El caso Zarco

Nuestro experto en motociclismo, Martín Urruty, nos habla sobre Johann Zarco, el campeón de Moto2 y uno de los pilotos más constantes en la temporada 2015.

Si a casi todos los pilotos de motos es posible encontrarles ciertas rarezas, características que exceden al común de los mortales, al campeón mundial de Moto2 se le notan unas cuantas. Johann Zarco, francés nacido en Cannes pero que se considera de Avignon, reúne tantas como para reconstruir a través de ellas su vida y personalidad. Zarco cerró el balance 2015 con su primer título en siete temporadas mundialistas. Fue el único piloto que sumó puntos en las 18 fechas, en las cuales enhebró ocho victorias, otros seis podios, siete salidas desde la pole position y estuvo primero durante casi el 40% de las vueltas.

El camino a la cima le resultó bastante más escarpado que cuanto pintan los resultados que le permitieron este año una consagración con cuatro fechas de anticipación. Zarco es de Cannes, en la glamorosa Costa Azul que cada año convoca estrellas al festival de cine pero donde la película de un niño que soñaba con ser motociclista profesional no sería rodada. Por eso decidió irse a Avignon, a unos 200 kilómetros y lejos del mar, a vivir con su manager Laurent Fellon en una zona en la que sí se respira deporte motor. Fellon fue mecánico en el Mundial en 1991 y detectó que Zarco tenía talento y determinación. Entonces se plantó ante su esposa Andrea, húngara, y le dijo que Johann se mudaría con ellos. El joven piloto se instaló en su casa por unos meses, pero vivió cinco años. El hijo de Fellon convirtió al piloto de Moto2 primero en ídolo y ahora también en mentor.

Las historias que Fellon le contó sobre los pilotos japoneses de la última década del siglo XX conmovieron a Zarco. Supo entonces del carácter de los bravos Noboru Ueda, Kazuto Sakata y el malogrado Nobuyuki Wakai. Eso lo inspiró a pintar un sol naciente en la cima de su casco. Al diseño le agregó unas cuantas banderas como homenaje a distintos campeones de insoslayable aporte a la historia del motociclismo. Zarco es, además de piloto, un apasionado por la historia del deporte que practica.

El estreno fue en el certamen italiano de Pocket, en 2003, tiempo en el que también compitió en otros torneos italianos y europeos. Fue cuarto en su primer año en el Europeo, categoría Junior C, y en 2005 terminó segundo en las divisiones Pocket Mini Junior y Senior. Dos años después fue elegido para intervenir en la Copa de Novatos Red Bull: cuatro victorias y tres podios apuntalaron su título, el único de un francés en el certamen. Ese era el trampolín justo para saltar al campeonato español de 125 cc. Sin embargo, Zarco lo esquivó. Juzgó que con la moto a disposición para 2008, un chasis KTM, no podría ganar el título y que eso determinaría el final de su campaña, ya que nadie recordaría luego la corona en Red Bull Rookies Cup. Dejó también la academia de entrenamiento que enarbolaba el nombre de Alberto Puig pero que era manejada por otras personas mientras el excorredor español de 500 cc. acompañaba a Dani Pedrosa en el Mundial. Zarco entendió también que aquel camino de adiestramiento que compartía con Jonas Folger y Danny Kent, entre otros, estaba pavimentado para proyectar prioritariamente al estadounidense Cameron Beaubier, quien al año siguiente debutó en el Mundial de 125 a pesar de que no había ganado el título en España.

Zarco pasó 2008 casi sin correr. Piloto y apoderado francés decidieron entonces enfilar otra vez hacia Italia, donde en 2009 ganó un par de rondas en Vallelunga. Gabor Talmacsi, campeón mundial de 125 en 2007, al que contactaron a través del club de fans y gracias a la esposa húngara de Fellon, le dio una prueba. Entonces el manager de Talmacsi le abrió la puerta del Mundial, para lo cual debía reunir patrocinio. En aquella época de crisis, el esfuerzo fue supremo y Fellon aportó dinero propio para solventar la campaña. No subió al podio en 2009 y 2010. Entonces, pasó a la escudería Ajo en 2011, un equipo más fuerte que requería aún más presupuesto. Aquel año consiguió su primera victoria mundialista, otros diez podios, y terminó como subcampeón del español Nico Terol. Recién entonces, con el salto a Moto2, se ganó el derecho a cobrar un sueldo.

Aunque no ascendió al podio, su primer año en la categoría intermedia con la MotoBi del equipo JiR concluyó con la distinción de Novato del Año. Con la Suter de Ioda logró en 2013 un par de podios, en Italia y Valencia. En 2014 lideró el ambicioso proyecto de Caterham, también con chasis Suter, con el que logró una pole y cuatro terceros puestos. La reunión con Aki Ajo, cuya escuadra dio el salto a Moto2, le permitió ponerse por primera vez al mando de un chasis Kalex y lo catapultó al título en la clase de los 600 cc. Zarco descartó ofertas de MotoGP y se queda a defender el título de Moto2 con el objetivo de lograr un mejor sillín en 2017, cuando se espera una renovación de pilotos en la categoría reina.

El campeón que creció idolatrando a Valentino Rossi y habla hasta cinco idiomas, incluido algo de catalán, suele dormir en el camión del equipo durante los fines de semana de Grandes Premios. A menudo prescinde de Internet para enfocarse aún más en las carreras, y hasta de la comparación enfermiza de tiempos con sus rivales para centrarse en lo que necesita mejorar. Parece más viejo que sus 25 años: hasta prepara a una docena de niños franceses de siete a 12 años, en el proyecto ZF Grand Prix que comparte con su manager y pese a la módica atención que le presta la Federación Francesa.

Zarco les enseña cuanto sabe en pista los miércoles siguientes a cada Gran Premio y busca entre ellos a alguna estrella como las que España produce de a montones. Copia la receta y sigue su camino. Ese es su sello.

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Acerca de este artículo
Series Moto2
Pilotos Johann Zarco
Tipo de artículo Artículo especial