Leclerc aprovecha sus días con un Ferrari de F1 de 1967 en Fiorano

Charles Leclerc se puso al volante del Ferrari 312 F1, mejor conocido como el 'Spaghetti', con el que los italianos consiguieron tres victorias en la década de 1960.

Leclerc aprovecha sus días con un Ferrari de F1 de 1967 en Fiorano
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Ser piloto de Ferrari tiene una serie de increíbles ventajas, como ser mundialmente conocido y querido por los tifosi, además de contar con espectaculares deportivos como coches de empresa, por no hablar de ser la cara visible del Cavallino Rampante en los fines de semana de Fórmula 1.

Sin embargo, hay algo más que solo unos pocos pueden hacer en su vida, y es probar un monoplaza histórico de los de Maranello. Es lo que vivió Charles Leclerc en sus propias carnes, quien se puso al volante del mítico 312 F1, el vehículo con el que los italianos participaron en la temporada 1967 del Gran Circo.

Apodado como 'Spaghetti' ese coche despertó de un sueño en el que lleva sumergido desde que Mike Parkes lo puso en marcha en los grandes premios de los Países Bajos y Bélgica. Aunque con esa unidad no se consiguió ningún gran resultado, con otros chasis pudieron vencer en Spa-Francorchamps en 1966 con John Surtees y en Monza con Ludovico Scarfiotti.

Décadas después, el monegasco se está convirtiendo en todo un experto en clásicos de Ferrari, puesto que ya ha probado otros mitos como el 375 F1 de 1951, el 312 T5 de 1975 y el 312 T4 de 1979.

 

El 'Spaghetti' fue toda una revolución en la Fórmula 1, ya que se trata, como indica Ferrari, del primer monoplaza con alerón trasero de la historia, y el actual propietario de ese coche pidió al departamento Classiche que lo reconstruyera según la especificación original, incluyendo a su motor Tipo 242C para poder competir en carreras históricas.

Con un propulsor de 48 válvulas, podía producir hasta 410 CV de potencia, nada desdeñable para la época, y su curioso nombre viene de la forma en la que se veía el enrevesado sistema de escapes que, para más inri, estaba pintado de color blanco para asemejarse al famoso plato.

Tras el trabajo de puesta a punto, Leclerc fue el encargado de probarlo en Fiorano, y estuvo encantado de hacerlo: "Estoy muy contento de haber tenido esta oportunidad. Pasar de mi actual F1-75 a este 312 F1 es como cambiar de deporte".

"Aunque la emoción que se siente al conducir cualquier Ferrari es siempre la misma, pero he disfrutado de todo lo relacionado con este Spaghetti", concluyó el piloto monegasco.

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