Martin Urruty: Marc Márquez, enojado

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Martin Urruty: Marc Márquez, enojado
Martín Urruty
Por: Martín Urruty
24 abr. 2018 11:20

"No conviene algo que haga enojar al campeón de MotoGP. Ni siquiera que lo irrite un poco. Los resultados pueden ser catastróficos para sus rivales", analiza Martín Urruty de la victoria en Austin Marc Márquez.

Valentino Rossi, Yamaha Factory Racing
Marc Marquez, Repsol Honda Team
Marc Marquez, Repsol Honda Team
Marc Marquez, Repsol Honda Team
Ganador, Marc Marquez, Repsol Honda Team
Podium: Ganador, Marc Marquez, Repsol Honda Team

Ciertas recetas no resultan recomendables para ser aplicadas en Marc Marquez. Y mucho menos si el piloto en cuestión está en vísperas de correr en Austin, Estados Unidos. Son claras contraindicaciones. No conviene algo que haga enojar al campeón de MotoGP. Ni siquiera que lo irrite un poco. Los resultados pueden ser catastróficos para sus rivales.

Márquez llegó a la pista texana, una suerte de segunda casa que ha dominado a gusto desde que en 2013 fue incluida en el calendario, apuntado por sus múltiples -y algunas peligrosas- transgresiones durante el Gran Premio de la República Argentina. Condenado ampliamente en la corte virtual inmediata que se monta en redes sociales, criticado por varios colegas y especialmente azotado por el filoso discurso de Valentino Rossi, el tetracampeón encaró su estadía en Norteamérica lidiando con los coletazos de un escándalo aún en proceso. La rápida derivación fue el endurecimiento de las sanciones, un pedido compartido por la mayoría de los pilotos, comunicado durante la tensa reunión de la comisión de seguridad en la que intervino hasta Carmelo Ezpeleta, el mandamás de Dorna, la empresa tenedora de los derechos comerciales del Campeonato Mundial.

Márquez fue el primer castigado con la nueva doctrina: una maniobra que hasta un par de semanas antes habría pasado inadvertida, zanjada en el paddock con una charla entre los pilotos involucrados o, como máximo, con alguna reconvención de las autoridades, fue punida con el retraso de tres posiciones en la grilla. Márquez fue penado por haber obstaculizado a Maverick Viñales durante la clasificación. No pareció que el séxtuple campeón haya querido bloquear a su compatriota. No bien advirtió su presencia se movió hacia la banquina. Sin embargo, la Dirección de Carrera, esta vez implacable, sacó a Márquez de la pole position que por sexto año seguido había obtenido y lo mandó a largar desde el cuarto lugar. Aunque Viñales terminó heredando el primer cajón de la grilla en el Circuit of the Americas, la pole quedará en la estadística personal del leridano.

Si el furioso Gran Premio de Márquez en la Argentina concluyó con tres sanciones en menos de 45 minutos, en Austin ya tenía un castigo encima antes de largar. Si el plan era, además, que se calmara, habría que haber leído el dorso del prospecto: todo eso lo enardeció. Cuando se apagaron las cinco luces rojas del semáforo, el piloto que buscaba su primera victoria desde Australia 2017 se lanzó al ataque. En los 350 metros que recorrió desde su puesto de partida hasta la primera curva, dejó atrás a Rossi y superó a Johann Zarco y Viñales para salir del cerrado viraje pegado a la Suzuki de Andrea Iannone. Media vuelta después ya era puntero. El plausible intento del italiano por seguirlo se desvaneció un giro más tarde. Simplemente porque nadie podía ni ha logrado hasta ahora andar tan rápido como Márquez en el circuito texano.

Consumado el triunfo del número 93 en su 93ª carrera en MotoGP, invicto en Austin, décima victoria seguida corriendo en la elite en Estados Unidos y duodécima en ese país si se añaden las obtenidas en Moto2, Márquez confesó que no se había sentido con confianza para pelear mano a mano con otros pilotos en pista. Entonces decidió arrasarlos, dejarlos en ridículo durante buena parte de las 20 vueltas. Fue el resultado de haberlo hecho enojar.

Lejos de un acto de cobardía, el escape del campeón a la victoria fue una demostración de su capacidad -y de las mejoras con las que Honda marca el pulso en el arranque del año- sin que le importara dejar al espectáculo sin matices. Márquez huyó de posibles roces que traerían más acusaciones y acaso sanciones: quiso correr solo. Austin es, al cabo, un lugar en el que siempre corre solo.

Cinco años después de haber logrado en ese circuito los records de precocidad como el piloto más joven en marcar una pole position y ganar una carrera en MotoGP, Márquez sojuzgó a sus oponentes en casi todas las vueltas: Iannone fue 57 milésimas más rápido que el español en la segunda; Viñales y el italiano giraron algo más veloces que el catalán en la 14ª cuando uno ya estaba a más de seis segundos y el otro, a casi ocho; Mack le descontó tres décimas en la 16ª y en la penúltima ronda Iannone se arrimó ocho décimas y Rossi, apenas una y cuando ya estaba a 13 segundos. Que la diferencia con Viñales haya sido de sólo 3s5 al cruzar la meta se explica viendo cómo Marc dedicó el último tercio de vuelta a saludar al público y alcanzó la bandera de cuadros haciéndole una reverencia a su equipo, que lo aguardaba parado sobre el paredón de boxes con medio cuerpo sobre la pista.

Márquez se cuidó de sólo una cosa durante el Gran Premio de las Américas: de no tener rivales cerca para no engendrar nuevas polémicas. Escapó. Sólo se detuvo, ganador, cuando le bajaron la bandera.

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Sobre este artículo

Campeonatos MotoGP
Pilotos Valentino Rossi Shop Now , Marc Marquez Shop Now
Equipos Team Suzuki MotoGP , Repsol Honda Team
Autor Martín Urruty
Tipo de artículo Análisis