El susto que pudo cambiar un Mundial

El incidente que hace un año sufrió Scott Redding en Argentina al despedazársele la goma trasera llevó a Michelin a endurecer sus compuestos, algo que tuvo una influencia capital en el campeonato.

Termas de Río Hondo.- Aquella carrera en Termas de Río Hondo, seguramente refleja mejor que ninguna otra el reto que supone para cualquier suministrador de neumáticos reengancharse al Mundial de MotoGP después de siete años de ausencia.

En Malasia, durante los test de pretemporada, Loris Baz ya había dejado a todo el ‘paddock’ temblando al sufrir un accidente cuando circulaba a 300 kilómetros por hora, en plena recta de Sepancg, al hacerse explosión el neumático posterior de su Ducati.

Sin embargo, fue dos meses más tarde, en la segunda parada del calendario (Termas de Río Hondo), donde Michelin pasó el peor fin de semana en mucho tiempo. El sábado, a falta de pocos minutos para la conclusión del tercer entrenamiento libre, Redding prácticamente volvió a nacer después de que el neumático trasero de su Ducati sufriera una delaminación de su capa más superficial, cuando el británico circulaba a más de 200 kilómetros por hora.

“Me he cagado encima”, reconocía entonces Reedding, que a pesar de todo no llegó a caerse. “Primero tuve la sensación de que se había roto el basculante y pensé que la caída iba a ser un desastre. Pero luego pude controlar la moto y me di cuenta de que había sido el neumático. No me lo podía creer”, añadió el corredor de Pramac.

De cualquier forma, aquel episodio tuvo consecuencias de todo tipo. Inmediatas para aquella carrera, en la que por cuestiones de seguridad todos los pilotos se vieron forzados a cambiar de moto entre las vueltas nueve y 11. También a medio plazo, puesto que los equipos tuvieran que incorporar sensores de presión en los neumáticos a partir del Gran Premio de Italia. Y seguramente la más importante: Michelin decidió no correr ningún riesgo y aumentó la rigidez de las carcasas de sus gomas, circunstancia que afectó de forma directa el rendimiento de algunos miembros de la parrilla.

Dos de los que peor parados salieron con ese cambio fueron Jorge Lorenzo, que llegaba de dominar en invierno y de ganar en la prueba inaugural (Qatar), y Dani Pedrosa, incapaz de conseguir que esos nuevos neumáticos trabajaran.

“En Argentina, Michelin decidió modificar los neumáticos y eso nos fue muy en contra. Ahora los Michelin van bien a Honda, a Yamaha y a Ducati, pero nadie parte con desventaja”, reconocía Lorenzo hace unos días en una entrevista concedida a Motorsport.com.

La caravana del Mundial regresará este fin de semana a Termas de Río Hondo y también lo hará Michelin, con mucha más experiencia y después de haber logrado estabilizar la situación a partir de unos compuestos que transmiten mejores sensaciones, especialmente los delanteros.

Para esta carrera, la marca francesa ha endurecido un poco la mezcla de las tres opciones que ofrece (blanda, media y dura) tanto delante como detrás, para hacer frente al asfalto más abrasivo del certamen. Seguramente, eso hará que más de uno respire algo más tranquilo.

“Toda la gente de Michelin está muy concentrada en esta prueba, de la que en 2016 aprendimos mucho y que nos obligó a cambiar nuestros planes. Nuestra intención es mejorar nuestras prestaciones en aquellos trazados en los que más sufrimos el año pasado, y Termas es uno de ellos. Esta es una carrera con muchas variables, pero con el aprendizaje que hemos llevado a cabo y con la evolución que hemos hecho en los últimos 12 meses, estamos listos para cualquier eventualidad”, afirma Piero Taramasso, máximo responsable de Michelin en su división de MotoGP.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Evento GP de Argentina
Pista Autodromo Termas de Rio Hondo
Tipo de artículo Noticias de última hora
Etiquetas , argentina, carcasa, neumaticos, termas