Por qué la propuesta de utilizar una sola moto dejó en shock a todo el paddock de MotoGP
La propuesta de reducir de dos a una las motos disponibles para los pilotos de MotoGP durante las sesiones de práctica ha sacudido al paddock, debido a las profundas consecuencias que podría tener en todos los niveles del campeonato.
El Gran Premio de Hungría puede perfectamente suponer un antes y un después para el campeonato, tanto en el corto plazo como en el largo. En la pista, Marc Márquez volvió a ganar y comenzó a generar dudas a quienes daban por hecho que el título era cosa de Aprilia. En el paddock, la trastienda del circuito y donde cohabitan todos los habitantes de la caravana itinerante que sigue el campeonato, la incertidumbre se ha focalizado en las últimas semanas en la próxima temporada.
Más concretamente, en el impacto que tendrá a todos los niveles la propuesta impulsada por la Asociación de Constructores (MSMA) de pasar de usar dos motos a una, durante los ensayos. Motorsport.com ya informó de esa posibilidad el mes pasado y, desde entonces, los fabricantes han ido dando pasos hacia su consolidación. Aquello que muchos consideraban casi como un delirio está muy cerca de legitimarse después de la última reunión de la MSMA, el pasado domingo, en el circuito de Balaton.
El encuentro arrancó a las nueve de la mañana en las oficinas de MotoGP Sports Entertainment Group (MotoGP SEG), el promotor, y se prolongó durante 50 minutos, justo después de que terminara el warm up. La mayoría de constructores mandaron a dos representantes. Por parte de Ducati asistieron Gigi Dall’Igna y Mauro Grassilli, director general y deportivo, respectivamente. Takahiro Sumi y Paolo Pavesio defendieron a Yamaha; Mikihiko Kawase y Alberto Puig, a Honda; Jens Hainbach y Pit Beirer, a KTM y Massimo Rivola, a Aprilia. Junto a ellos también estuvo Biense Bierma, quien les representa en las juntas de la Comisión de Grandes Premios.
Será este órgano quien deberá dar luz verde definitiva a esta reforma tan trascendental, que debe someterse a votación. De cualquier forma, Motorsport.com entiende que las escuderías dan por sentado que el asunto tirará hacia adelante, por más que dentro de los propios equipos hay mucho recelo por ello, y muchas voces críticas por lo que puede suponer.
El box del Trackhouse Racing
Foto de: Gold and Goose Photography / Getty Images
De entrada, vale pena destacar que los fabricantes se sacaron esta propuesta de la manga como baza negociadora ante MotoGP SEG, con la intención de sacar un mayor beneficio económico del acuerdo que los vinculará al campeonato los próximos cinco años (2027-2031). Y todo, bajo el pretexto de la contención del gasto. Según los cálculos hechos por algunos ejecutivos consultados por quien escribe estas líneas, el ahorro rondaría el millón y medio de euros por escudería, una cantidad que surgiría, esencialmente, de dos partidas: recorte de personal y de kilometraje de los prototipos, dado que también se pretende reducir la duración de las sesiones de ensayos libres, a raíz de una sugerencia que emergió durante el Gran Premio de Italia.
De Mugello se salió con un pacto verbal común que daba por bueno el paso a una moto, una impresión que todavía tomó más cuerpo el jueves siguiente por la tarde, ya en las instalaciones de Balaton, en otra puesta en común que se alargó durante tres horas y media.
La posibilidad de invisibilizar uno de los prototipos –estaría en la parte trasera de los talleres, o en el camión– durante los entrenamientos genera mucha controversia. Ya no solo porque condicionará la vertiente deportiva en todo su espectro, sino porque también frenaría de forma drástica el desarrollo de las motos, más aún en una temporada en la que entra en escena el nuevo reglamento técnico. "A nivel de evolución supondría emplear el doble de tiempo. Ahora, por ejemplo, si recibimos un basculante o un chasis nuevo, lo colocamos en una de las dos unidades y lo comparamos con la otra. Con una sola, este proceso se eternizará", cuenta a Motorsport.com un técnico de KTM que prefiere no dar su nombre, y que confía en que todavía haya margen para dar marcha atrás.
El box del Red Bull KTM Tech 3
Foto de: Gold and Goose Photography / Getty Images
Los integrantes de la MSMA tienen previsto volver a verse este miércoles –esta vez, de forma telemática–, pero después de los acontecimientos en Hungría, es más razonable pensar en que se seguirán afinando los flecos que están aún por definir –se pretende introducir una especie de curfew (toque de queda), para limitar las horas de trabajo, así como identificar a las personas que podrán trabajar en las motos–, que imaginarse una eventual contramarcha.
Al margen de las implicaciones deportivas y operativas, es obligatorio llevar el foco a la vertiente más comercial que pueda tener esta sacudida. Desde la adquisición por parte de Liberty Media, los responsables del campeonato se han propuesto popularizarlo al máximo, con un plan de expansión a varios años vista que pretende romper todas las fronteras posibles, poniendo en relieve la espectacularidad de lo que ocurre en pista.
Un enfoque en el que cuesta mucho encajar una medida tan restrictiva como la de esconder una de las dos motos que ahora hay disponibles. Sobre todo, porque eso significará que aquellos corredores que rueden por el suelo en según qué momentos del fin de semana no podrán reincorporarse a la pista hasta la siguiente sesión, con la merma en la exposición que eso significará para los patrocinadores, quienes, seguramente pidan revisar sus acuerdos en base a ello.
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