El heredero

Martín Urruty nos habla del nuevo "caballero" del Reino Unido y su historia para llegar a tener éxito en el motociclismo.

Cuando aquel domingo 16 de agosto de 1981 empezó a llover en la pequeña Anderstorp, el inglés Barry Sheene no se amilanó y atacó al holandés Boet van Dulmen hasta que le arrebató el liderazgo del Gran Premio de Suecia. El italiano Marco Lucchinelli, conservador con la Suzuki, se conformó con el noveno lugar que ante el retraso del estadounidense Randy Mamola resultó suficiente para que lograra el título mundial de 500 cc. Sheene encabezó el doblete de Yamaha con ocho décimas de ventaja en la pista sueca ubicada frente a un bosque cerrado y habitualmente humeante, sospechado albergue de destilerías clandestinas. Aquella victoria de Sheene fue la última de un británico en la categoría reina de motociclismo y la 358ª de las 377 que ostenta el Reino Unido en la historia.

Desde el último triunfo de Sheene hasta hoy pasaron 34 temporadas completas en las que apenas siete pilotos británicos ganaron carreras y sólo uno fue campeón. La consagración de Danny Kent en Moto3 cortó con 38 años de sequía desde la coronación de Sheene en 1977. Aquel título le permitió al inglés mudarse con su novia modelo a una mansión señorial, protagonizar con el ex campeón pesado Henry Cooper avisos de loción para después de afeitarse y hasta fue nombrado Miembro del Imperio Británico.

Kent se contenta por estos días con el salto a Moto2, la actual en la división intermedia del Mundial, y un sueldo: también recibió ofertas para subir directamente a MotoGP aunque no todas incluían remuneración. Desde que el monarca de Moto3 nació el 25 de noviembre de 1993 en Chippenham, unos 150 kilómetros al oeste de Londres, se han corrido 362 Grandes Premios de MotoGP (antes 500 cc.). En sólo 13 un británico llegó al podio, nunca al escalón superior. Como para comparar, desde 1996 hasta hoy el italiano Valentino Rossi ha subido 175 veces al podio sólo en la división mayor.

En su escarpado camino a la cima, Kent afrontó obstáculos que podrían haber frenado su andar. A los 14 años estuvo a punto de abandonar las carreras y, ya en el Mundial, lidió con la enfermedad de su padre, diagnosticado con cáncer y un pronóstico de 12 semanas de vida. Aunque empezó en karting cuando tenía seis años, en la pista de Swindon donde su hermana trabaja actualmente, su interés eran las motos. Y James Toseland y Neil Hodgson, sus ídolos. Martyn, su papá, más confiado que mamá Tracey en la verdadera pasión de Danny, le compró una moto con la cual el niño ganó en el debut.

La Academia de Carreras Phil Burgan fue el gran sostén económico de Kent en los primeros años. Sin embargo, cuando tenía 13 ó 14 sus padres le comunicaron que sólo podían apoyarlo una temporada más: si no sobresalía como para que algún equipo lo tuviera en cuenta e iniciara el camino profesional, tendría que abandonar el motociclismo y dedicarse a estudiar. Tres vueltas de prueba le sirvieron para ganarse un lugar en la academia de MotoGP en España. Así consiguió sillín en Red Bull Rookies Cup y terminó la temporada 2010 como subcampeón, al tiempo que debutó en el Mundial de 125 cc.

A jornada completa en el campeonato del mundo y ya en el equipo Ajo, Kent mostró algunos resultados prometedores en 2011 y se mantuvo en la escudería para 2012, cuando pasó a usar chasis KTM en la naciente división Moto3. Dos victorias, un tercer puesto y una pole position decoraron su cuarto lugar en la temporada. Su talla -1,76 metro- parecía más apropiada para que montara una Moto2 de 600 cc y hacia allí saltó en 2013, con Tech 3. Tenía 19 años cuando a su padre le diagnosticaron un cáncer y pronosticaron que moriría en tres meses. Martyn Kent fue sometido a una cirugía cerebral que le impidió vuelos o viajes de cualquier tipo durante largo tiempo. Aunque el vaticinio médico falló, todavía hoy no está recuperado al 100%. Danny, al que no le gusta volar, viajaba solo a las carreras en esa época y concluyó aquel año con apenas 16 puntos -22° en el torneo- y el 12° lugar en Malasia como mejor resultado.

En la búsqueda de relanzar su carrera, el británico regresó a Moto3 en 2014 y al equipo Ajo para montar un chasis KTM renombrado Husqvarna. Fue tercero en República Checa y Aragón, y cerró la temporada octavo en el campeonato. La escudería Kiefer, financiada por fondos provenientes de Luxemburgo y que tomó el nombre de la ignota bebida energizante Leopard, lo reclutó para 2015 y le proveyó una Honda que resultó contundente en la mitad inicial del campeonato. Kent consiguió ocho podios en las primeras nueve carreras, incluidos cinco de sus seis triunfos en el año, y un cuarto puesto. Aunque no subió del sexto lugar en la última media docena de fechas, el colchón acumulado fue suficiente para contener el avance del portugués Miguel Oliveira. 

Como todo en su campaña, le costó también la definición: fue en la última fecha, en Valencia, y después de sufrir durante todo el fin de semana, instando a que el equipo hiciera drásticas variaciones de puesta a punto porque no se encontraba cómodo en la moto. Finalmente logró controlar la presión y asegurarse su primer Mundial al manillar de la Honda 52, el número que le cedió Toseland, quien supo ayudarlo en los entrenamientos.

Desde aquella coronación de Sheene en 1977, el imperio que tuvo a John Surtees -campeón también de Fórmula 1-, Mike Hailwood, Geoff Duke y Phil Read entre otros, creció en 12 millones de habitantes, consiguió 89 medallas olímpicas y consagró a cuatro campeones de Fórmula 1: Nigel Mansell, Damon Hill, Jenson Button y -el ahora tricampeón- Lewis Hamilton. Recién ahora vuelve a tener un rey en motociclismo. Kent es el príncipe heredero.

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Acerca de este artículo
Series Moto3
Pilotos Danny Kent
Tipo de artículo Artículo especial