse lo que todos le arroparon cuando, aún menor de edad, debutó en la serie: el título mundial de Fórmula 1. No importa a qué precio. Lo único que importa es conquistar el objetivo

 

Está en el orden natural de las cosas que, tarde o temprano, sucedería un contacto entre Hamilton y Verstappen. De hecho, paradójicamente, quizá tardamos demasiado en verlo. Entre lo ocurrido en Bahrein, Imola, España y Francia, hemos visto y comprobado toques traviesos antes de llegar a lo sucedido en Silverstone. 

Y fue en Silverstone donde todo cambió, con un impacto para Verstappen de 51 fuerzas G y su onda expansiva se sentirá durante toda la temporada. Y más allá. 

Se suele decir que una "rivalidad masculina" indica la dureza de un enfrentamiento. Estereotipos. Aquí tenemos a dos pilotos, uno campeón y otro destinado a serlo, que quieren -o más bien deben- imponerse al otro. Una demostración de fuerza que, para quienes no han visto una carrera en su vida, puede parecer inútil y estúpida. Pero que probablemente abrirá las puertas a una rivalidad que tiene en su ADN los rasgos épicos destinados a escribir nuevas páginas en la historia de este deporte. 

Porque, no nos dejemos llevar: un poco de sana rivalidad -en algunos casos, "odio" sería la palabra adecuada- es la verdadera sal de esta disciplina.  

"La guerra no es más que la continuación de la política por otros medios", dijo von Clausevitz, un general prusiano a sueldo de Federico Guillermo III. En consecuencia, podríamos decir que el deporte es la continuación de un argumento por medio de los pilotos. 

Y de pilotos que han tenido la oportunidad de "discutir" en la pista, tenemos muchos. Aunque, hay que decirlo, para que quede constancia tomaremos como ejemplo los episodios más conocidos y recientes. También porque, en 1,035 Grandes Premios disputados a lo largo de setenta años de historia, los episodios a citar serían interminables. 

Los duelos de Michael Schumacher

 

Y empecemos por el hombre que, hoy en día, en convivencia con Hamilton, presume de siete títulos de Fórmula 1: el Kaiser, Michael Schumacher

A menudo, los enormes éxitos de un deportista tienden a hacer olvidar ciertas manchas o episodios polémicos de su carrera, y la trayectoria de Michael tiene también esos episodios.

Schumacher, un talento vertiginoso que inició su camino en el Gran Circo en Bélgica en 1991, tuvo una carrera marcada por incidentes violentos contra contendientes por el campeonato, como contra Senna en Francia en 1992, así como el famoso de Adelaida, dos años después, que le dio el primer título mundial de su carrera contra Damon Hill

La rivalidad con Hill alcanzó su punto álgido en la temporada 1995, con dos accidentes -aunque sería mejor decir choques- entre el inglés y el piloto de Benetton, uno en Silverstone y otro en Monza, en la variante de Roggia. 

Así paso a Ferrari, Schumacher llevó consigo el número 1 de campeón del mundo para la temporada 1996, pero en 1997 una segunda situación de polémica quedaría como una marca permanente en su historia.

 

En la última carrera de ese año en Jerez, el Gran Premio de Europa, Schumacher llegaba como líder del mundial con Jacques Villeneuve como el contendiente por el campeonato, pero con un monoplaza que lucía más lento que el de Sir Frank.

El canadiense atacó al alemán para adelantarlo por la victoria y lo superó de forma limpia, pero Schumacher contestó con un movimiento que parecía querer echar a su rival de contienda. El resultado está en los libros de historia: el piloto alemán acabó en la arena y fue descalificado del mundial. Todo esto se combinó para dejar a Villeneuve como el campeón.

No pasó ni un año y el de Ferrari continuó como protagonista en otro episodio, pero ahora en Bélgica, donde un chaparrón en la pista, con una magnitud pocas veces vista, tuvo un impacto en una carrera donde el alemán estaba conduciendo con maestría.

Michael volaba y aprovechó la salida de pista de Mika Hakkinen, su rival de aquel año, para maximizar el resultado, pero cuando estaba a punto de doblar al compañero de equipo del finlandés, David Coulthard, hubo un contacto en una historia que es legendaria, porque no se sabe si Coulthard frenó o levantó el pie del acelerador, pero el hecho es que Schumacher le golpeó de lleno, quedando en tres ruedas.   

Michael Schumacher, Ferrari F300, luego del contacto con David Coulthard.

Michael Schumacher, Ferrari F300, luego del contacto con David Coulthard.

Photo by: Rainer W. Schlegelmilch

El alemán volvió a los boxes, al igual que el escocés, pero estaba furioso y dispuesto a hacer justicia sumaria. El teutón entró al box de McLaren perseguido por los mecánicos de Ferrari y por Stefano Domenicali. Hubo un enfrentamiento con Coulthard, se intercambiaron palabras duras, pero no pasó a mayores. 

Pero con el comienzo del nuevo milenio, Ferrari y el Kaiser estaban en el techo del mundo. Fue en 2001 cuando apareció un nuevo aspirante en la Fórmula 1, un colombiano que conducía para Williams: Juan Pablo Montoya. Es un hecho conocido que Montoya no tiene miedo al combate cuerpo a cuerpo, ya que estaba acostumbrado a eso en IndyCar.

Pero que Montoya no haya temido al actual campeón del mundo es algo totalmente distinto. En Interlagos y en Austria, el colombiano atacó a Schumacher llevándolo largo en las frenadas, haciendo que terminara en la hierba y en la grava respectivamente. Pero la clase del alemán y la superioridad técnica del coche eran increíbles.

 

Rebobinemos las manecillas de la historia antes de volver a nuestro tiempo. A finales de los 80, la F1 estaba cargada de testosterona como en pocas épocas. Una testosterona con el bigote de manillar de un inglés de la Isla de Man: Nigel Mansell.  

Mansell es, desde cierto punto de vista, la bestia negra de Ayrton Senna. Dotado de un talento ilimitado y de la capacidad de lanzarse por encima del límite en un monoplaza, Nigel siempre ha sido su propio sheriff. Su rivalidad con Senna desembocó en un accidente cuando, tras ser descalificado por dar marcha atrás en los boxes durante el GP de Portugal, el inglés salió a la pista y embistió al brasileño, poniendo fin a su carrera. 

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Senna vs Prost

 

Pero incluso los Dioses del Olimpo pueden pelearse. Y aquí, de episodios mitológicos, hay varios. Suzuka 1989, penúltima carrera del año: si Prost terminaba por delante de Ayrton era campeón del mundo. Por otro lado, si la situación se invertía, el piloto de Sao Paul aún podía jugarse sus esperanzas de campeonato mundial en la última carrera.  

Alain iba por delante, Ayrton por detrás. Senna atacó a Prost en la chicane Casio: el francés se anticipó al cierre de la curva y los dos se tocaron. Ayrton logró regresar al circuito y ganó, mientras que Prost fue a visitar al presidente de la FIA, Jean Marie Balestre, para que su compañero de equipo fuera descalificado, lo cual sucedió al final.

Senna no lo olvidó y en 1990, otra vez en Suzuka, los papeles se invirtieron. Ayrton era el líder del mundial con Prost en segundo lugar. Pero es Alain, ahora en Ferrari, quien consigue el sprint adecuado para adelantar a su eterno rival, una persona que no siempre sabe lo que es el pedal de freno.

 

La primera curva de Suzuka se hace casi a toda velocidad, a más de 250 km/h. Esta es la escena de la venganza de Senna: el brasileño embiste con ferocidad al piloto de Ferrari. Ambos pilotos terminan en la grava. El campeonato mundial es de Senna. 

Hamilton vs Rosberg

Demos otro salto en el tiempo y acerquémonos a la actualidad, mirando al propio Hamilton. Hay que decir que Lewis ha tenido muchos rivales incómodos en su carrera. Desde su llegada a McLaren, cuando como novato tuvo que luchar contra su compañero de equipo, Fernando Alonso, el inglés ha tenido que luchar para imponerse.  

Y fue precisamente con un compañero de equipo, antes amigo, con quien protagonizó algunos de los mejores duelos y enfrentamientos de la historia reciente del deporte. Es el año 2016: los Mercedes son, por tercera temporada consecutiva, los coches a batir. Esta vez Nico Rosberg, después de dos años de perder ante el inglés muestra sus garras. Su defensa en Barcelona es extrema al punto de llegar a un desenlace que marcó el cambio en la relación.

 

Para defenderse de Lewis, Nico le empuja a la hierba, provocando una carambola que obliga a ambos a retirarse. 

Más adelante en la temporada, en Austria, ambos volvieron a entrar en contacto en la curva 3, y sólo el alemán se llevó la peor parte. Al final de la campaña Rosberg ganó su primer y único título mundial.

Si, viendo a Hamilton y Verstappen, estamos ante el inicio de una rivalidad destinada a escribirse en piedra, sólo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que, por lo que hemos visto hasta ahora, ninguno de los dos está dispuesto a ceder un ápice al otro. Y, si la historia es realmente la maestra de la vida, el incidente de Silverstone no está destinado a seguir siendo un caso aislado. 

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