'Matrimonios de conveniencias', por Albert Fábrega

Nuestro colaborador, Albert Fábrega, reflexiona en su nueva columna sobre las complejas negociaciones que tienen que asumir los pilotos y sus entornos a la hora de renovar o fichar por un nuevo equipo.

La silly season se ha alargado tanto como la propia temporada. A primera vista, que casi todos los asientos estén cerrados antes de la cita que decidirá el título sólo me trae sensaciones positivas. Tan solo quedan tres asientos por confirmar oficialmente: uno en Manor y los dos de Sauber.

Para los equipos es muy importante poder afrontar la fase de diseño y de simulación con la tranquilidad de saber cuáles van a ser los pilotos que van a sentarse en los monoplazas. Seguro que entraríamos en un debate a la hora de cuantificar el peso específico de la opinión del piloto en la concepción y diseño del coche. Los procedimientos y protocolos han cambiado mucho en los últimos años, sobre todo por la irrupción de la simulación. La opinión del piloto sigue contando, pero en diferente manera.

No es ninguna falacia decir que unos pilotos son mejores probadores que otros

En una temporada de tantos cambios reglamentarios, el ritmo de desarrollo es frenético y lo seguirá siendo hasta bien avanzada la temporada 2017. En esta fase, el tener pilotos capaces de percibir bien las sensaciones y de transmitirlas aún mejor a los ingenieros es más importante que nunca. Sea en el simulador o en el coche, no es ninguna falacia decir que algunos pilotos son mejores probadores que otros. Pero también es verdad que algunos pilotos son capaces de adaptarse mejor que otros a la propia naturaleza de un coche. La influencia que puedan tener en las fases preliminares y de desarrollo tendrán vital importancia vital tanto en el rendimiento del piloto como en el del coche.

Pero no solo en las mesas de diseño y en los simuladores se agradece saber el nombre y apellidos de quienes van a pilotar. Igual de importante es para los departamentos de marketing y de comunicación a la hora de definir sus estrategias para poder potenciar el valor de la marca y crear las bases para generar un buen retorno a los patrocinadores durante la temporada.

Pero el hecho de tener la firma estampada en el contrato a quien más afecta es al propio piloto. Las largas negociaciones, discusiones, contratos, cláusulas, salarios, comisiones y adendas acaban pasando factura, aunque de diferente forma dependiendo del piloto.

El piloto es el que marca el objetivo

Es complicado generalizar para desgranar y entender cuál de ellos está más o menos implicado en las negociaciones. El piloto es el que marca el objetivo y sus designios son seguidos por mánagers, padres, abogados y/o personas de confianza que actúan en su nombre en unas negociaciones que se alargan y que acostumbran a ser a tres o incluso más bandas. Hay operaciones realmente complejas en las que se mueven muchos intereses, que en muchas ocasiones no ven ni tan siquiera la luz. Y esas líneas u objetivos a veces no encajan con las intenciones del equipo o de quien posee la llave de la operación. Y el piloto no es ajeno a ello.

En las mesas de negociación se producen tensiones y discusiones que, en ocasiones van más allá de la más pura negociación y que llegan incluso a un plano personal. Y eso, quieran o no, se traslada al piloto y por extensión a la pista. No estar contento con el curso de las discusiones puede provocar que el piloto entre en un periodo de nerviosismo que afecte su actitud en la pista.

Sea de forma consciente o no, se producen acciones, comentarios o alteraciones de rendimiento que tienen como intención lanzar mensajes e influir en las negociaciones. Y aquí es donde la figura del mánager, padre o persona de confianza juega un papel importantísimo. Aislar al piloto e intentar que le afecte en la menor manera posible les obliga a sacarse la chaqueta de negociador para ponerse la de psicólogo. No todos lo asumen y tampoco todos los pilotos dejan que así sea.

Y no siempre llegar a un acuerdo final satisface a todas las partes e incluso a veces, a ninguna. Algunos contratos terminan convirtiéndose en matrimonios de conveniencias, en los que como decía el recordado Joan Capri, el amor se va y ella se queda.

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Series F1
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