Ricciardo merece un lugar entre los grandes de la F1

Nueva columna de nuestra colaboradora Nira Juanco que se fijó en la carrera de Daniel Ricciardo en Marina Bay y alaba la reacción del australiano tras la llegada de Versteppen a su equipo.

Ahí estaba, luciendo su mejor sonrisa en el podio de Marina Bay. Una sonrisa que apenas le cabía en la cara. Una sonrisa que iluminaba la noche de Singapur. Una sonrisa sincera. Y eso que no había logrado la victoria. Le faltó media vuelta. Pero lo intentó hasta el final. Hablo, por si aún hay algún despistado, de Ricciardo.

Daniel es de esos pilotos "queridos" en el paddock. Tener una entrevista con él significa éxito seguro porque es de los pocos que siempre te da juego. Llueva o truene, haga sol o un calor infernal. Que quieres algo serio con preguntas y respuestas rotundas y contundentes, lo tienes; que deseas algo divertido y desenfadado, él no tiene problema en rapear contigo; que le pides que hable tu idioma aunque sólo sepa cuatro palabras, él se lanza a la piscina... Siempre con su mejor sonrisa. De ahí que muchos se alegren (yo incluida) de que las cosas le van bien. Y eso que, deportivamente hablando, no siempre ha recibido la consideración que merece. Al menos hasta ahora.

Empezó en F1 a mitad de la temporada 2011 desde lo más bajo, con el equipo español Hispania Racing donde, entre otras cosas, aprendió esas cuatro palabras en castellano, o más bien palabrotas, que chapurrea. Siendo parte del programa de jóvenes pilotos de Red Bull, en seguida pasó a ocupar un asiento en Toro Rosso. Dos temporadas estuvo en la cantera hasta que la retirada de su compatriota, Mark Webber, le dio su gran oportunidad en Red Bull.

"Sebastian huyó a Ferrari y cada vez que le preguntan por la posibilidad de volver a compartir equipo con Ricciardo, hiperventila"

Todos pensábamos que Sebastian Vettel, quien le había dado a la escudería de la bebida energética cuatro campeonatos de constructores y otros cuatro de pilotos consecutivos, le iba a machacar. Y para sorpresa de todos, lo que pasó fue todo lo contrario, Daniel le pasó por encima desquiciando al tetracampeón que no pudo conseguir una victoria en toda la temporada por las tres del australiano, el único que plantó cara a los Mercedes en ese 2014. En consecuencia, Sebastian huyó a Ferrari y cada vez que le preguntan por la posibilidad de volver a compartir equipo con Ricciardo, hiperventila.

Fue su primera prueba de fuego superada con matrícula. La segunda le llegó a partir del GP de España de este año al ponerle como compañero al jovencísimo Max Verstappen, ése del que dicen que es el futuro de la F1, el próximo Michael Schumacher, el nuevo Ayrton Senna... Y el holandés llegó y besó el santo.

"Daniel Reaccionó a tiempo y ahora acumula cuatro podios en las últimas cinco carreras, por uno de su compañero"

Debutó con Red Bull y ganó en territorio español. Pero esa victoria pudo haber sido perfectamente de Ricciardo con una estrategia acertada. Lo mismo que en Mónaco, donde su equipo volvió a fallar con sus paradas y le privó de otro triunfo más que seguro. Ni siquiera así, la sonrisa del australiano se apagaba. 

Transcurridas seis carreras, Max llevaba tres podios por uno de Daniel y muchos (yo incluida) empezamos a dudar de él. Pero una vez más, nos sorprendió. Reaccionó a tiempo y ahora acumula cuatro podios en las últimas cinco carreras, por uno de su compañero. Lo que le ha consolidado en el tercer puesto en el Mundial.

Ha puesto de moda el 'shoey', beber champán de su propia bota, y amenaza con una celebración a lo grande cuando vuelva a saborear la victoria. Espero que ese momento llegue pronto, porque Daniel nos ha ganado no sólo con su sonrisa, sino con su talento.

Sé parte de algo grande

Escribe un comentario
Mostrar comentarios
Acerca de este artículo
Series F1
Evento GP de Singapur
Pista Singapore Street Circuit
Pilotos Daniel Ricciardo
Tipo de artículo Artículo especial