Márquez: "Los problemas que tenemos no se resuelven con alitas"

Marc Márquez está desorientado y lo que más le preocupa es no tener un diagnóstico exacto de los problemas de su moto.

Pasan los días y el bicampeón del mundo de MotoGP no consigue acercarse a los más rápidos, que van quemando etapas, mientras que él sigue encallado en tratar de encontrar una puesta a punto básica de la que poder partir.

Márquez terminó el noveno en el penúltimo ensayo de la pretemporada, a seis décimas del más rápido, y las ganas de escalar posiciones y arañar tiempo le llevaron a arrastrarse por el suelo al poco de salir a pista.

"Salí convencido de que la moto iría bien y sí, hice 1m56s pero me caí. Así que ya he visto que no soy yo, sino que el límite está allí", explicó el español. "Intentaba cambiar un poco el estilo de conducción, así que frené tarde y fuerte, a ver si [los neumáticos] aguantaban, pero no", prosiguió el chico de Cervera.

Según aseguró al bajarse de la moto este jueves, los técnicos de HRC consiguieron minimizar los problemas que experimentaba el miércoles a mitad de curva, aunque con la solución estos se trasladaron a la salida de los virajes.

"Lo que más se me atragante es la salida, y la ley del motociclismo dice que ahí es donde se hace el tiempo porque después de la curva viene una recta. Si pierdes tiempo al salir, eso lo arrastras en toda la recta", relató el piloto.

"He reservado neumáticos para hacer un simulacro el viernes, pero de momento no me siento preparado. A ver si puedo seguir evolucionando y si lo logramos, pues sí, estaría bien hacerlo antes del primer gran premio", zanjó Márquez, que por primera vez probó unas pequeñas alas ensambladas en la parte baja de la cúpula de su RC213V, a las que quitó importancia: "los problemas que tenemos no se resuelven con unas alitas".

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