¿Y después del Halo qué sigue?

Nuestro columnista Mauricio Gallardo repasa la transformación que sufrió la Fórmula 1 en los últimos años y asegura que, si bien la seguridad es importante, la esencia y la mística de categoría también lo son.

Nos quitaron el sonido de la F1, asfaltaron casi todas las escapatorias de las curvas más demandantes en las mejores pistas del mundo y ahora borrarán la esencia de un monoposto con el Halo para el cockpit, al que se oponen 9 de cada 10 equipos.

Discutir sobre la seguridad sino se es un experto, es totalmente en vano. Ahora bien, situaciones como la obligatoriedad por parte de la FIA para el uso del dispositivo Halo en los monoplazas de Fórmula 1 a partir de 2018, es algo que va más allá de la seguridad, ya sea pasiva o activa.

El punto es: ¿hasta cuándo van a forzar y deformar una Fórmula 1 a la que le cuesta recuperar su lugar, su impronta y su personalidad?

Por supuesto que nadie quiere ver más accidentes fatales en el mundo del motorsport, sea cual sea la categoría, pero todos sabemos que eso es prácticamente imposible. Siempre van a ocurrir de alguna u otra forma, aunque nos pese a los que defendemos este deporte.

Por la llegada de las nuevas tecnologías híbridas y el mandato de los fabricantes, desapareció ese sonido único que hizo vibrar a fanáticos durante décadas. Los fans protestaron pero con el tiempo fueron asimilando que este es el presente, casi enlazado al futuro del automovilismo. Autos silenciosos que corran más rápidos y gasten mucho menos, como si fuera para la carretera pero no, es para la Fórmula 1.

Con la obsesión de la seguridad, muchas de las pistas más emblemáticas del mundo vieron como se asfaltaban las escapatorias, pasando de ser curvas de 16 metros de ancho con un único radio para hacerla bien, a carriles de 60 metros donde un piloto, mucho más los mediocres, se puede salir todas las veces que quieran y seguir acelerando a fondo como un campeón, sin penalizar ni una décima.

Allí también perdimos la esencia de esas pistas que infunden respeto. Ya casi no existen, todo es como un gran simulador.

Cuando todo eso iba quedando en el olvido y el público se había resignado a pensar que esto es lo que hay, de pronto apareció la lucha en la pista entre Mercedes y Ferrari, entre Lewis Hamilton y Sebastian Vettel y todos nos volvimos a entusiasmar.

La llegada de los nuevos jefes a la categoría impulsó una plataforma de apertura para mejorar el show. Parecía que finalmente tomaban el timón para realmente llevar la F1 a ese otro nivel al que, según ellos, Bernie Ecclestone no podría hacerlo.

En medio de este renacer de la Fórmula 1, la FIA hace su juego en sintonía con su compromiso de trabajar por la seguridad en las carreteras, algo que es super importante, pero para las rutas, para el manejo seguro, para lo cotidiano, no para las carreras.

Carreras son carreras y nunca habrá seguridad 100% por más que se trabaje como en la aviación, anticipándose a los hechos. Se ha hecho mucho, es cierto y siempre se puede hacer más, pero el Halo no parece ser el camino.

Ya tenemos a los LMP1 del World Endurance Championship que van a ritmo de Fórmula 1 y son de cockpit cerrado. No hagamos lo mismo con la Fórmula 1, porque van a arrancar con el Halo y seguramente van a terminar cerrando la cabina por completo y cubriendo las ruedas y entonces ya nada será igual.

La seguridad es importante pero la esencia y la mística de la Fórmula 1 también lo son.

Este dispositivo denominado Halo aún genera más dudas que certezas. Entonces, ¿qué ocurrirá si no funciona? Vuelvo a citar lo que alguna vez escribí aquí en Motorsport.com: deberían dejar de usar a la Fórmula 1 como laboratorio de ensayos, es la máxima categoría, es la elite del automovilismo mundial.

En fin, autos lindos son los que ganan dice un viejo dicho. Pues parece que el año próximo no habrá autos lindos en la parrilla, ni siquiera los que ganen.

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Series F1
Tipo de artículo Análisis
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