Los compañeros de marca de Binder están sorprendidos por su ritmo

Remy Gardner y Raúl Fernández mezclan admiración y sorpresa por la tremenda carrera que protagonizó Brad Binder en Motegi, donde terminó segundo tras firmar uno de los fines de semana más solventes del año para KTM.

Los compañeros de marca de Binder están sorprendidos por su ritmo
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Colocado tercero en la parrilla de salida del Gran Premio de Japón, el sudafricano cruzó la meta segundo, a poco más de tres segundos de Jack Miller, el ganador, tras superar a Jorge Martín en el último giro. Ya en la previa, una de las frases más repetida en las comparecencias de los pilotos se refería al #33: "Cuidado con Binder".

La alerta podía parecer un poco exagerada si atendíamos a que, hasta aquel momento, el corredor de Pochefstroom solo había sido capaz de subirse al podio en la cita inaugural del año, en Qatar, donde terminó segundo. Sin embargo, la sexta posición que ocupa en la tabla general de puntos, donde acumula únicamente un cero (Portugal), solo se entiende a partir del buen hacer del campeón del mundo de Moto3 (2016), quien, en su tercer ejercicio en MotoGP, es capaz de suplir las carencias evidentes que presenta la RC16, y que ganan cuerpo, sobre todo, en boca de Remy Gardner y Raúl Fernández, la pareja de Tech3, la formación satélite del fabricante austríaco.

El lucimiento de Binder contrastó en Japón con los apuros que pasaron el australiano y el español, que terminaron antepenúltimo (Fernández) y penúltimo (Gardner), solo por delante de Takaaki Nakagami, que corrió muy mermado por el estado de su mano derecha. Al final de la carrera, pasaron 25 segundos entre que terminó Binder y lo hicieron ellos, tras mantener una agitada gresca que cayó del lado del español.

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Preguntados después de la prueba por las claves que pueden ayudar a entender la disparidad esa disparidad de rendimiento con el corredor del equipo oficial, cada uno de ellos defiende una tesis distinta.

"¿Cómo explicar lo que hace Brad? Pues estoy tan perdido como tú?", respondió Gardner a Motorsport.com. "KTM nos dice que tenemos el mismo material que el equipo de fábrica, pero me cuesta creer eso. No podemos ser tan malos", prosiguió el #87, que tras quedarse fuera del espectro de la fábrica austríaca con vistas a 2023, probará suerte en el WorldSBK, con Yamaha.

"A la moto le falta ritmo, le falta frenada, le falta velocidad y le falta agarre. No tengo ni la menor ide de cómo Brad consigue hacer lo que hace. Yo, por descontado, no puedo. Lleva la moto como si fuera de supermotard. Y si yo hago eso, me caigo. Pero no solo él, también Miguel [Oliveira, que terminó el quinto] va muy rápido", añadió Gardner.

Para Fernández, que la temporada que viene se subirá a una Aprilia de la escudería RNF, prefiere dejar al margen las hipótesis y centrarse en los aspectos incuestionables. "Brad ha mamado KTM toda su vida. Y la KTM es una moto muy radical, que debes conducir de forma distinta al resto, porque incorpora un chasis de hierro en vez de aluminio, y suspensiones WP", destaca Fernández, antes de remachar: "Brad y KTM se quieren mucho, y esa unión hace que vaya creciendo. Lo que más influye es la cabeza, y él se siente muy arropado con su escudería".

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