Por qué Viñales podría no volverse a subir a una Yamaha en MotoGP

Los argumentos sugeridos por Yamaha para suspender la participación de Maverick Viñales en el GP de Austria son de tal gravedad que se hace difícil pensar que el español pueda volver a competir con ellos.

Por qué Viñales podría no volverse a subir a una Yamaha en MotoGP

El fabricante justificó la drástica medida adoptada tras haber comprobado, a través de la telemetría, que el catalán había hecho una mala praxis en su M1, circunstancia que no solo podría haber dañado el propulsor del prototipo, sino que también puso en riesgo tanto su integridad, como la del resto de sus rivales.

Los datos demuestran que, en los últimos cuatro giros de la carrera del domingo pasado, Viñales perdió, respecto a su tiempo medio por vuelta, cinco segundos (vuelta 24), seis (25), cinco (26) y 12 (27), antes de enfilar el carril de los garajes sin cruzar bajo la bandera de cuadros. Esta información se complementa perfectamente con la secuencia de esa última vuelta exhibida en Motogp.com, la web oficial del campeonato.

“La suspensión es consecuencia de un análisis en profundidad de los datos y la telemetría llevado a cabo a lo largo de los últimos días […]. Las decisiones relativas a los pilotos que participarán en las próximas citas se tomarán una vez se estudie detalladamente la situación”, notificaba Yamaha, que de forma indirecta abría la puerta a no volver a contar con el corredor.

Justo después de correr en Assen, la última cita del calendario entes del parón, el gerundense afirmó haber renunciado a su segundo año de contrato con Yamaha (2022), a la espera de que Aprilia confirme su incorporación con vistas al curso que viene.

Maverick Viñales, Yamaha Factory Racing, viendo la FP1 del GP de Austria

Maverick Viñales, Yamaha Factory Racing, viendo la FP1 del GP de Austria

El destino quiere que este episodio haya tenido lugar en el Red Bull Ring, un escenario en el que Yamaha pidió públicamente perdón a Viñales y Valentino Rossi en 2018, por boca de Kouji Tsuda, su máximo responsable del proyecto de MotoGP, por el pobre rendimiento de la moto que conducían. Para la compañía japonesa, la actitud del #12 es absolutamente intolerable porque supone un ataque frontal contra su honor.

Varias fuentes del paddock consultadas por Motorsport.com, incluidos varios pilotos, confirman que efectivamente Viñales circuló durante las últimas vueltas de forma errática y dando acelerones sin ningún sentido.

"Iba con el embrague accionado y el motor llegando al corte de encendido", coinciden estos testigos.

Motorsport.com entiende que, durante el fin de semana, Mack apercibió que el motor de una de sus M1 no funcionaba debidamente y lo transmitió a los técnicos, que, a pesar de ello, decidieron no sustituirlo. Al comenzar la vuelta de formación de la parrilla de la segunda carrera –la primera se neutralizó a raíz del accidente entre Dani Pedrosa y Lorenzo Savadori en la tercera vuelta–, la moto del gerundense –tenía que partir el noveno–, se le paró, circunstancia que le obligó a tomar la salida desde el pit lane. Según sostienen en la fábrica nipona, Mack no solo se quedó a gusto con su M1, sino que la peor parte se la llevó el scooter con el que se mueve por el paddock.

 

“Después de esto, se hace difícil imaginar que Maverick vaya a volver a subirse a una Yamaha”, cuenta a quien escribe estas líneas alguien que sale del taller del constructor de Iwata. “Es una pena porque él es un buen chico, pero no se ha rodeado de las personas adecuadas”, completa una persona que conoce muy de cerca al gran ausente de este fin de semana Spielberg, que hasta el momento no ha querido defenderse de las acusaciones de las que ha sido objeto.

“No entiendo cómo ha podido volver a hacerlo”, se preguntaba esta voz autorizada, en referencia a la espantada del chaval, de entonces 17 años, durante el Gran Premio de Malasia de 2012, cuando decidió unilateralmente irse a su casa para forzar su salida de la estructura Bluesens Avintia.

Viñales vive desde hace tiempo inmerso en un espiral de cambios que no le han llevado a encontrar la estabilidad que deseaba. En los últimos años se mudado tres veces, pasando por Andorra y Qatar, para finalmente volver a Roses, su pueblo natal, y donde hace un par de meses fue padre por primera vez.

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Coincidiendo con el inicio del Mundial de 2020 cambió de agente: rompió de mutuo acuerdo con Paco Sánchez, quien en 2012 le convenció de regresar a Malasia tras revisar su contrato, y se vinculó con Giovanni Balestra, un ejecutivo de Oakley, uno de los patrocinadores de Yamaha y de otras escuderías y pilotos del paddock. La primera operación del italiano llevó a Viñales a poner fin a su vínculo con Yamaha un año antes de lo estipulado, y se espera que la segunda termine con él en Aprilia, aunque solo para 2022.

Antes de eso, probablemente, Balestra tiene encima de la mesa la patata más caliente que probablemente haya tenido que manejar en su vida. Pactar con Yamaha una salida que sea lo más beneficiosa posible para su cliente, algo nada fácil con todos los elementos que juegan en su contra, que seguramente tratará de cobrar los cerca de ocho millones de euros que le corresponderían por este 2021.

De momento, Viñales guarda silencio y solo ha colgado una imagen en su cuenta de Instagram, en la que se le ve siguiendo el primer ensayo libre del Gran Premio de Austria desde una de las curvas del Red Bull Ring, y prometiendo que dará su versión en cuanto pueda.

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