Opinión: ¿Es hora de que Ross Brawn salve a la F1 de sí misma?

El ex responsable de equipo campeón del mundo, Ross Brawn, es el nuevo sheriff de la Fórmula 1. ¿Es realmente el héroe que va a arreglar las cosas?

He escrito en muchas ocasiones que creo que Ross Brawn es la persona más indicada para decidir el futuro deportivo de la F1. De hecho, creo que es el único que tiene todos los ingredientes, desde el punto de vista del diseño y la ingeniería hasta la visión global del responsable de equipo que busca cualquier resquicio en un deporte tan complejo.

Brawn ha llegado como director general de Formula 1 Group pero, ¿qué movimientos planea hacer?

Su primera entrevista la ha concedido a Ted Kravitz en Sky Sports F1; y lo que dijo Brawn en ella sonó como música para mis oídos.

“Mi plan consiste en formar un pequeño grupo de ingenieros y especialistas que trabajarán bajo mi dirección, y nuestra tarea será traer algo más de lógica y aplicarla en la dirección que este deporte debería tomar”.  

¡Lo mismo pienso yo! Es de sentido común. Esta misma semana habíamos publicado un artículo que contenía la frase: “Los adelantamientos no eran la cuestión cuando se formuló el reglamento (de 2017), ya que ésta era que los coches fueran más rápidos y desafiantes para los pilotos”  

Si te paras a pensarlo, es un poco como que el equipo médico de un hospital no se preocupara de mantener vivo el cuerpo de un paciente mientras se le está sometiendo a cirugía cerebral.

Furtivo convertido en agente forestal

Brawn, un hombre que ha invertido millones y millones en investigación y desarrollo en F1, hablaba del valor de la tecnología y de la importancia de encontrar los puntos diferenciadores que dan una ventaja competitiva.  

También reconocía que ha pasado años en el papel de explorar cualquier posibilidad para lograr una ventaja, pero que ahora su misión es precisamente la contraria; asegurar la máxima igualdad en la competición y no ahogarla con una escalada tecnológica sin sentido.

“Lo que necesitamos es identificar esos puntos diferenciadores y neutralizarlos”, aseguraba. “Se ha invertido mucho dinero del que ni siquiera se ha hablado”.

“Ahora tenemos el problema de los sistemas de suspensión y nadie lo entiende. Se han gastado millones en ellos. Sé que hay que mantener el deporte en la vanguardia de la tecnología pero, ¿vale todo esto realmente para algo?”.

Lo que quiere decir es que se ha malgastado mucho tiempo, dinero y recursos a gran escala, por lo que ha llegado el momento de evitar complicaciones innecesarias.

Problemas a corto plazo

Brawn también se mostraba crítico con el objetivo de hacer coches más rápidos, anchos y agresivos para 2017…

“Ya he hablado con algunos equipos y se han gastado millones en cambiar los coches, y Pirelli también ha hecho lo mismo para desarrollar los nuevos neumáticos.

“Cuando se hacen las cosas así, nos exponemos a consecuencias inciertas. Cruzo los dedos para que funcione, pero es un buen ejemplo de cómo no encarar las cosas de la forma correcta”.

Este es Brawn hablando el primer día, cuando todavía no ha entrado de lleno en su nueva tarea. 

También me encanta su idea de organizar una prueba no puntuable, no sólo porque permitiría hacer experimentos con los formatos de carrera, sino porque también supondría una filosofía innovadora y todo un desafío para el orden establecido.  

No creo ni por un segundo que debiera cambiarse el formato del Gran Premio en la carrera del domingo pero, ¿por qué no darle una vuelta a las jornadas de viernes y sábado? Hay que dar espectáculo al público.

Lo que de verdad me encantaría ver después de los test de pretemporada es un evento de presentación de la temporada de F1. Ése es el momento de una carrera no puntuable y debería tener lugar en un sitio más exótico que Barcelona, como el Algarve portugués, por ejemplo. Un Gran Premio de Europa no puntuable tan al sur como sea posible.

También habría que organizar un evento con el debido glamour. Un festival para los fans con conciertos de rock, apariciones de pilotos, el tipo de evento que hay en Silverstone cuando acaba el Gran Premio de Gran Bretaña. Algo accesible a los incondicionales y los espectadores en televisión. 

“[La F1] No puede existir sin entretenimiento”, añadía Brawn. “No hay duda de que si no entretenemos no tenemos espectáculo; no existimos. No llegaría el dinero. Es algo bastante básico”.

Si el público no ve las carreras, los fans no surgen y no hay soporte económico. Si no hay dinero, tampoco hay tecnología.

“Hay un balance en ello y nuestra misión es encontrar un equilibrio razonable”.

Conclusión

Hay que lograr un equilibrio lógico, sopesar el valor de las inversiones y las consecuencias de las decisiones… Tampoco es tan complicado si uno se para a pensarlo.

Pero lo cierto es que no recuerdas la última vez que alguien pensó en estas cosas… y lo hizo de la manera indicada, sin intereses creados y con una actitud constante.

Sé parte de algo grande

Escribe un comentario
Mostrar comentarios
Acerca de este artículo
Series F1
Pilotos Ross Brawn
Tipo de artículo Comentario