¿Por qué se repiten los campeones?

Nuestro columnista Mauricio Gallardo busca comprender por qué en cuatro de los principales campeonatos mundiales FIA, el año que culmina tiene a los mismos reyes de 2014.

A excepción del World Endurance Championship donde los hombres de Toyota estuvieron lejos de revalidar la corona, siendo superados por la formación de Porsche, tanto en F1, como en WTCC, WRC y Rally Cross, el monarca fue el mismo del año anterior.

Indudablemente Lewis Hamilton, Pechito López, Sebastien Ogier y Petter Solberg aprovecharon al máximo el potencial de sus máquinas, el poderío de sus equipos y las circunstancias de carrera para poner todo a su favor.

En Fórmula 1 Hamilton volvió a doblegar a su compañero en Mercedes-Benz, Nico Rosberg, quien si bien sorprendentemente sobre el final de temporada levantó su nivel, volvió a morder el polvo quedando relegado en su tan ansiado anhelo de ser campeón del mundo como lo fue su padre Keke en 1982.

En el Mundial de Rally, una vez más Ogier fue el que marcó el rumbo, conquistando como Lewis su tercera corona. Jari-Matti Latvala empujó un poco más que otras veces pero no pudo dar vuelta el asunto y se quedó otra vez en el camino. 

Por su parte, José María López no dejó dudas en el Campeonato Mundial de Turismo y repitiendo la misma cantidad de triunfos de 2014, incluso con una mejora sustancial en los resultados globales, se consagró nuevamente Campeón por sobre Yvan Müller, el cuatro veces rey de la categoría, que estuvo nuevamente lejos de vencer a Pechito y a su Citroën.

En el atrapante Rally Cross Mundial, Solberg atrapó su segundo título mundial, el tercero en su campaña y volvió a marcar el rumbo, con rivales que se fueron reforzando aunque no les alcanzó para destronar al carismático noruego.

Está claro que cada campeón refuerza su motivación con sus conquistas y probablemente la derrota y el posterior hambre de revancha sea la semilla de motivación para los rivales a los que les toca perder.

El tema es cuando se debe encontrar la superación ante rivales que ya los han derrotado, no una sino dos veces.

Ahí radica la cuestión puntualmente para pilotos como Rosberg, Müller y Latvala.

Perder un campeonato es parte del juego, son las circunstancias las que llevan al triunfo o a la derrota y si bien siempre pelear un título hasta el final es muy bueno, quedarse a las puertas de la gloria una vez tras otra, puede perforar la fortaleza de aquellos que no son lo suficientemente fuertes.

A este nivel nadie se amilana por la sola presencia del rival, pero el margen de error es cada vez más ajustado. En una vuelta rápida, en un maniobra al límite, el que busca revertir la situación tiene que dar un plus porque necesita ganar y en ese momento es más susceptible de cometer errores.

Por otra parte, los campeones se sienten más seguros de sí mismo y esa autoconfianza les permite también entregar un plus que los hace casi imbatibles y más aún cuando el rival de turno es el mismo al que ya derrotaron el año anterior.

Y cuando estos no deben entregar el 101% lo hacen mas relajados, con la autosuficiencia de saber que ya han ganado y si cometen algún error tienen margen para rectificarlo.

En muchos puntos, la fortaleza mental influye en el rendimiento global de los pilotos de alto nivel, para un lado o para el otro y es por ello que los ganadores estando en su racha positiva suelen ser imbatibles por largos períodos, mientras que del otro lado se arriesga cada vez más para revertir esos resultados.

De ahí que muchas veces decimos a tal piloto le salen todas y este otro no emboca una.

El camino para quienes buscan cambiar el 2 por el 1 es trabajar mucho mas duro y así poder invertir los roles, o en su defecto esperar que los campeones sacien su sed de gloria y bajen su rendimiento aunque eso pocas veces sucede. 

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Acerca de este artículo
Series General , F1 , World Rallycross , WRC , WTCC
Pilotos Lewis Hamilton , Petter Solberg , Jose Maria Lopez , Sébastien Ogier
Tipo de artículo Artículo especial