MotoGP
18 oct.
-
20 oct.
Evento finalizado
25 oct.
-
27 oct.
Evento finalizado
01 nov.
-
03 nov.
Evento finalizado
15 nov.
-
17 nov.
Evento finalizado
Blanco o negro
Por:
2 abr. 2019 23:25

Nuestro colaborador Martín Urruty nos cuenta sobre los sucedido en el Gran Premio de Argentina de MotoGP.

No tiene grises. Es blanco o negro en la Argentina. Así lo admitió Marc Márquez, otra vez risueño en Termas de Río Hondo y hasta capaz de confesar que hinchó por Valentino Rossi durante las últimas vueltas del Gran Premio. Fue después de la suerte de armisticio declarado unilateralmente por el italiano cuando le tendió la mano saludándolo justo antes de que subieran al podio en Santiago del Estero, donde un año atrás habían tenido uno de los cruces más agrios.

La falta de matices admitida por Márquez está avalada por sus resultados en el norte argentino donde ganó la mitad de las veces que corrió y en la otra mitad no anotó. Cuando el Mundial regresó a Sudamérica en 2014, el entonces campeón iniciaba su segundo ejercicio en MotoGP como defensor del título y pese a una mala largada se repuso y venció.

Dos años más tarde, en el primero de Michelin otra vez en la provisión de neumáticos, la carrera fue acortada en recorrido y con obligatoria parada en boxes para cambiar de moto porque se había descubierto que las gomas no aguantarían la exigencia total: Márquez sacó provecho con la segunda moto y triunfó sin gran oposición. La victoria obtenida ya como quíntuple en la segunda fecha de 2019 fue mucho más apabullante que los nueve segundos que muestra la planilla oficial. Nunca nadie en las 25 vueltas tuvo siquiera una remota chance de arrimársele. Hasta la 15ª, cuando a su jefe Alberto Puig ya se le habían acalambrado los brazos de hacerle señas para que bajara el ritmo, construyó una ventaja de 10s5 con respecto a Andrea Dovizioso. Cuando encaró el último giro, llevaba 12s4.

De las otras tres visitas de Márquez a la Argentina quedó un saldo de dos caídas y una cadena de errores en 2018 que lo dejaron sin puntos. En 2015 se fue al piso luego de tocar a Rossi, que acababa de pasarlo cuando faltaba una vuelta y media para el final. Dos años más tarde se cayó en la curva 2 mientras marchaba en punta.

Y en 2018 el aporte del catalán fue crucial para que ese Gran Premio quedara en la historia moderna del motociclismo: se le paró el motor en la ya de por sí controvertida largada, le dio marcha y volvió a contramano para acomodarse en el cajón de largada, lo que pagó con la pena de una pasada obligada por boxes; en plena remontada chocó a Áleix Espargaró y debió devolver un lugar, y finalmente tocó y mandó al piso a Rossi, por lo que fue sancionado con un recargo de 30 segundos que lo degradó del quinto al 18º lugar antes de que fuera echado del box de Yamaha por Alessio Salucci, el amigo de Il Dottore, cuando fue a ofrecer disculpas.

Acaso acicateado por aquel recuerdo lamentablemente coronado con unos cuantos insultos de los fanáticos de Rossi en 2018, tal vez impulsado por la derrota sobre la línea ante Dovizioso en Qatar, inicio de 2019, Márquez había dado claros indicios de que podía dominar otra vez este año en Termas.

En cada entrenamiento, en los ensayos de vueltas para clasificación pero principalmente cuando trabajó en construir el ritmo de carrera, un rápido estudio de sus tiempos parciales y finales adelantaba lo que podía ocurrir en competencia.

La quinta pole position en seis presentaciones en la Argentina fue una ratificación de ese poderío, al tiempo que en los escritorios Honda se dedicaba a dejar en ridículo al reglamento técnico logrando la homologación de un alerón similar al de Ducati luego de haberle cambiado nombre y argumento a su denegada presentación inicial, algo que sacó aún más a la luz los grises de las reglas.

Márquez decidió el color este año en Termas y encima contó con cierta ayuda indirecta: Cal Crutchlow, el único que podría haberle seguido el ritmo, movió su Honda apenas un par de centímetros antes de que se apagaran las luces rojas del semáforo, sin sacar ventaja alguna, algo sólo perceptible por los sensores electrónicos, y fue penado con un pase y siga que le quitó definitivamente cualquier ambición que fuera más allá de sumar algunos puntos.

Álex Rins, también veloz en su particular remontada, pudo haber optado por un lugar en el podio si no hubiera sido que su mala clasificación lo condenó a largar desde el 16º cajón de la grilla.

Con tiempo para sacar cuentas mientras era el único capaz de dar cuantas vueltas quisiera en menos de 100 segundos, Márquez vio en las pantallas que Rossi, inoxidable en el 23º aniversario de su debut mundialista en 125 cc., atacaba a Dovizioso y supo que si el de Yamaha terminaba adelante de la Ducati, él sería único puntero del Mundial. Y entonces, confesó luego, hinchó para que aquello ocurriera. Valentino no pensó en el beneficio indirecto sino en el propio.

Astuto, había ensayado sobrepasos a Dovi en la curva 13, la penúltima, último lugar real para un cambio de posiciones. Pero no. Lo atacó en la frenada de la séptima, sin que al subcampeón le quedara por delante una recta larga en la cual la extraordinaria prestación del Desmosedici le permitiera recuperarse. Y coleccionó su cuarto podio en Termas, donde nadie puede disputarle la idolatría.

Márquez tampoco tuvo disputa en la Argentina. Y fue blanco. Ahora viaja a Austin, otro sitio sin matices para él, pero de un solo color: allí siempre ganó.

Todos los artículos de Martín Urruty...

Artículo siguiente
Morbidelli explica el choque que arruinó su carrera y la de Viñales

Artículo previo

Morbidelli explica el choque que arruinó su carrera y la de Viñales

Artículo siguiente

Para Viñales es "extraño" su diferencia de ritmo entre el warm up y la carrera

Para Viñales es "extraño" su diferencia de ritmo entre el warm up y la carrera
Mostrar comentarios

Sobre este artículo

Campeonatos MotoGP
Evento GP de Argentina
Autor Martín Urruty