Marc Márquez y la filosofía zen

Los números avalan el ejercicio de contención que Marc Márquez está llevando a cabo en este Mundial que lidera con comodidad a pesar de sumar menos victorias que nunca.

Alcañiz (España).- Como ha reconocido en varias ocasiones, el español vive un conflicto interno cada vez que sale a la pista. La parte de él que le ha convertido en un referente y que, entre otras cosas, le llevó en 2013 a proclamarse como el campeón del Mundo de MotoGP más joven de la historia, se da de frente con una nueva versión, mucho más cerebral, construida a partir de la ducha de realidad que vivió el año pasado, en el que ni siquiera pudo pelear por el título hasta el final.

“El Marc de siempre volvió en Gran Bretaña, en las últimas vueltas, y muchos me preguntaron por qué había tomado tanto riesgo, si eso al final me hizo perder algunos punto más”.

A día de hoy se ha impuesto esta segunda faceta, por más que la primera también ha emergido en momentos puntuales, como por ejemplo en Silverstone, donde perdió la posibilidad de subirse al podio por enzarzarse en un rifirrafe por la segunda plaza con Cal Crutchlow, y cuando ya había dejado atrás a Valentino Rossi, su principal amenaza de cara al Mundial.

“El Marc de siempre volvió en Gran Bretaña, en las últimas vueltas, y muchos me preguntaron por qué había tomado tanto riesgo, si eso al final me hizo perder algunos punto más”, afirma el catalán en una entrevista concedida a motogp.com.

“Pero esos mismos, si hubiera terminado el segundo, habrían dicho que era el rey por haber tomado ese riesgo. Al público le gusta las carreras como Silverstone y yo no solo corro para mí, también para que la gente disfrute”, añade el corredor de Cervera (Lleida), que la mayor parte del tiempo está convencido de que, en la coyuntura actual, amarrar todos los puntos que pueda es la mejor estrategia. Y al menos la estadística le da la razón.

"Al público le gusta las carreras como Silverstone y yo no solo corro para mí, también para que la gente disfrute”.

A las puertas de la 14ª parada del calendario que este fin de semana se llevará a cabo en Aragón, Márquez manda en la tabla con 43 puntos de ventaja sobre Rossi, su más inmediato perseguidor. Eso, a pesar de que sus números son, probablemente, los menos vistosos de los cuatro cursos que lleva compitiendo en la categoría de las motos pesadas.

En este 2016, Márquez es el integrante de la parrilla que lleva más victorias (tres), a pesar de ser la cifra más pobre de su palmarés en MotoGP. A estas alturas de 2013, el ejercicio de su debut, sumaba cinco, dos más que ahora, por no hablar de las 11 que acumulaba en 2014. Incluso el año pasado, su peor temporada, al llegar a Aragón ya se había impuesto una vez más, aunque entonces también arrastraba ya cuatro ceros, mientras que esta vez no ha dejado de puntuar en ninguna pista.

“Puede que no sea el más rápido, pero sí lo soy en términos generales. Soy el más regular”.

Esa mutación a la filosofía zen es la clave del éxito que acompaña al de Honda, y la que le ha permitido fallar menos que nadie. La inestabilidad que impera en el campeonato, fruto de la aparición de los neumáticos Michelin y de la nueva electrónica, ha pillado a casi todo el mundo a trasmano, y quien mejor lo ha sabido llevar ha sido el #93.

“Puede que no sea el más rápido, pero sí lo soy en términos generales. Soy el más regular”, argumenta Márquez, que en Motorland deberá volver a pelearse contra sí mismo. La mayor parte del tiempo tiene claro cuál es su objetivo: “La prioridad es ganar el campeonato, y para eso es mejor abordar algunas carreras de una forma distinta a la que me pide el cuerpo”. 

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Pilotos Marc Marquez
Equipos Repsol Honda Team
Tipo de artículo Análisis