Que el reglamento no se devore el deporte

Nuestro experto en automovilismo Adrián Puente nos habla sobre las reglas de la Fórmula 1 y qué significan para el desarrollo del deporte.

La tecnología convive con el deporte motor como en ninguna otra disciplina. Y la F1 tiene el privilegio, en comparación a otras categorías, de representar el standard más alto. El desarrollo mecánico de las tres primeras décadas forjó un fascinante entretenimiento que alcanzó su expresión más elevada con el efecto suelo de los Lotus de Colin Chapman a finales de los 70. Incluso trascendió al diseño de los autos. Originales, ambiciosos, con identidad, al punto que hemos tenido coches con 6 ruedas como el Tyrrell P34… 

Pero la vocación por mejorar las marcas, buscó recursos en lugares incipientes y la década de los 90 promovió una silenciosa evolución de la electrónica, que en algunos casos dio nacimiento a vehículos de una galaxia desconocida para los románticos de los años fundacionales de la F1.

Ese desarrollo, no sólo estiró las diferencias entre los "equipos ricos" y los "equipos pobres", sino que muchas veces se hizo invisible a los controles. 

Así por ejemplo el Williams FW14, la Ferrari 2002, el Brawn 2009, el RedBull RB7, por citar algunos casos, alcanzaron increíbles niveles de performance sobre la base de configuraciones que los comisarios descubrieron después, y obligaron a incorporarlo a los reglamentos de época para limitar mas temprano que tarde, diferencias imposibles de descontar para el resto de los mortales. 

Los ingenieros no trabajan sobre estrategias ilegales de evolución, simplemente, buscan el lado más débil de la ley deportiva para sacar ventajas. En la F1, esto lo entendieron con cierto letargo, pero desde ese momento, hicieron del reglamento una compleja trama de aplicación y entendimiento para los aficionados. Y a pesar de ello, no pudieron evitar el abrumador dominio de Red Bull y Mercedes en las últimas seis temporadas.

La F1 retoma su vértigo en este 2016 con otros cambios y varios objetivos. Primero, acentuar la tan cuestionada transición hacia los propulsores híbridos. La electrónica como fuente de energía, ya superó niveles de rendimiento de los motores convencionales, pero todavía debe seducir a la gran masa de fanáticos. El temor acerca de una módica sonoridad como aliado del concierto de Mercedes sigue más vigente que nunca. 

Pero no sólo eso, la temporada que se inicia obliga a la publicación de otro instructivo para aficionados, que ante determinadas situaciones de carrera, sufren un espasmo nervioso al no saber como el reglamento valida ó no esos momentos. Sólo el articulado referente a los nuevos parámetros para los neumáticos, justifica un curso acelerado hasta que llegue Australia.

Nuevos compuestos, otro protocolo de elección. Interacción con la FIA dos semanas antes de la carrera para acordar que tipo de caucho va a utilizar. Y conclusiones secretas hasta que los equipos descubran en pista su verdadera estrategia. Demasiadas dificultades para un espectáculo que se construyó sobre la base de la dinámica, velocidad y osadía, y que vuelve a evitar las cuestiones de fondo para equilibrar las fuerzas en carrera, como por ejemplo las limitaciones para el motor, y las altas restricciones a las variantes aerodinámicas. 

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Acerca de este artículo
Series F1
Equipos Williams , Brawn GP , Red Bull Racing , Ferrari
Tipo de artículo Artículo especial