Marc Márquez, un seguro de vida

Tras la frustración que le generó a Márquez quedar descartado de la lucha por el título de 2015, el español se convirtió en una máquina de precisión que le ha llevado a ser el único piloto del Mundial que ha puntuado en todas las carreras.

Motegi (Japón).- Por si el disgusto que se llevó el español fuera pequeño, la moto con la que Honda se presentó en pretemporada todavía complicó un poco más las cosas. A partir de un cambio en la filosofía del propulsor, que pasó a incorporar un cigüeñal contrarrotante, la RC213V se convirtió en un potro desbocado, con la potencia habitual marca de la casa, pero con unos graves problemas de aceleración.

 “Aprendí a base de golpes, como casi todo desde que llegué al Mundial”

Eso, en parte, también obligó de forma indirecta a que el corredor de Cervera (Lleida) persistiera en esa nueva forma de encarar los retos. Con un prototipo tan crítico era absolutamente inviable correr como Tarzán. El Marc Márquez que todo el mundo había conocido ya no estaba, sino que había mutado a otra versión mucho más pragmática.

“A mi me puedes decir las cosas 20 o 30 veces, pero siempre voy por mi camino aunque no siempre sea el bueno. El año pasado aprendí que hay que tomarse cada gran premio como si fuera un granito de arena que, poco a poco, te lleva hasta el premio gordo que es el título”, reflexiona el flamante campeón del mundo. Y remacha: “Aprendí a base de golpes, como casi todo desde que llegué al Mundial”, añade Márquez.

A lo largo de los ocho años que lleva en el Mundial desde que debutó en el Mundial (2008), el catalán se ha ido curtiendo con esos palos a los que se refiere. Los ha tenido en todas las categorías. “Pero nunca lo tuvo fácil. Recuerdo cuando apenas podía mover la moto en el Campeonato de España de Velocidad (CEV), y en Valencia tenía que casi pararse en las curvas para balancearla”, cuenta a Motorsport.com Angel Viladoms, presidente de la Federación Española de Motociclismo. 

Las seis caídas que sufrió la temporada 2015 fueron el punto de partida de este nuevo Márquez, convertido en una especie de seguro de vida

En 2010, el año en el que se proclamó campeón de la categoría de las motos pesadas, entonces aún de 125cc, el Gran Premio de Portugal se cruzó en su camino: en la vuelta de formación después de que la carrera quedara neutralizada se cayó, circunstancia que obligó a su equipo (y a miembros de algún otro), a reparar la moto contrarreloj y a él, finalmente, a salir el último.

Eso, no obstante, no fue impedimento para que culebreara por entre el pelotón y consiguiera ganar, después de mantener un pulso de alto voltaje con Nico Terol. “Hoy me he metido yo en un lío y tenía que arreglarlo. Ha salido bien, pero me he llevado una buena lección”, reconoció entonces el chaval.

Al año siguiente, después de promocionar a Moto2, un accidente durante los entrenamientos en el que se golpeó violentamente la cabeza a punto estuvo de costarle su carrera. Una afectación en los ojos le impidió correr en las últimas pruebas de aquel 2011, en el que tenía muchas opciones de coronarse, y le hizo ver doble durante varios meses. Una operación que llevó a cabo a mediados de enero el doctor Bernardo Sánchez Dalmau le corrigió el problema. Aún hoy, Márquez invita al médico a alguna carrera para agradecerle lo que hizo por él.

Y el año pasado, en su tercer curso en MotoGP, las seis caídas que sufrió a lo largo de la temporada fueron el punto de partida de este nuevo Márquez, convertido en una especie de seguro de vida.

   

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Acerca de este artículo
Series MotoGP
Pilotos Marc Marquez
Equipos Repsol Honda Team
Tipo de artículo Artículo especial