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El día que Vettel chocó pero se coronó en el último gran final

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El día que Vettel chocó pero se coronó en el último gran final
Por:
, Grand prix editor
Traducido por: Luis Ramírez
12 may. 2020 16:47

Es difícil encontrar una definición más dramática del mundial de Fórmula 1 que la de 2012, una carrera que dejó algunas de las mejores imágenes de la historia moderna del campeonato.

Cuando se trata de las críticas formuladas contra la actual Fórmula 1, a menudo se cita la temporada 2012 como un ejemplo de los "buenos viejos tiempos" que el campeonato debe recuperar.

Es fácil ver por qué. Fue una temporada espectacular, con ocho pilotos de seis equipos diferentes en el listado de ganadores. Otros dos equipos estuvieron cerca de las victorias en lo que seguramente fue la temporada más competitiva en lo que va del siglo.

Todo lo que hizo que 2012 fuera grandioso se encapsuló en el Gran Premio de Brasil que finaliza la temporada en Interlagos. Tuvo protagonistas desvalidos, leyendas que se despidieron y, lo que es más memorable, la última gran definición del título.

Los finales de 2014 y 2016 fueron sin duda lo suficientemente dramáticos, ya que Lewis Hamilton y Nico Rosberg pelearon el título bajo las luces de Abu Dhabi. Pero el primero se resolvió en el momento en que el monoplaza de Rosberg falló, y el segundo fue dramático gracias a los inútiles intentos de Hamilton de respaldar a su rival en la oposición.

El enfrentamiento de 2012 entre Sebastian Vettel de Red Bull y el piloto de Ferrari, Fernando Alonso, estaba en otro nivel y llegaron a Brasil separados por 13 puntos. Alonso había acumulado una ventaja de 40 puntos en las vacaciones de verano, llevando su problemático F2012 a victorias en Malasia, en Valencia y en Alemania. Vettel solo tuvo una victoria a su nombre al final de la temporada europea, lo que hacía pensar que un tercer título estaba fuera de su alcance.

Bruno Senna, Williams FW34, Sebastian Vettel, Red Bull Racing RB8 y Sergio Perez, Sauber C31, colisionan al arranque de la competencia.

Bruno Senna, Williams FW34, Sebastian Vettel, Red Bull Racing RB8 y Sergio Perez, Sauber C31, colisionan al arranque de la competencia.

Photo by: Sutton Images

Pero las cosas cambiaron rápidamente. Red Bull hizo un gran avance en el verano con las actualizaciones, dando un gran paso sobre el resto de la parrilla. Cuatro victorias consecutivas desde Singapur a India, seguidas de podios en Abu Dhabi y Austin, pusieron a Vettel al frente en la carrera por el título. El cuarto lugar en Brasil sería suficiente para asegurar el campeonato, mientras que Alonso tenía que terminar en el podio para tener alguna posibilidad de reclamar su primera corona con Ferrari.

Vettel tuvo problemas en la clasificación, quedando cuarto después de un error en su primera vuelta en la Q3. Su compañero de equipo Mark Webber estaba junto a él en tercer lugar, mientras que los McLaren bloquearon la primera fila. Para su última carrera en McLaren, Lewis Hamilton superó a Jenson Button por la pole, aumentando las esperanzas de una victoria de despedida.

Alonso había trabajado en la calificación como lo había hecho tantas veces ese año. No se había clasificado más alto que cuarto desde que ganó la pole en el GP de Alemania, y terminó octavo en Interlagos, ganando un lugar después de la penalización de la parrilla del venezolano Pastor Maldonado. Las opciones favorecían a Vettel, y Alonso lo sabía.

"Si tengo alguna esperanza para el título, es más plausible contar con un retiro para Vettel a que él termine en una posición en la que pueda adelantarle en la clasificación", dijo. "Obviamente, espero una carrera caótica, por lo que la lluvia podría ser un factor importante incluso si, en mojado, es más riesgoso para todos".

Las oraciones de Alonso fueron respondidas cuando la lluvia se presentó antes de apagar las luces, dejando la pista grasienta, pero no lo suficientemente húmeda para los intermedios.

Ambos Red Bull salieron lentamente de la segunda fila, permitiendo que Felipe Massa los pasara a ambos desde la quinta plaza. Vettel se quedó pegado al interior, pero se vio obligado a aflorar cuando abrazaba el vértice de la curva 1, antes de convertirse en parte del caos. Esto permitió tanto a Nico Hulkenberg como, crucialmente, a Alonso dar un el salto, dejando a Vettel en la séptima posición.

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Photo by: Andrew Ferraro / Motorsport Images

Vettel dejó espacio a Paul di Resta, mientras que Bruno Senna, Williams, intentaba pasarlos a ambos. Su rueda delantera derecha se estrelló contra el pontón izquierdo de Vettel y los hizo girar a ambos. Después de quedar en la dirección equivocada, el alemán logró recobrar el camino, pero ahora era último y con un daño visible.

Para empeorar las cosas, Alonso había logrado pasar a Webber y Massa en un solo movimiento al final de la primera vuelta de 71, lo que significa que era el tercero, en posición de robar el título.

Después de unas pocas vueltas, Red Bull no vio problemas importantes en los datos a pesar de que Vettel estaba resquebrajado en su automóvil. Los tonos relajantes de su ingeniero desmintieron la inquietud que crecía en el pitwall de Red Bull, ya que el equipo apresuradamente consiguió un fotógrafo en la pista para ver en imágenes el daño. El gurú técnico Adrian Newey estudió una fotografía impresa de la parte trasera del RB8 de Vettel que mostraba daños en el tubo de escape, lo que causaba temor de un posible incendio.

Vettel estaba haciendo todo lo posible para revivir sus esperanzas de título. Desde el momento en que su Red Bull se giró, produjo tiempos de vuelta consistentes. A medida que la lluvia se hizo más fuerte y los pilotos encontraban un mayor reto, Vettel los fue adelantando uno por uno, regresando al sexto sitio al final de la novena vuelta. Alonso, mientras tanto, había caído al cuarto detrás de Hulkenberg después de que un error lo hiciera irse largo en la curva 1.

Alonso y Vettel buscaron ambos intermedios en la vuelta 10, pero se vieron obligados a regresar a los pits cuando la lluvia pasó. Los únicos pilotos que no entraron fueron los dos líderes: Hulkenberg, convirtiendo lo que parecía ser la actuación de su carrera con Force India, y Button, pero su ventaja desapareció con el coche de seguridad en la vuelta 23 debido a escombros en la pista.

A medida que la carrera se neutralizaba, Vettel estaba en aguas más tranquilas, pero sabía que se avecinaba una tormenta. Corrió sexto, directamente detrás de Alonso, lo que significaba que el título era suyo en ese momento, pero había perdido carga aerodinámica en el choque y tuvo que hacer funcionar su coche en un modo de menor potencia debido al problema del escape. Estaba herido y, aparentemente sin el apoyo de Webber, peleaba en solitario por el título.

Vettel fue sorprendido en el reinicio, como durmiendo una siesta, lo que le permitió a Kamui Kobayashi de Sauber, difícilmente el tipo de piloto que evita involucrarse en una batalla por el título, pasarlo en la curva 1 para tomar el sexto. Cuando la llovizna regresó, Massa también pasó al Red Bull por el exterior en la curva 4, con el alemán sin deseos de entrar en una pelea.  

Sebastian Vettel, Red Bull Racing RB8, con los daños después de la primera vuelta.

Sebastian Vettel, Red Bull Racing RB8, con los daños después de la primera vuelta.

Photo by: Sutton Images

El alemán era octavo, aún suficiente como para ser campeón, pero lejos de estar en una posición cómoda.

Incapaz de acercarse lo suficiente a Kobayashi para intentar un adelantamiento, Vettel se quedó pensando cuándo volver a entrar a boxes, o si esperar a los intermedios ya que la lluvia apareció en el radar. Para empeorar las cosas, un problema con su radio lo dejó con muchas dudas.

Red Bull llamó al alemán para montarle  otro juego de slicks a 18 vueltas del final, solo para que la lluvia creciente forzara otra parada dos vueltas más tarde. Pero el equipo no pudo preparar sus neumáticos a tiempo, dejándolo esperando 10 segundos más de lo habitual. De repente todo parecía ir mal.

Pero nuevamente, Vettel encontró un camino para volver (algo que Kimi Raikkonen no logró encontrar en el sector final).

A medida que las condiciones empeoraron y más pilotos entraron por intermedios, el barco se estabilizó. Hulkenberg y Hamilton se enfrentaron mientras luchaban por el liderato, dejando a Hamilton fuera de contienda. Alonso ocupó el segundo lugar después de que Massa le dejara el camino libre de forma obediente, mientras que Vettel estaba séptimo detrás de Michael Schumacher, quien se había recuperado en su última carrera para alcanzar los puntos en su despedida.

Schumacher ofreció poca resistencia a Vettel en la carrera cuesta arriba hacia la curva 5 a falta de seis vueltas, lo que le dio a su compatriota un poco de respiro en la contienda por el título. Pero si algo le sucediera a Button al frente, el título sería de Alonso. El alivio de Vettel llegó a falta de tres vueltas cuando Di Resta chocó en la recta principal cuando la lluvia se hizo más intensa, lo que provocó que el auto de seguridad saliera y llevara a los pilotos a baja velocidad hasta la meta.

Vettel había sobrevivido a la tormenta y era campeón por tercera vez.  

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Photo by: Charles Coates / Motorsport Images

Los autos se alinearon en el pitlane después de tomar la bandera a cuadros, y los pilotos salieron para producir algunas de las imágenes más icónicas en la historia moderna de la F1. Un jubiloso Vettel saltó de su auto, ahora como tricampeón del mundo, y fue recibido rápidamente por Schumacher, quien le pasó la antorcha como el gran piloto alemán de la F1.

El asesor de Red Bull, Helmut Marko, abrazó a Newey y al jefe del equipo, Christian Horner, en el muro de pits del equipo, ambos con la cabeza en las manos, mentalmente desgastados después de una carrera agotadora.

"Fue la carrera más dura que tuvimos, pero continuamos creyendo y seguimos siendo nosotros mismos", dijo Vettel. "[Fue] realmente difícil. ¿Cómo tratas de mantener la calma? Simplemente empujas y empujas y regresas".

Y luego estaba Alonso. Saltó de su auto, abrió la visera y permaneció inmóvil esperando para completar su pesaje posterior a la carrera. Mientras la cámara se acercaba, su mirada pesada y vacía decía mucho. Había dado todo, superando el rendimiento de su auto semana tras semana, pero no fue suficiente. Nuevamente. Todavía era bicampeón de F1, y lo sigue siendo hasta el día de hoy.

El final de la temporada 2008 difícilmente puede ser superado en cuanto al drama hasta el último minuto en un enfrentamiento por el título, pero el de 2012 fue igualmente poderoso como saga deportiva. Los retadores tuvieron sus momentos, pero ninguno pudo producir el final de cuento de hadas.

Solo Vettel obtuvo realmente lo que deseaba al ganar un tercer título ese día. Dado todo lo que le arrojaron y la fortaleza que mostró, era difícil argumentar que merecía algo menos.

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Photo by: Andrew Ferraro / Motorsport Images

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Autor Luke Smith