Tecnología vs. espectacularidad

Nuestro columnista Mauricio Gallardo asegura que el motociclismo ha encontrado un mejor equilibrio entre tecnología y espectáculo, a diferencia de lo que ocurre actualmente en el automovilismo.

En el automovilismo la tecnología usurpó parte del espectáculo, mientras que para el motociclismo es un componente de la moto y la espectacularidad sigue estando en las carreras.

La actualidad del motorsport muestra varios signos de interrogación y también algunas certezas que son importantes destacar.

Entre las certezas o puntos fuertes a nivel global, el motociclismo ocupa un lugar preponderante, principalmente en la disciplina de velocidad en pista, ya que tanto MotoGP como Superbike afianzan sus espectáculos y aumentan sus niveles de audiencia tanto con los espectadores en los circuitos, como a través de los medios.

Esta situación se viene sosteniendo en el tiempo y consolida una política de trabajo por el espectáculo y el deporte que gestiona en ambos casos Dorna Sport, aunque claramente con objetivos diferentes.

No obstante el enfoque de cada uno de los certámenes, el que se beneficia ampliamente es el motociclismo, con difusión a escala global, alta penetración en los fans, en la industria y en los medios ya sean especializados o no.

Las claves parecen ser simples pero para lograrlo cuentan con todos los ingredientes: grandes carreras, pilotos carismáticos, fuertes rivalidades dentro y fuera de la pista, espectacularidad al límite todo el tiempo, amplio abanico de potenciales ganadores, categorías teloneras ultra competitivas y entretenidas, en fin, un combo que potencia al motociclismo tanto desde lo humano como desde lo técnico.

Y una de las principales características por las que cada vez más gente se entusiasma con esta variante del motorsport es la simpleza de sus carreras. Sin tanta complejidad técnica para el público común y con reglas claras o fijas. No hace falta ser físico, ingeniero o matemático para poder disfrutar de una buena carrera.

Como contrapartida, el automovilismo se ha hecho en muchos casos tan complejo que una gran parte del público se siente aturdido. Dejaron que todo lo relacionado a la ingeniería más avanzada forme parte del espectáculo y la cantidad de datos que se requieren para poder interpretar una competencia y el potencial de sus participantes abrume al más entusiasta. Incluso a los propios pilotos que ya no solo tienen que conducir rápido, sino que ahora deber formar parte de una maraña de sistemas y de estrategias donde el talento suele ser el último punto en brillar.

La comparación directa entre el motociclismo y las categorías máximas del automovilismo en pista, deja en evidencia que los automóviles se transformaron en sofisticados sistemas de propulsión, controlados por ingenieros, el software, las estrategias de turno y el piloto como el último eslabón.

Hay por supuesto gente que se siente cautivada por todos estos aspectos. Personas que ponderan más la tecnología que el talento conductivo de un piloto y avalan todos estos avances como parte del desarrollo y esto es totalmente respetable.

Pero puntualmente para los amantes del motorsport quizás más romántico, ese orden que se alteró fue lo que les hizo perder interés. Antes generaba enorme admiración el hecho de ver a los mejores pilotos hacer proezas sobre sus coches.

La tecnología usurpó en gran parte ese lugar. Claro que también pasó con el motociclismo desde la llegada de la electrónica, aunque allí el daño fue menor porque el piloto sigue teniendo mucha injerencia en la gestión del manejo.

Por esa razón el motociclismo sigue mostrando la fuerza de una carrera a tope, con la tecnología más actual que se pueda tener, pero esa tecnología es un componente de la moto, no parte del espectáculo.

Da la sensación de que el público ávido de ver acción, solo quiero ver carreras, tratando de apoyar a su favorito, dedicándole el tiempo que puede, como un entretenimiento, una forma de esparcimiento a sus tareas cotidianas.

Muy pocos que no estén vinculados por alguna razón laboral al motorsport tienen el tiempo de interiorizarse en cada cambio de reglas, en cada modificación a los sistemas, por el contrario, una gran porción del público solo quiere ver carreras y hoy por hoy el motociclismo brinda una de las opciones más equilibradas, atractivas y espectaculares.

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