La receta de Márquez

Martín Urruty recuerda cómo Marc Márquez y su equipo aprendieron tras el error de Australia 2013 para convertirse en los mejores al momento de una carrera flag-to-flag.

Marc Márquez, cuenta su equipo, raramente repite un error. Y su equipo, está probado, tampoco comete dos veces la misma falla. Desde aquel Gran Premio australiano de 2013, en su temporada de estreno en MotoGP, el español ha sido casi infalible en las carreras con cambio de moto permitido, esas que el reglamento llama en inglés flag-to-flag, algo que bien podría ser traducido como "de semáforo a bandera". El catalán parece tener un sentido extra para comprender cuál es el exacto momento en que debe dejar una Honda para montarse en otra y sus hombres siempre tienen lista la máquina adecuada. Su victoria en República Checa, primera desde la pole en Brno, refrenda su historia reciente.

Aquella competencia en Phillip Island, primera ocasión que tuvo Márquez para sellar anticipadamente el título, fue caótica desde el inicio a pesar de que no hubo lluvia. Los neumáticos -entonces Bridgestone- no soportaban la exigencia del flamante asfalto australiano y por eso el fabricante determinó un límite de uso de diez vueltas: la prueba fue acortada de 27 a 19 giros con la obligatoriedad de parar a cambiar de moto. Su equipo calculó mal la ventana, Márquez se detuvo una vuelta más tarde que lo permitido y fue excluido con bandera negra. El corredor de Cervera terminó consagrándose campeón en la última fecha, en Valencia. Y a partir de entonces casi no volvió a fallar en las ocasiones en que debió cambiar de moto en medio de un Gran Premio. Márquez venció en Holanda y Alemania en 2014, al año siguiente se impuso en San Marino, en 2016 agregó Argentina y Alemania a su cuenta, y acaba de deslumbrar en República Checa. Las únicas excepciones en ese hilván fueron Aragón 2014, cuando el dúo de Honda demoró demasiado rodando con gomas lisas sobre pista húmeda y tanto Marc como Dani Pedrosa se fueron al piso, y Brno 2016, que comenzó con asfalto empapado y aunque fue secándose nunca estuvo lo suficientemente oreado para quienes optaron por cambiar de moto.

Como en Alemania el año pasado, una de sus exhibiciones en condiciones cambiantes, Márquez volvió a enmendar un error con una movida magistral. Así en Sachsenring 2016 como en Brno 2017, el catalán eligió el compuesto incorrecto para comenzar la carrera -y así perdió posiciones en el comienzo- pero supo rectificar el rumbo a tiempo y transformar una posible debacle en victoria magistral. El proceso requiere más que la astucia del piloto o su temeridad para tomar riesgos: involucra decisiones y ejecuciones precisas de varias personas. Así como un cuarteto calculó mal cuándo parar en Australia 2013, también fue un grupo el que trabajó con celeridad en República Checa.

Las opciones en carreras como resultó la décima fecha de este año son bastante más complejas que lo que aparece a simple vista. Si bien la lluvia previa a la largada obligaba a partir con gomas para agua y ya no existen las intermedias que durante su corta estadía -2016- agregaron más confusión que soluciones, preparar la segunda moto para correr en seco puede resultar un contratiempo si el piloto se cae al salir de boxes o en la vuelta previa, porque querrá entrar y tomar la segunda moto con idéntica puesta a punto a la que tenía. Si la pista comienza a secarse, el equipo debe trabajar con rapidez para acomodar la segunda unidad a las condiciones de pista seca para cuando el corredor lo demande. Gracias al sistema de comunicación de boxes al tablero que las Ducati ya usan desde Alemania, el equipo le envió a Jorge Lorenzo un mensaje para que entrara justo cuando al palmesano le faltaban tres curvas para completar el quinto giro: el tricampeón obedeció pero ¡los mecánicos aún estaban trabajando en la segunda GP17 y el mallorquín perdió 15 lugares! Los asistentes de Márquez, en cambio, tenían la segunda Honda lista con la puesta a punto para seco casi desde el mismo arranque: el campeón entró al cumplir las segunda ronda. Esa apuesta requirió la colaboración del piloto: si el catalán se hubiese caído en la vuelta previa, su segunda moto probablemente no habría estado pronta para rodar en el agua.

Durante algún tiempo apuntado por su particular método para saltar de una máquina a otra, sin tocar el suelo y sacando ventaja del vacío reglamentario que no restringía las formas, Márquez muestra desde hace años que es el mejor en el rubro. Y su equipo lo secunda para que el acto sea completo. Ahora que las normas impiden -por seguridad- estacionar las motos en paralelo y que la segunda esté con la primera marcha engarzada, Márquez continúa siendo el más eficiente y prolijo en cada aspecto. Hasta Valentino Rossi, otra vez a destiempo, tardío en el cambio, se rindió ante la efectividad de su contrincante y admitió que este tipo de carreras son un punto débil que espera -esbozó irónicamente- corregir antes de su retiro. El italiano entró cuatro vueltas después que el español a pesar de que no bien Márquez volvió a pista dejó constancia de su acierto bajando el tiempo en cada parcial. El oportunismo de su movida y la efectividad con la que giró ya con lisas mientras los demás hacían sus paradas cimentaron la diferencia que llegó a ser de 20 segundos.

Después de aquella decepción en Australia 2013, Márquez y sus laderos aprendieron a lidiar con las carreras flag-to-flag. El campeón, que no ganaba dos carreras seguidas desde que venciera en Aragón y Japón 2016, lleva la bandera. Que le pidan la receta.

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Series MotoGP
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