Las notas del Gran Premio de Gran Bretaña

Como cada lunes después de las carreras, os ofrecemos nuestro particular análisis sobre lo sucedido el fin de semana de gran premio de MotoGP.

El GP de Gran Bretaña arrojó el séptimo ganador distinto de la temporada, la primera victoria de Maverick Viñales en MotoGP, y la primera de Suzuki tras regresar al mundial hace dos años. Pero, sobre todo, reafirmó la impresión de que los cambios en el reglamento para igualar la competición están dando sus frutos.

Impresiona

Maverick Viñales ofreció el domingo en Silverstone una verdadera exhibición de pilotaje y talento. El español completó un fin de semana perfecto, desde el mismo viernes construyó su victoria, mecánica y mentalmente. Otorgando a la moto todo el mérito que le corresponde, Maverick aprovechó que la GSX-RR se adaptaba mejor que ninguna otra al ondulado trazado británico para hacer un despliegue de habilidad y pilotaje extraordinarios. Si ser rápido, tener ritmo y luchar por las victorias ya no es en sí mismo algo nada sencillo, menos lo es aún dominando la carrera de principio a fin, en solitario, manteniendo una concentración absoluta, sin cometer errores. Mack se doctoró en la casa del motor y dejó bien claro que llegará en 2017 a Yamaha para luchar por el título desde el minuto 1.

 Suben

Suzuki dijo que sólo volverían al mundial de MotoGP para ganar. Y han cumplido. El equipo nipón se fue por la puerta de atrás asqueado de los malos resultados, la mala imagen y el insostenible gasto que representaba para ellos estar entre los grandes, pero con el compromiso de volver cuando tuvieran algo que decir. La apuesta de Suzuki fue trabajar sin descanso, aprovechar unos cambios en el reglamento que rebajaban los costes, relativamente, e igualaban, un poco, las fuerzas. Pero, sobretodo, apostar por pilotos de talento. En la fábrica de Hamamatsu han trabajado sin descanso y por fin han conseguido los frutos. La exhibición de Maverick fue portentosa, pero sin un trabajo detrás, tanto de la fábrica como de los dos pilotos en el desarrollo de la moto, no se hubiera conseguido la victoria.

Cal Crutchlow se ha enganchado al carro ganador. El británico sumó el domingo ante tu afición el tercer podio en cuatro carreras y la primera pole de la temporada en un fin de semana de ensueño para él. La honestidad y tenacidad en el trabajo del británico es encomiable, y ser capaz de mantener el ritmo de principio a fin luchando con dos auténticas bestias como Márquez y Rossi le sitúan, por derecho propio, entre los grandes. El gran momento por el que atraviesa Crutchlow deja clara su calidad como piloto también en condiciones de seco. Y que la Honda, a día de hoy, es ya una moto competitiva como la que más.

Dorna empezó a hablar hace años de cambios en el reglamento, de centralita única, de reducción de costes… parecía más una huida hacia delante que un verdadero plan cuando la parrilla de MotoGP estaba despoblada, las marcas se iban del campeonato y las victorias se las repartían dos. Pero Carmelo Ezpeleta tenía un plan, y poco a poco las cosas se han ido poniendo en su sitio. El argumento inicial era la reducción de costes, pero el gran sueño del patrón de MotoGP no era otro que la igualdad, que los equipos pequeños fueran capaces de alcanzar podios y ganar carreras. Con la llegada finalmente este año de la electrónica unificada (y también los nuevos neumáticos, aunque eso fue colateral) el plan ha entrado en acción y los resultados le están dando la razón. Nadie, ni los más optimistas, podían pensar a principio de temporada que a estas alturas del curso estaríamos hablando de siete pilotos distintos y cuatro fabricantes diferentes ganando carreras. Hasta la victoria de Iannone en Austria, solo dos marcas se habían repartido más de cien victorias consecutivas. En los seis últimos grandes premios, cuatro fabricantes han subido a lo más alto del podio, incluidos dos equipos satélite, los que más cuida y por los que más trabaja Ezpeleta. El tiempo le ha dado la razón, y justo es reconocérselo.

Alex Lowes debutaba en el mundial de MotoGP sustituyendo al lesionado Bradley Smith, y con más ilusión y ganas que ambiciones. Pero el británico demostró ser un piloto rápido y de calidad, siendo una de las sorpresas agradables en un fin de semana cargado de buenas noticias.

Mejoran

Valentino Rossi ya volvió al podio, tras tres carreras fuera de él, en el pasado Gran Premio de la República Checa, que se disputó en condiciones de mojado. Esta vez, en un fin de semana complicado para las Yamaha, el italiano volvió a demostrar su proverbial capacidad para discernir cada situación, tomando la decisión más adecuada. El sábado por la mañana parecía ir perdido, pero acabó siendo segundo en la parrilla. El domingo las Yamaha estaban condenadas con la goma blanda delantera, pero él, sin probarla, optó por la dura. Y acertó, una vez más. No es nada fácil, con estas motos y pilotajes tan precisos y con tal carga de electrónica, salir a carrera con una gomas que no has probado antes. Y menos hacerlo al nivel de pilotaje y competitividad que volvió a demostrar el mago de Tavullia. Rossi es una animal competitivo, y luchar como lo hace con pilotos de la calidad de los que tiene enfrente no es, absolutamente, nada fácil ni que esté al alcance de cualquiera.

Marc Márquez volvió a dar señales de vida. Después de muchas carreras ‘desaparecido’, el piloto agresivo, intuitivo, infatigable, talentoso, habilidoso y que no quiere perder ni a las canicas, volvió en su mejor versión, ofreciendo un espectáculo en su batalla con Rossi que, ahora mismo, es lo mejor que se puede ver al más alto nivel en el deporte mundial. A Marc sólo le motiva la victoria, ganar y ser campeón del mundo, pero sobre todo eso, lo que más le motiva es ganar a Rossi. El mundial de MotoGP es un gran espectáculo y un gran negocio, y goza de excelente salud, pero las batallas cuerpo a cuerpo entre estos dos pilotos son ya, en sí mismas, un espectáculo propio. En Silverstone el de Honda sabía que podía gastar uno de sus comodines, y se la jugó. Al final no le salió como esperaba, pero sumar una carrera más y sólo dejarse tres puntos en el envite, fue todo un éxito.

Dani Pedrosa dio pasos adelante ya en Brno, pero al final en carrera no pudo refrendarlo. Esta vez, en Silverstone, el de Honda sí pudo certificar en carrera que está evolucionando a medida que la Honda va resolviendo los problemas que tenía a principio de temporada con la electrónica. En Honda están ‘descifrando’ la nueva electrónica y Dani empieza a sentirse mejor con la moto y con él mismo. El ritmo mostrado en Silverstone le equiparó con el grupo delantero (Maverick al margen), aunque no pudo entrar en ningún momento en la batalla. Es una buena noticia, ahora que llega la parte de la temporada y las carreras en las que el barcelonés acostumbra a dar su mejor versión. Dani quiere ganar una carrera, como mínimo, esta temporada, y Malasia lo tiene marcado en rojo en su calendario mental.

Se mantienen

Eugene Lavery volvió a ser una de las atracciones del gran premio. El norirlandés se metió en la Q2 y se mostró especialmente rápido y agresivo a una vuelta. De hecho, ya con la bandera a cuadros bajada, estaba realizando una vuelta en casco rojo y apuntando a la pole, cuando se fue al suelo. Al parecer por un problema en las presiones de su neumático trasero. Es anecdótico, lo importante es que el piloto de Aspar sigue evolucionando y demostrando su calidad. Lástima que, finalmente, se vaya la próxima temporada a WSBK.

Bajan

Andrea Iannone ya ha demostrado a estas alturas de la temporada que es un piloto rápido como pocos. De eso no hay duda. Pero el italiano no ofrece la más mínima seguridad. Nuevamente, y ya van unas cuantas, cuando estaba segundo en carrera, con ritmo y apuntando a un podio que en Ducati ya acariciaban, se fue al suelo. Solo, sin más. Andrea ha dado este año tres podios a su fábrica, uno de ellos la espectacular victoria de Austria. Pero… ¿cuántos le ha quitado? Iba segundo en Qatar cuando se fue al suelo. Jugó a los bolos en Argentina con su compañero Dovizioso cuando faltaban 50 metros para la meta y los dos estaban en podio. Se fue al suelo en Le Mans cuando iba segundo y atrapando al primero, Lorenzo… cinco me salen, cuatro suyos y el de Dovi en Termas. En fin, poca fiabilidad la del italiano.

Jorge Lorenzo empieza a preocupar. Hasta ahora parecía que su perdida de competitividad se ceñía a las carreras en mojado, pero el domingo en Silverstone las condiciones eran óptimas para correr en moto. El mallorquín habló esta vez de problemas con los neumáticos, pero al menos admitió que no estaba ni para acabar entre los cinco primeros. La falta de confianza que han generado sus malos resultados desde que en Barcelona se lo llevara por delante Iannone, se están traduciendo en un pilotaje que no alcanza para estar entre los mejores. Seguramente Lorenzo sólo necesite de un buen resultado, de una victoria, para volver a ser el que siempre ha sido. Pero necesita recuperar la confianza y la velocidad para poder conseguir un triunfo que se ha puesto, ahora mismo, carísimo. El mallorquín debe reaccionar y acabar la temporada de la mejor forma posible. Irse a Ducati tras un mal año y con dudas, sería el peor de los escenarios para un campeón que ha tomado, posiblemente, la decisión más importante de su carrera deportiva.

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Evento GP de Gran Bretaña
Pista Silverstone
Pilotos Valentino Rossi , Eugene Laverty , Jorge Lorenzo , Cal Crutchlow , Dani Pedrosa , Marc Marquez , Andrea Iannone , Alex Lowes , Maverick Viñales
Tipo de artículo Artículo especial