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Las mejores historias de 2018, #18: Penske y T8 desatan la guerra en los Supercars

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Las mejores historias de 2018, #18: Penske y T8 desatan la guerra en los Supercars
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Traducido por: Luis Ramírez
15 dic. 2018 19:53

En el número 18 de nuestro conteo nos trasladamos hasta Australia para la pelea en los Supercars que tuvieron los equipos DJR Team Penske y Triple Eight.

Las penalizaciones y protestas dieron lugar a una pelea por el título de la categoría Supercars que se tornó amarga, pero emocionante, entre el DJR Team Penske de Scott McLaughlin, y Triple Eight de Shane van Gisbergen.

La tensión entre los competidores quedó evidente desde el primer día. Apenas el equipo de fábrica de Holden presentó su nuevo ZB Commodore en Adelaida, surgieron preguntas sobre su legalidad. El jefe del DJR Team Penske, Ryan Story, estaba en el frente con respecto a los pesos del panel, lo que sugiere que el uso extensivo de partes compuestas le daba al hatchback una ventaja injusta.

No hubo ninguna acusación de que el auto en sí estuviera bajo de peso, sino que se centró en los paneles compuestos, lo que dio a T8 y al equipo de Holden la libertad de usar lastre, mientras que los equipos de Ford y Nissan ya estaban en el límite de peso con sus paneles de acero.

Después de eso siguió un franco intercambio de opiniones a través de los medios de comunicación, y a los Ford y Nissans se les concedió el uso de techos y tapas de motor de materiales compuestos cuando llegaron a Albert Park.

La controversia volvió a subir de tono a mitad de la temporada, esta vez gracias a la confusión de Penske en The Bend. El equipo colocó erróneamente un transeje destinado a pruebas de desarrollo del Mustang en el Falcon de McLaughlin para la sesión de calificación del sábado, lo que significa que estaba equipado con una pieza no elegible por el reglamento. Extrañamente, los organizadores de los Supercars no vieron el tema durante el escrutinio, y no fue hasta Sandown, semanas después, que tuvo lugar una audiencia de delegados para tratar el asunto.

El equipo recibió una multa de $ 30,000, pero otros en el paddock consideraron que eso no era suficiente dado que una acción más inmediata habría obligado a McLaughlin a arrancar desde la parte posterior de la parrilla en lugar del décimo que tuvo para esa carrera.

Todo eso, sin embargo, fue solo una entrada al plato principal que estaba esperando en Nueva Zelanda y Newcastle.

El sábado en Pukekohe fue el clímax de la tensión. La carrera en sí incluyó a Van Gisbergen abriéndose camino sobre McLaughlin, quien recibió una penalización de 5 segundos por contacto, y luego logró 5.5s sobre las vueltas finales para sellar la victoria de todos modos.

Sin embargo, los resultados siguieron siendo provisionales hasta bien entrada la noche, mientras los comisarios realizaron una exhaustiva investigación posterior a la carrera en imágenes que mostraban que las ruedas traseras de Van Gisbergen giraban mientras su auto estaba alzado por los gatos hidráulicos durante una parada, algo prohibido en la categoría.

Lo que parecía una simple penalización terminó siendo una pérdida masiva para Triple Eight, quien argumentó con éxito que existía una rotación incompleta de la rueda, para lo cual había un precedente de tolerancia, además de que no existía evidencia de que el giro del neumático era causado por el acoplamiento del embrague.

Penske inmediatamente protestó por el resultado y, aunque no tuvo éxito, eso también molestó a los del garaje contiguo. El gerente del equipo T8, Mark Dutton, comparó la decisión de protestar por una infracción “de juego sucio”.

Habiendo salido de Nueva Zelanda elogiando a la gente de control de carrera por su enfoque medido, T8 tuvo una opinión muy diferente sobre los procesos de tomas de decisiones antes de las 10 am del domingo por la mañana en Newcastle.

Una emocionante carrera del sábado, en la que Van Gisbergen superó a McLaughlin sin combustible en la última vuelta, estableció una diferencia de dos puntos para el domingo. El ganador se llevaba todo.

La situación permaneció así hasta que se realizó otra investigación posterior a la carrera por una detención en pits de Van Gisbergen, esta vez el problema se centró en la conexión de la manguera de combustible cuando el automóvil descendió de los gatos hidráulicos.

Fundamentalmente, el equipo T8 eligió no volver a reconectar el automóvil al darse cuenta de lo que había sucedido debido a que se había completado el reabastecimiento de combustible.

Incapaces de negar lo que sucedió, T8 intentó argumentar que el reabastecimiento de combustible se había completado cuando el automóvil había descendido, esto a pesar de que la manguera aún estaba conectada. El mismo argumento se usó para explicar por qué el auto no fue levantado de nuevo.

A los comisarios no les impresionó ninguna de las dos explicaciones, ya que castigaron a Van Gisbergen con una penalización de 25 segundos, lo que dejó a McLaughlin a un paso de sellar el título el domingo por la tarde.

Al final, un segundo lugar de Van Gisbergen contra un cuarto sitio de McLaughlin fue suficiente para que sellara el título.

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Podio: Ganador de la carrera Scott McLaughlin, DJR Team Penske, segundo lugar Shane van Gisbergen, Triple Eight Race Engineering Holden

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Photo by: Dirk Klynsmith / LAT Images

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