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Cómo Ricciardo desterró a sus fantasmas de Mónaco en 2018

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Cómo Ricciardo desterró a sus fantasmas de Mónaco en 2018
Por:
, Grand prix editor
Traducido por: Luis Ramírez
23 may. 2020 21:08

La victoria en el Gran Premio de Mónaco 2016 se escapó de las garras de Daniel Ricciardo y dejó al australiano enfurecido. Pero dos años después, en la edición de 2018, desterró a esos demonios con una victoria sobresaliente.

Del rostro de Daniel Ricciardo siempre se puede notar una gran sonrisa, es algo a lo que el paddock de la Fórmula 1 está acostumbrado. Incluso cuando el año pasado llegó a la zona de medios tras una de las carreras más duras con Renault el año pasado, el australiano siempre ha encontrado algo positivo, o al menos se burlaba de su propia mala suerte.

Pero algunas de las imágenes más icónicas de la carrera de Ricciardo en la F1 provienen de un momento en que estaba hirviendo de ira, con el rostro desprovisto de felicidad, como cuando aceptó el trofeo del segundo lugar en el Gran Premio de Mónaco de 2016.

Era una carrera que se le había escapado de las manos al australiano. Después de conseguir su primera pole position en la Fórmula 1 el día anterior, había dominado las primeras vueltas de la carrera en condiciones de lluvia antes de quedar detrás de Lewis Hamilton luego de haberse detenido en pits por los neumáticos intermedios.

Hamilton se había quedado fuera con los neumáticos de lluvia antes de cambiar a slicks, lo que permitió a Ricciardo cerrar la brecha antes de que ambos entraran a pits en vueltas consecutivas para realizar el cambio. Hamilton completó su parada antes de que Red Bull se preparara para llamar al australiano un giro más tarde.

Pero después de un cambio tardío al decidir los neumáticos que le montarían al aussie, el integrante de Red Bull Racing llegó a su cajón sin que sus mecánicos estuvieran preparados. Aunque salieron corriendo con las llantas y las acomodaron en el monoplaza de Ricciardo, ya había perdido nueve segundos, lo que permitió al de Mercedes tomar la delantera.

Eso dejó a Ricciardo en un segundo puesto con una gran frustración por el resto de la carrera, dejando grandes cicatrices después de estar tan cerca de ganar el evento por primera vez.

"Estaba tan enojado", escribió Ricciardo en una publicación reciente en Twitter al recordar la carrera. "No me hubiera importado tener una falla mecánica y no terminar. No quería hablar con nadie después. Ciertamente no quería ninguna simpatía, era ira pura".

"No quería escuchar a nadie disculparse y tampoco pensé que algo bueno podría venir de mí señalando con el dedo en ese momento que estaba enojado. Es lo que hizo que dos años después fuera tan dulce".

Más sobr Daniel Ricciardo:

Podio de 2016: Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1, Daniel Ricciardo, Red Bull Racing y Sergio Perez, Force India

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Photo by: Red Bull Content Pool

Ricciardo llegó a Mónaco para el Gran Premio de 2018 en una posición similar a dos años antes. El monoplaza de Red Bull marcó el ritmo ese fin de semana, terminando 1-2 en las dos primeras prácticas libres. Antes del sábado, parecía ser una pelea por la victoria directa entre Ricciardo y su joven compañero de equipo Max Verstappen.

Pero en la práctica final, Verstappen desperdició sus posibilidades de una victoria inaugural en Mónaco. Un error al salir de la chicane de la piscina lo hizo chocar contra la barrera y arruinar la parte delantera de su RB14, dejando a sus mecánicos con un trabajo de reparación imposible antes de la calificación. El holandés no pudo tomar parte en la clasificación como resultado del accidente, allanando el camino para que Ricciardo tomara su segunda pole de Mónaco, quedando por delante de Sebastian Vettel.

"50% hecho", dijo después de cruzar la línea. "Terminemos esta mierda mañana".

Con la redención en mente, Ricciardo tuvo un arranque perfecto desde la pole, reteniendo su ventaja sobre Vettel, y rápidamente comenzó a construir su liderazgo durante las primeras vueltas. La brecha se mantuvo estable en aproximadamente dos segundos antes de crecer un segundo más cuando los neumáticos de Vettel comenzaron a desvanecerse.

El de Ferrari trató de adelantar a Ricciardo por estrategia al detenerse en los pits al final de la vuelta 16, lo que obligó a Red Bull a responder una vuelta más tarde. Esta vez, las cuatro llantas estaban listas con mucha anticipación y fueron montadas sin problemas, lo que le permitió mantener la cima al salir del carril de pits. El obstáculo que lo había derribado hace dos años se había superado con éxito.

Pero Vettel comenzó a recortar la ventaja de su rival antes de que la brecha se redujera en casi un segundo en una sola vuelta. Ricciardo informó en el giro 28 que estaba perdiendo potencia y le preguntó al ingeniero Simon Rennie si había algo que pudiera hacer.

"Podemos ver lo que está sucediendo, solo necesitas mantenerte fluido, enfocado", respondió un relajante Rennie. Ricciardo estaba todo menos relajado, simplemente afirmaba: "¡Sin embargo, no tengo potencia!”.  

Daniel Ricciardo, Red Bull Racing RB14, lidera sobre Sebastian Vettel, Ferrari SF71H

Daniel Ricciardo, Red Bull Racing RB14, lidera sobre Sebastian Vettel, Ferrari SF71H

Photo by: Steve Etherington / Motorsport Images

Vettel logró acercarse a Ricciardo y ponerse dentro del rango DRS mientras el Red Bull corría hasta 19 km/h por debajo de su velocidad máxima habitual al final de las rectas, todo por una falla en el MGU-K que le estaba costando alrededor de 160 CV, y significaba que no podía usar la séptima u octava marcha.

Fue una tarea poco envidiable si se considera que tuvo que cuidar sus neumáticos con 50 vueltas restantes, corriendo alrededor de 2.5 segundos por vuelta más lento que su tiempo más rápido en carrera. Red Bull no tenía planes de salvar el motor retirando el automóvil, y el director del equipo, Christian Horner, dijo más tarde que su posición era "lideramos el Gran Premio de Mónaco, correremos hasta que este motor se detenga".

Pero a medida que avanzaba la carrera, Vettel luchó para acercarse lo suficiente como para realmente molestar a Ricciardo. El piloto de Ferrari optó en varias ocasiones por retroceder y darle un poco de espacio a Ricciardo, enfriando sus neumáticos para una nueva ofensiva, pero la división entre ambos nunca fue menor a nueve décimas de segundo a medida que pasaban las vueltas.

Vettel se vio obligado a renunciar a atrapar a Ricciardo después de que Stoffel Vandoorne se metiera bajo el auto de seguridad virtual a falta de seis vueltas, saliendo de los boxes entre los dos pilotos. Rennie trató de dar algunas palabras finales de aliento, solo para que Ricciardo interrumpiera: "¡Lo tengo amigo!"

Y después de 78 vueltas, finalmente hubo alivio para Ricciardo al cruzar la línea de meta siete segundos por delante de Vettel, logrando la primera victoria de Red Bull en Mónaco desde 2012 y convirtiéndose en el tercer australiano en ganar la carrera después de Mark Webber y Jack Brabham.

"¡Absolutamente increible!" gritó Rennie por la radio. "No sé cómo hiciste eso Daniel, increíble. ¡Santo cielo!"

A eso, Ricciardo respondió: "Saludos muchachos. ¡Redención!"

Horner se apresuró a saltar en la radio y alabar el esfuerzo del australiano en el auto, calificándolo de "Jodidamente increíble”.

"Has hecho un trabajo increíble hoy, eso está a la altura de lo que hizo Schumacher", dijo Horner, refiriéndose a la carrera de Michael Schumacher en el Gran Premio de España de 1994 cuando quedó atascado en la quinta marcha. "Eso es una venganza por lo de 2016. ¡Dale un shoey al Príncipe Alberto!". 

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Princesa Charlene y el Príncipe Albert de Mónaco con el ganador de la carrera, Daniel Ricciardo, Red Bull Racing, en el podio.

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Photo by: Steve Etherington / Motorsport Images

Desafortunadamente, Ricciardo no hizo de su celebración característica una actividad grupal, sino que prefirió darle al Príncipe Alberto y a su esposa, Charlene, champán directamente de la botella del ganador.

Fue una carrera que realmente marcó el punto culminante para Ricciardo en Red Bull. Después de la carrera, se habló de que sus acciones estaban más altas que nunca, en lo que hasta el día de hoy, sigue siendo su visita más reciente a un podio de F1.

Pero sin duda es una de las victorias más significativas de la carrera de Ricciardo, algo de lo que tomó nota al recordar sus carreras más emotivas.

"No voy a mentir, Mónaco 2016 me persiguió durante dos años, y luego no equivocarme en 2018 y pensar que la victoria se me escaparía otra vez ...", recordó.

"[Pero] 2018 fue un nivel diferente de estrés, simplemente por lo que sucedió allí dos años antes. El sentimiento principal era un gran alivio de que esta vez no me lo quitaron. Lo disfruté más los días posteriores, pero ese domingo por la noche ardía por completo. Fue más una exhalación masiva que otra cosa".

Fue un día de redención para Ricciardo, asegurando que no pasaría a la historia como un piloto que casi ganó en Mónaco.

Incluso, si en el futuro cercano, sus perspectivas de aumentar sus siete victorias en el Gran Circo parecen escasas, una victoria en el Gran Premio de Mónaco, con una carga tan emotiva, es algo que nunca se le podrá arrebatar. 

Daniel Ricciardo, Red Bull Racing, celebrando con su equipo.

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