Emparejar para abajo no sirve

Castigar a los mejores parece ser la premisa para hacer más atractivos los espectáculos en pista pero, ¿realmente funciona?

En muchos casos se toma ese camino y ya sabemos que no es el más justo, el tema en cuestión es que normalmente tampoco ayuda a mejorar los desarrollos de buenas carreras. Sin embargo a pesar del rechazo que generan estas normas en el público, se sostienen más por los intereses que por el beneficio de un mejor show.

Uno de los casos más grotescos se ve en el WTCC, donde penalizaron al mejor equipo, Citroën, con 80kg. de lastre, aumentando en 20 kg el castigo respecto al año pasado, esto por tener el mejor auto de la parrilla.

Con el correr de las fechas sus rivales también suman kilos pero en una escala menor y si bien las carreras son un poco mas peleadas, todos entienden que esto no es natural sino forzado por las reglas, imposibilitando ver a ciencia cierta el potencial real de los autos y mucho menos el talento puro de los pilotos.

En el Rally Mundial también se castiga al más rápido y normalmente lo paga caro Sebastien Ogier, quien en cada rally de tierra debe abrir la ruta y limpiar el camino, arriesgando más de lo que debería para asegurar un buen resultado, por la pérdida de tiempo que esto le genera.

El DTM es otra muestra, en menor escala, de retoques para mejorar la paridad, según el punto de vista de los organizadores, ya que normalmente sus 24 clasifican en menos de un segundo. Igual como esto no es garantía de una gran carrera también hay castigo por el sistema de lastres, ahora en función de lo rápido que uno sea en la clasificación. Distinta estructura pero el camino es el mismo, ir contra los mejores para emparejar hacia abajo.

En MotoGP existe la regla que les da ciertas ventajas deportivas a Ducati y Suzuki, al menos hasta que consigan triunfos. Aquí si bien no se castiga a los más veloces, se otorga una ventaja a sus rivales, es otra forma que al menos no deforma tanto la realidad de los que mejor trabajan y sus posibilidades.

La F1 sin ir más lejos, con su desarrollo congelado penaliza a todos aquellos que no lograron en su momento un paquete competitivo. En este caso los mas veloces se ven favorecidos por la ventaja adquirida y siempre existirá la duda de su potencial real si los demás podrían desarrollar e invertir libremente. Claramente este formato también está viciado por los interés, limitando y emparejando para abajo.

No obstante, lo curioso es que a pesar de todas estas normas, en mayor o menor medida, los protagonistas son siempre los mismos y al final siempre la balanza se inclina para el mismo lugar.

Las reglas están cada vez más contaminadas, según el interés que se persiga ya sea para mejorar el show, aumentar los negocios o incrementar las audiencias y lo peor es que además de hacer más complejo poder seguir una carrera, ya nos estamos acostumbrando a todas estas deformaciones.

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